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"HOLA NIÑ@S NUEVOS,PRESENTENSE EN EL TEATRO :3"

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 Ricardo Arantes y El Legado de Urano

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Adrian Thalassios
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Mensajes : 33
Fecha de inscripción : 06/11/2012
Localización : Ciudad de México

MensajeTema: Ricardo Arantes y El Legado de Urano   07/11/12, 04:42 am

Resumen:

Ricardo es un joven semidios que es rescatado por una cazadora de Artemisa cuando esta a punto de ser devorado por un monstruo. Ricardo descubre su origen divino y viaja al Campamento Mestizo, solo para encontrarse con un peligro que amenaza al campamento. Con Percy Jackson perdido y muchos héroes buscandolo, el campamento esta expuesto. ¿Podrá Ricardo hacer frente a este desafio?

Etiquetas:

Acción, Amor y Fantasia.

Curiosidades:

Esta historia es la primer aventura de Ricardo como semidios y sucede paralelo a los acontecimientos de "El Héroe Perdido"

Estado:

Comenzando



CAPITULO I


Nunca pensé que me encontraría a mi mismo escribiendo un diario, pero mi vida se ha vuelto tan peligrosa que creí necesario dar un testimonio de las cosas que he vivido. Espero seguir con vida y contar esta historia por mis propios labios, pero si no es asi, quisiera que mi familia y mis amigos sepan que fue lo que me ocurrió. Me llamo Ricardo Arantes, tengo 14 años y esta es mi historia.

Recuerdo que aquella tarde era clara y muy soleada como cualquier otra en la Ciudad de México. Yo corría apresuradamente hacia la parada de autobus. Como de costumbre se me hacía tarde para ir a la escuela. Todo parecía indicar que sería un día común y corriente, pero ignoraba, que ese día no solo sería diferente, si no que sería uno que jamás olvidaría.

Esperaba nervioso en la parada de autobus mientras me reprochaba mi inpuntualidad. Se me había hecho tarde ese día por que me demoré lavando los trastes. Verán yo sufro un trastorno obsesivo-compulsivo, y por ese motivo tiendo a exagerar en cuanto a la perfección. Debe haber un orden exacto en mi habitación, si hay algo fuera de lugar siento como si fuera un caos y hago la limpieza hasta que este satisfecho con los resultados. A veces me pongo a contar cosas como lápices, azulejos o autos y no paro hasta haber terminado de contarlos todos. Ademas verifico 2 o tres veces que las puertas y ventanas esten cerradas antes de salir. ¿Creen que eso es problemático? Bueno dejenme decirles que tambien sufro de dislexia y de THDA (Trastorno de hiperactividad con déficit de atención) Por lo que mis calificaciones en la escuela no son del todo buenas.

En fin, seguí esperando el autobus cuando de pronto algo hizo que mi cuerpo se estremeciera. Sentí un hormigueo por todo mi cuerpo y mis sentidos se pusieron alerta como si algo malo estuviera por ocurrir. Observe a mi alrededor, pero no logré detectar ninguna amenaza. Esto me sucedia con frecuencia, era capaz de sentir el peligro, como cuando un perro intentaba morderme en la calle o cuando mi tío Beto usaba alguna receta de la abuela para la cena, la cual siempre resultaba en una mezcla incomible, casi venenosa.
Sin embargo, esta vez, la ameza que se cernía sobre mí era muy grande. Comenzaba a tener miedo, pero no sabía ni de qué, ya que no lograba identificar ninguna fuente de peligro. Por un momento creí que se trataba de una falsa alarma, hasta que vi un hombre al otro lado de la calle que estaba observándome fijamente. Era muy alto y fornido, tenía el cabello muy largo y oscuro que le cubría parte del rostro, el cual parecía estar deforme. Llevaba ropa harapienta y estaba descalzo. Vi como aquel desconocido cruzaba la calle lentamente sin quitarme los ojos de encima, mientras se acercaba humedecía sus labios con su lengua, la cual al parecer era tan larga como la de aquel guitarrista de la banda "Kiss". En esos momentos tuve tanto miedo que no pude moverme, quede paralizado. No tenía miedo de que aquel hombre fuera a asaltarme, ni siquiera a secuestrarma. Sentía perfectamente sus intenciones. Él iba a matarme.
Pensé que tal vez ese sería mi fin, hasta que escuche una voz que hablaba directamente a mi mente, era la voz de una mujer. "Corre rápido, huye" decía. No se cómo pero mis pies reaccionaron esta vez como si hubieran sido hechizados y siguieran las órdenes de la voz que acababa de escuchar. Corrí lo más rápido que pude hasta que vi una tienda de electrónica y decidí esconderme ahí. El encargado de la tienda, que era un hombre calvo y regordete me saludo.
-¡Buen día jovencito! ¿En que puedo ayudarte?
-¡Ayudeme por favor - dije aun un poco agitado - Llame a la policiía, un hombre me persigue y quiere hacerme daño.
El encargado no tuvo tiempo de decir nada, por que en ese momento mi perseguidor entró por el aparador de la tienda destruyendo muchos aparatos caros, incluyendo un Play Station 3 ¡Menudo desperdicio!
El hombre calvo vio al enorme hombre y salió corriendo a toda velocidad. Entonces vi que el desconocido se aproximaba hacia mí, parecía mucho más alto de lo que lo recordaba y al tenerlo cerca pude verlo con más detalle.
Era realmente horrendo, tenía cicatricen en el rostro, en sus brazos y pies. Sus dientes eran afilados y amarillentos y también emanabaun nauseabundo olor. Pero lo que más me asombro fue su ojo. Tenía un solo ojo, y no me refiero a que fuera tuerto, El tenía un solo y grande ojo por encima de su deforme nariz. Entonces supe lo que era aquel "hombre" Quería decirlo, pero no podía, eso iba contra toda lógica. Sin embargo el nombre salio de mi boca como vómito verbal.
- ¡Cíclope!- Grite finalmente.
-Veo que no me equivoque contigo - dijo el monstruo - Si has podido dicernir y verme atraves de la niebla, es por que eres uno de "ellos". Tu olor no es muy fuerte, pero espero que tu sabor sea suculento.
-Mira quien habla de olores fuertes - contesté.
El cíclope molesto se avalanzó contra mi, pero afortunadamente pude esquivarlo.
- Eres rápido pequeñin-dijo el monstruo.
Corrí al extremo opuesto de donde me encontraba y comencé a lanzale todo lo que tenía a la mano: baterías de celular, bocinas, teléfonos y cuando vi que ni siquiera un microondas habiá surtido efecto comencé a preocuparme.
El monstruo corrio nuevamente hacia mi entonces vi una puerta a mi lado que tenia un letrero que decía "solo empleados" me dirigí a ella esquivando al mismo tiempo la embestida del Cíclope quien destrozó la pared con su cabeza y quedo atorado de momento. Yo había entrado por la puerta y me encontré con una oficina vacía y ninguna otra salida, estaba atrapado. En esos momentos volvi a escuhcar aquella voz hablándome "Usa tus dones" me dijo.
Yo no pensaba tener algun don en especial, de hecho creia tener más defectos que virtudes como mi dislexia y mi THDA, y al parecer tendría que agregar "esquizofrenía" a la lista ya que eschuchaba voces en mi cabeza.
"Usa tus habilidades" me dijo la voz. En ese momento ví unos dardos clavadoe en la pared, de aquellos que se usan para jugar tiro al blanco. Eso me hizo fabricar un plan. Tomé los dardos de la pared y me aleje de la puerta y esperé. El monstruo entró destruyó la puerta y parte de las paredes.
- ¡Te tengo! -grito triunfal el monstruo
- No, yo te tengo a ti - Contesté mientras lancé uno de los dardos directamente a su ojo.
- ¡Aghhhhhh! - Rugio el Cíclope
Quizas sí era bueno en algo después de todo. Yo tenía muy buena puntería. Tenía los records más altos en las máquinas de videojuegos, aunque nunca pensé que eso me salvaría algun día la vida.
Aproveche la distracción para escapara, me agache y pase entré las piernas del cíclope, corrí y me dirigía a la salida, pero otro Cíclope más grande y horrendo me cerró el paso. Este monstruo no tenía cicatrices, pero era igual o más aterrador que el otro. Estaba vestido solamente con un taparrabo y llevaba un collar hecho con huesos de distintos tamaños y formas.
Le lancé dos dardos, pero pudo eludirlos con sus manos. Después se acercó a mi y me atrapó. Me apretó con sus enormes manos tan fuerte que creí que me asfixiaría. pero en lugar de eso me lanzó contra una pared tan fuertemente que me disloqué el hombro derecho. Estaba acabado. Pero en ese momento cuando todo parecia perdido apareció una chica por la puerta de la tienda. Al parecer tenía mi edad, 14 años, quizás 15.Tenía el cabello negro que casi llegaba a la altura de sus hombros. Tenía unos ojos azules tan brillantes y profundos que podía verlos relucir aun de lejos. Inspiraban temor y admiración al mismo tiempo. Vestía como una guerrera y usaba una tiera plateada ademas de estar armada con un arco y un carjac.
- Corre - Le grité, pero ella continuó inmovil.
-¡Esto es perfecto! Ya llego el postre - dijo el monstruo
- Cierra la boca esperpento - replico la joven
La chica había hablado en ingles, no tuve problema en entenderla ya que aunque tenía dislexia y se me dificultaba leer, era bueno aprendiendo otros idiomas, sobre todo era muy bueno hablando latin.
Al parecer el Cíclope tambien sabía ingles, por que se molestó tanto que se olvido de mí y centró su atención en la joven arquera. El monstruo corrio hacia ella, pero la muchacha rápidamente disparó una flecha que se incrusto en la garganta del monstruo. Mientras este see retorcía del dolor la chica sacó un daga de su cinturon y se lanzó hacia el monstruo atravezándo su corazón. El cíclope exploto quedando solamente polvo. Parecía haber acabado todo, pero entonces el primer ciclope que herí en el ojo salió de la oficina rugiendo. La chica le lanzó dos flechas, una atravesó el corazón del monstruo y la otra su cabeza. El cíclope acabaó igual que su compañero, quedando solo polvo. Logré ver cuando la chica se acercaba hacia mi, pero las fuerzas me abandonaron y me desmayé.
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Soo Hyo Lee
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MensajeTema: Re: Ricardo Arantes y El Legado de Urano   07/11/12, 08:14 pm

Creo que es una buena historia, es novedosa. Me atrapo y quisiera seguir leyendo. Cuando vas a subir los otros capitulos?
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Adrian Thalassios
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MensajeTema: Re: Ricardo Arantes y El Legado de Urano   07/11/12, 08:17 pm

Muchas gracias. Espero subir los demas capitulos pronto. Saludos
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Adrian Thalassios
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Mensajes : 33
Fecha de inscripción : 06/11/2012
Localización : Ciudad de México

MensajeTema: Re: Ricardo Arantes y El Legado de Urano   08/11/12, 03:35 am

CAPITULO II


Desperté en una habitación muy lujosa. La cama individual donde dormía tenía sabanas de seda, o por lo menos eso creía, era una tela muy suave. Había una gran televisión enfrente de la cama. Del lado derecho de esta había un gran closet de madera y al lado izquierdo un sillón que se veía muy cómodo. Había también un escritorio de madera con una lámpara con decorados de oro.

Me levanté de la confortable cama para investigar un poco más. Al pisar el suelo me percaté de que estaba alfombrado y también noté que ya no llevaba mi uniforme escolar. Estaba usando una pijama de color azul de tela muy fina. Me acerqué a la ventana más próxima que encontré y recorrí la cortina para observar y darme una idea de donde me encontraba. Fue fácil saberlo. Lo único que podiá ver era un cantidad inmensurable de agua salada.
Estaba en el mar, navegando en un barco desconocido dentro de una suite de lujo.
En aquel momento alguien tocó la puerta.

- Adelante - contesté.

Por la puerta entró un hombre joven, debía tener entre 25 y 28 años. Tenía el cabello pelirrojo y enmarañado, sus rasgos eran joviales y amables. vestía una camisa blanca, chaleco azul marino de tres botones, pantalón negro y zapatos bien lustrados.

- Buen día - me dijo -Veo que ya te sientes mejor. Me alegra mucho.
- Buenos días -contesté - Disculpa ¿Cómo llegue aqui? ¿Quien es usted?
- Oh, disculpa mis modales, mi nombre es Edward, estamos en el Crucero Hermes, el transporte más seguro contra amena de monstruos. Y fue tu amiga la cazadora quien te trajo aqui.
-¿Cazadora? - Pregunté intrigado.
- Bueno sé que tienes muchas preguntas, pero estoy seguro que tu amiga estará encantada de resolver tus dudas. Ella esta desayunando en el comedor en estos momentos, por que no te lavas la cara y te vistes para ir a verla, hay ropa limpia en el closet.
-Em...de acuerdo - contesté.

Aun no sabía que era lo que estaba pasando, pero seguí el consejo de Edwad. Entré al baño y lavé mi rostro mientras me veía en el espejo. Mi cabello castaño estaba desordenado y rebelde como siempre y pude ver que debajo de mis ojos color ambar habia un contraste oscuro, eran unas ojeras terribles causadas por dormir demasiado. ¿Cuanto tiempo había estado inconsciente? me pregunté.

Salí del baño y tomé ropa limpia del closet. Me puse una camiseta naranja que decía "Campamento Mestizo". Tambien tomé unos jeans y unos tenis de color azul. Afortunadamente eran de mi talla.
Edward y yo salimos del camarote y nos dirigimos hacia el comedor. Caminamos por la cubierta del barco y pude notar que era un barco enorme, tenía picinas y canchas de tenis. Había tambien un bar con una pantalla gigantesca donde veían el futbol. Tenían un gimnasio bien equipado, y tan grande que había una pista para correr y un campo de arquería. Había incluso un salón lleno de videojuegos, estuve tentado a entrar en él, pero no había tiempo para eso, primero debía aberiguar que hacía en ese lugar.
Finalmente llegamos al comedor, el cual al igual que todo en ese barco era enorme. Era como un gigantesco restaurante donde podías ordenar todo lo que quisieras: comida china, mexicana, italiana, burguer king...

La cazadora, la chica que me había salvado la vida estaba sentada sola en una mesa comiendo una pizza de peperoni. Estaba vestida con una playera negra de Green Day, unos jeans y botas negras. Y aun llevaba su diadema plateada.

- Buen día señorita Grace - dijo Edward - Su invitado por fin ha despertado. Lo dejo en compañia de él, si me disculpa tengo algunos asuntos que atender.
- Gracias Edward - contestó la joven.
Edward se retiró y nos dejó solos a la chica y a mi.
-Toma asiento - Me dijo la chica.
- Gracias - contesté mientras me sentaba.

Estando cerca de aquella chica pude notar que era muy bonita. Sus ojos azules eran atemorizantes, pero también eran hipnotizantes. Llevaba un maquillaje sencillo que realzaba su belleza. Sus labios delgados y rosados me llamaban mucho la atención, me parecían muy lindos. No podía entender por qué me sentía tan fascinado con ella.

- Antes que nada, permiteme presentarme. Mi nombre es Thalía Grace. Soy lugarteniente de las Cazadoras de Artemisa.
- Mucho gusto mi nombre es Ricardo Arantes. Am... aun no entiendo bien que es lo que ha pasado, pero te agradesco que me salvaras la vida.
- Bueno, creo que fue suerte que estuviera por los alrededores. O tal vez un designio de los dioses...
Antes de que pudiera hacer alguna pregunta se acercó a nosotros una linda mesera
- ¿Qué va a ordenar señor? - me preguntó.
- Pues...
- Pide lo que tú quieras - me dijo Thalía - tienen todo tipo de comida aqui.
- Entonces creo que pedire una orden de quesadillas mexicanas de pollo con mucho queso y salsa picante por favor.
- Enseguida señor - Dijo la mesera y acto seguido salió a toda prisa.
- Se ve que tienes apetito - dijo la cazadora - Es una buena señal, parece que ya estas mucho mejor.
- Sí, je je, siento como si no hubiera comido en una semana - Contesté.
- Bueno....casi. Has estado inconsciente cuatro días
-!¿Cómo dices?! - Me exhalté -¡cuatro días! Oh no, mi tío Alberto estará muy preocupado.
- Tranquilízate, deja que te explique todo todo desde el principio.
- De acuerdo...
Trate de calmarme y dejé hablar a Thalia.
- Primero, debes saber que tu enfrentamiento con los Cíclopes fue real. No estas loco ni alucinaste. Ellos y muchos otros monstruos existen. Para ser más exactos los mitos griegos son verdad. Los antiguos dioses Griegos que controlaban las fuerzas de la naturaleza son reales.
- Quieres decir - interrumpí - Que Jupiter, Neptuno, los faunos y otras criaturas ¿Son reales?
- Así es, solo que tu los acabas de llamar por sus nombres romanos. Nosotros nos referimos a los dioses por sus nombres griegos.
- Bueno, esto sería difícil de creer si no me hubieran atacado esos Cíclopes. Pero...¿Por qué no atacaron a nadie más? sólo me perseguían a mi.
- Para los monstruos, los semidioses son su platillo favorito.
-¿Semidioses? - Pregunté intrigado - ¿Qué es exactamente un semidios?
-Un semidios es el hijo de un dios con un mortal.
- Espera...¿Estas diciendo que yo soy un semidios?

No podía creer lo que me acababa de revelar Thalía. Hasta donde sabía mis padres habían muerto cuando yo era muy pequeño y mi tío Alberto me había cuidado durante toda mi vida. Sin embargo en ese momento también recordé lo que me dijo aquel Cíclope "Eres uno de ellos" ¿Acaso se refería a que yo era un semidios? La verdad no sabía que pensar. Nunca habiá sentido nada divino en mí.

-Sé que es difícil de creer - me dijo Thalía - Cuando me enteré de que yo era una semidiosa me fue dificil aceptarlo, aunque muchas cosas comenzaron a tener sentido.
-¡¿Eres una semidiosa?!, ¡Wow!, con razón destruíste a esos monstruos de forma espectacular.
Thalía se ruborizó un poco.
- Em...gracias, pero no fue realmente nada.
- ¿De quien eres hija? Seguramente de un dios poderoso como Marte
- De hecho mi padre es Zeus, a quien tu llamas Jupiter. Pero no te sorprendas tanto Ricardo, después de todo tu tambien eres un semidios.
-Entiendo que tu puedas ser una semidiosa, eres muy fuerte y gracil, pero yo tengo muchos defectos, soy dislexico, padesco THDA y también soy obsecivo-compulsivo.
- Esos son tus mayores dones Ricardo. Tu dislexia que te impide leer y escribir se debe a que tu cerebro nació para leer griego antiguo, no ingles o español. El THDA, que no te deja permanecer quieto, lo que te hace impulsivo, son tus reflejos de batalla. Tus problemas de atención no son debido a que ves poco, si no lo contrario, ves demasiado. Y tu trastorno obsesivo compulsivo te mantiene alerta de los peligros. Todos tus sentidos son superiores a los de un humano normal. y eso es por que eres un semidios.
- Pero supongo que debería tener alguna clase de poder divino ¿No es así? Lo único que tengo es una puntería casi infalible.
- Necesitas entrenar. Con el tiempo podrás descubrir todos tus dones. Si tienes buena puntería quizas puedas ser bueno con el arco. Podrías ser hijo de Apolo.
-Bueno creo que tiene sentido. Por cierto - le dije - ¿Es normal que los semidioses escuchen voces en su cabeza? por que cuando enfrenté a los ciclopes una voz que me estuvo guíando. Era la voz de una mujer.
-Era tu madre - contestó Thalía - A veces nuestros padres divinos nos ayudan y nos guían. Podrás saber quien es tu madre cuando llegues al Campamento Mestizo.
-¿Campamento?
Nuestra conversación fue interrumpida por la mesera que traía mi comida, dejó en la mesa un gran plato con mis quesadillas y al lado una copa vacía. Tomé la copa y la observé.
-Sólo pide lo que quieras tomar- me dijo la cazadora.
- ¿Acaso es mágica o algo así?
- Pide y lo verás.
- En ese caso que tal....¿Coca-Cola?
La copa se lleno de un líquido negro y gaseoso. Bebí de ella y comprobé que efectivamente era Coca Cola.

- El campamento Mestizo - continuó hablando Thalía - Es un refugio para los semidioses donde pueden estar seguros de los ataques de monstruos. Alli puedes entrenar para aprender a defenderte y combatirlos.
- Y ¿Dónde se encuentra el campamento?
- En Estados Unidos
- un momento....quieres decir que ¿vamos hacia alla?
- Así es, llegaremos a Florida en algunos días.






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Dante Di Angelo
Campista sin determinar
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MensajeTema: Re: Ricardo Arantes y El Legado de Urano   08/11/12, 10:15 am

Es de los mejores fics en este foro
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nona97
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MensajeTema: Re: Ricardo Arantes y El Legado de Urano   09/11/12, 12:02 pm

me encanta!!!! es una buena historia y esta muy bien redactada
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lora_26
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MensajeTema: Re: Ricardo Arantes y El Legado de Urano   10/11/12, 08:46 am

está muy guay, sigue por favor!!
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Adrian Thalassios
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MensajeTema: Re: Ricardo Arantes y El Legado de Urano   12/11/12, 03:16 pm

Muchas Gracias . Pronto subire los siguientes capitulos. La escuela me tiene un poco ocupado XD
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Agustina di Angelo
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MensajeTema: Re: Ricardo Arantes y El Legado de Urano   12/11/12, 06:08 pm

Segui Luis, muy buena tu historia!! Smile

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Adrian Thalassios
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MensajeTema: Re: Ricardo Arantes y El Legado de Urano   13/11/12, 11:25 pm

Perdon por la tardanza. Aqui esta el siguiente capítulo.


CAPÍTULO III


Thalía creía que nuestro encuentro no fue fortuito, y que probablemente algun dios debía ser el responsable.

Ella me dijo que se encontraba en Colorado, E.U., siguiendo el rastro de un monstruo, cuando de improviso y de la nada, una grande y espesa niebla rosada la cubrió. Por un momento quedo pérdida sin poder ver nada. Y cuando la nube finalmente desapareció se dio cuenta de que ya no se encontraba en E.U., había llegado a la Ciudad de México. Fue entonces cuando sintió la presencia de los dos Cíclopes que me atacaron y fue en mi auxilo salvandome la vida.
Yo estaba desmayado y por esa razón no vi el ejército de monstruos que apareció después de que ella acabara con los Cíclopes. Thalía no podía pelear y protegerme de tantos enemigos, así que optó por huír llevándome en su espalda. Corrió un par de calles y logró despistar a los monstruos, excepto por un Cíclope que logró encontrarnos. Pero justo en aquel momento apareció nuevamente la misteriosa neblina rosa y nos cubrió antes de que el monstruo pudiera hacer algo y fuimos transportados al Crucero, donde Edward nos brindó su ayuda. Al igual que nosotros él es un semidios, es hijo de Hermes y usa su barco para llevar de vacaciones a dioses, semidioses y algunas veces a mortales.

"Alguién me mando hacia a ti, y también nos protegió" fue lo que me dijo Thalía. Probablemente fue mi madre divina, pero ¿Quién era?

Por algunos minutos nos quedamos callados mientras seguiamos disfrutando de nuestro desayuno. Yo veía a Thalía con cautela esperando que no se percatara de que la estaba observando. Quería preguntarle otras cosas que no tenían que ver con dioses o monstruos, como cuál era su edad, su color favorito (que probablemente era el negro), o si tenía novio, pero al final no me atreví.

- En verdad te agradesco toda la ayuda - dije rompiendo el silencio - Pero sabes, sigo preocupado por mi tío.
- No te preocupes. Ya he hablado al Campamento Mestizo y saben que vas hacia alla. Seguramente enviarán un sátiro hacia tu casa para que le explique a tu tío que tenías que ir a un campamento.
- Bueno, aunque en parte eso es verdad, no creo que se sienta tranquilo con un hombre mitad cabra explicandole que soy un semidios.
- No será necesario que él sepa la verdad por el momento, la niebla lo arreglará.
- ¿Niebla? - pregunté intrigado - ¿Acaso tiene algo que ver con la nube rosa de la que me hablaste?
- No. La niebla es como una cortina que separa al mundo mortal del mágico. Distorciona la realidad y hace que los mortales vean las cosas de una manera creíbles para ellos. Un humano podría estar ante un perro del infierno y verlo como un french poodle.
- ¡Oh! bueno en ese caso creo que estará bien, eso espero......Vaya había todo un mundo fascinante y peligroso y no lo había notado hasta ahora.
- Creeme es más peligroso que fascinante - me dijo Thalía - Por cierto cuando lleguemos a Florida un Sátiro te escoltará hasta el Campamento y yo seguire mi camino, debo reunirme con mis hermanas las cazadoras.
- Thalía - le dije - quisiera pedirte un favor.
- ¿De qué se trata?
- ¿Podrías entrenarme hasta que lleguemos a Florida?

Thalía me observó detenidamente poniendome un poco nervioso. Parecía como si aquellos ojos azules penetraran en lo más profundo de mi ser, estudiando mi petición.

- Antes de responderte dime por qué quieres que te entrene. Cuando llegues al Campamento Mestizo podrás entrenar con varios instructores, incluyendo al legendarío maestro de Héroes, el centauro Quirón. ¿Cuál es la prisa?
- Cuando desembarquemos tú seguiras tu busqueda y yo iré al campamento, tal vez no vuelva a tener oportunidad de aprender de que una gran heroína como tú. No conosco a otros semidioses, bueno ademas de Edward, pero yo sé que tú eres única. Sería un honor que me entrenaras.

Thalía sonrió, pero sin cambiar mucho su semblante. Creo que se sentía halagada, pero intentaba disimular.

- De acuerdo Ricardo. Seré tu instructora. Pero debo advertirte que seré muy estricta. Comenzaremos esta tarde en el gimnacio, asegurate de ser puntual.

Thalía me citó a las dos de la tarde en el gimnacio. Llegué temprano, pero me sorprendió ver que ella ya me estaba esperando. Para comenzar el entrenamiento me puso a correr en la pista, luego hice algunas flexiones y abdominales.

- Bueno, creo que eso será suficiente para el calentamiento - Me dijo mi maestra - Ahora comencemos con el verdadero entrenamiento. Te enseñaré a pelear con la espada.

Usamos un par de espadas prestadas por Edward. Practicamos en una pequeña arena circular dentro del mismo gimnacio. Jamás había sostenido una espada. Era pesada y difícil de maniobrar. Por otro lado las protecciones eran incomodas y no me podía mover con libertad, aun así hice mi mayor esfuerzo para aprender. Thalía me enseñó desde la forma de sostener la espada hasta algunas técnicas de desarme.
Dado que siempre fui hiperáctivo, desde pequeño mi tío trato de canalizar mi energía en el deporte, por eso tenía buena condición física, sin embargo el entrenamiento de Thalía era sumamente riguroso. Estaba muy cansado y me era muy difícil seguir sus movimientos, pero hacía mi mejor esfuerzo para no morir el primer día de entrenamiento.

- ¡De pie! - Me dijo Thalía, mientras trataba de incorporarme después de haber sido derribado por ella - No acabará el entrenamiento hasta que logrés desarmarme por lo menos una vez.

Mi cuerpo ya no me respondía y sentía como si mis pies fueran de plomo. Si Thalía me volvía a derribar, era seguro que no iba a ser capaz de levantarme de nuevo. Tenía que terminar la batalla, así que se me ocurrió un plan, no estaba seguro de que funcionaría, pero no tenía opción.
Me puse de pie y Thalía volvió a atacar, logré esquivarla y contraataqué, pero ella bloqueó mi golpe con facilidad. Su guardia era infranqueable. Las espadas siguieron chocando estrepitosamente. Seguí atacando, pero ninguno de mis golpes surtió efecto.

- Sabes, quisiera saber algo - Le dije mientras retrocedía para esquivar un mandoble de su espada.
- Concentrate en el combate - Me dijo Thalía mientras atacaba de nuevo.
- Eres muy linda ¿Tienes novio?
- ¡¿Q-qué?! - Thalía se ruborizó - ¿De qué hablas? ¡Claro que no!

Aproveche la distracción y logré desarmar a Thalía. Luego me desplomé en el suelo exhausto. Thalía sonrió y se acerco a mi.

- Muy astuto héroe - me dijo - Pero esos trucos no siempre funcionan, debes practicar mucho más. Y te advierto, no vuelvas a intentarlos conmigo o te pesará. Ahora levántate, sigue la clase de arquería.

-¡¿Qué?! - repliqué - Pensé que ya habíamos acabado.

Pero Thalía hizo caso omiso a mis protestas, quizá estaba enojada por la jugarreta que le hice pasar. A regañadientes me levanté del suelo y la seguí al campo de tiro con arco. Había muchos maniquíes que servían como blancos y diferentes arcos para escoger. Tomé uno hecho completamente de madera, se veía sencillo pero era ligero y comodo. Thalía me instruyó en la forma en que debía sostener el arco. Mientras corregía mi postura su rostro y el mío quedarón muy cerca. Sentí la calidez de su respiración y la suavidad de sus manos. Me puse muy nervioso y por accidente lancé la flecha que sostenía en el arco. El proyectil pasó rosando la cabeza de Edward quien se encontraba acomodando los blancos.
- ¡Oye ten cuidado! - me gritó - Yo no soy un maniquí.
- Lo siento - dije
Mi instructora me lanzó una mirada muy severa. No eran necesarias las palabras. Si volvía a distraerme así, era hombre muerto.
Tuve que practicar mucho, pero al final logré aprender a usar el arco aporpiadamente sin matar a nadie en el proceso. Y justo como me había dicho Thalía tenía un gran talento para usar el arco, aunado a mi gran puntería podía convertirme en un adversario dificil.
Pasaron los días en el crucero y fui mejorando en mis entrenamientos, quería que mi maestra estuviera orgullosa, así que practicaba con mucho entusiasmo.
Sin embargo con el paso de los días Thalía comenzó a gustarme más cada vez, y sentía pesar en mi corazón, pues sabía que pronto nuestros caminos se bifurcarían.

Finalmente se presentó el día en que llegaríamos a Florida. Edward me regaló una mochila y me ayudó a empacar un poco de ropa cortesía del "Crucero Hermes".

- Te agradesco mucho toda la ayuda Ed - Le dije mientras doblaba unos jeans para meterlos a la mochila.
- No es nada - me dijo - Debemos ayudarnos entre semidioses ya que aveces nuestros padres divinos no se preocupan por nosotros. Pero puedes hacerme un favor recomendandome. Por cierto casí lo olvido - Me extendió una botella de aluminio y una lonchera. Ambos tenían un logo muy llamativo con el simbolo del caduceo de Hermes y se podía leer debajo de él: "Crucero Hermes;Viaje seguro, goce divino" - Es nectar y Ambrosía. Más vale estar preparados para cualquier eventualidad
- ¿Nectar? ¿Ambrosía? - Pregunté desconcertado
- ¿No te explicó Thalía? Verás, el néctar y la ambrosía son la bebida y la comida de los dioses. Consumiendolos en pequeñas cantidades puede curar las heridas de los semidioses, pero si tomas demasiado puede reducirte a cenizas.
- Ok, gracias....seré cuidadoso.

Tomé los regalos de Edward y los coloqué con cuidado en mi mochila.

- Bueno chico será mejor que te des prisa, no querras hacer esperar a Thalía. Algo me dice que no es una chica muy paciente.
- Es paciente...siempre y cuando no la hagas enojar - le dije - La verdad le estoy muy agradecido y la voy a extrañar. Quizás la próxima vez que la vea la invite a salir.

Edward se quedó mirandome con mucha extrañeza. Parecía que había dicho algo indebido.

- Chico, ella no va a aceptar.
- ¿Por qué? - Pregunté - Ella me dijo que no tenía novio.
- Ese es el problema precisamente. Ella es una Cazadora de Artemisa
- Lo sé. Quizas este muy ocupada cazando monstruos, pero...
- No entiendes. Las cazadoras son doncellas eternas. Ellas hicieron un pacto con Artemisa, ella les dió inmortalidad y ellas juraron jamás enamorarse de ningún hombre, mortal o inmortal.
- No puede ser...
- Lo siento amigo - me dijo Edward - Pero Thalía nunca podrá verte con ojos de amor.












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Adrian Thalassios
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MensajeTema: Re: Ricardo Arantes y El Legado de Urano   14/11/12, 01:28 am

CAPITULO IV



El barco atracó. Thalía y yo nos despedimos de Edward y agradecimos nuevamente su ayuda. Caminamos por la playa de Miami hasta que nos encontramos con un chico de unos trece años. Llevaba puesta una gorra de beisbol, sudadera azul marino, pantalones holgados y tenis tipo Converse. Tenía cejas pobladas, nariz aguileña y ojos color marron.

- ¡Hola Thalía! - saludó el chico - ¿Cómo has estado?
- Muy bien Tom, ¿y tu?
- No me quejo. Así que él es el semidios que encontrasté - dijo mientras me observaba con detenimiento
- Así es. Su nombre es Ricardo.
- Hola novato - me dijo - me llamo Tom
- Hola, mucho gusto - contesté
- Bueno Tom - Habló nuevamente Thalía - lo dejo a tu cuidado. Cuídalo muy bien.
- Por supuesto jefa, confía en mí.

Thalía volteó a mirarme con una sonrisa.

- Cuídate mucho Rick. Fue un gusto haberte podido ayudar. Que Zeus te guíe y te proteja.
- Gracias Thalía, atesoraré toda tu ayuda y tus enseñanzas. Cuidate mucho y espero que tengas suerte en tu búsqueda.
- Eso espero Rick. Hasta pronto.

Thalía se despidió de Tom y continuo su camino en busca de sus hermanas las cazadoras. Yo la ví alejarse preguntándome cuando la volvería a ver. Quizá sería mejor que no fuera pronto, ya que era doloroso pensar que nunca podría confesarle mis sentimientos. Ahora que sabía que los dioses existían maldecía a Cupido por hacerme esta mala pasada.
Tom me sacó de mis pensamientos.

- ¿Estas bien? - Dijo el Sátiro
- ¿Eh? Ah, claro. Yo solo....pensaba en Thalía, quiero decir ¡no!, no pensaba en ella. Yo...yo solo espero que encuentre pronto a las cazadoras.
- No te preocupes, ella estará bien por su cuenta. No por nada es la lugarteniente de Artemisa - Tom suspiró - ¡Oh Artemisa! ¡Qué diosa!

Al parecer mi nuevo amigo y yo teníamos el mismo problema. Enamorados de dos chicas que nunca posarían sus ojos en nosotros.

- Bueno - dije sacando a Tom del trance en el que estaba - ¿Nos vamos?
- Ah, claro claro. Vayamos a tomar el autobus.
- ¿Autobus? bueno creía que iríamos volando en un pegaso o algo por el estilo.
- Lamentablemente los pegasos estan siendo utilizados en la búsqueda de Percy Jackson
- ¿Quién? - pregunté
- No me digas que Thalía no te habló de él. Que raro. Ellos son buenos amigos. Percy es hijo de Poseidón, y toda una celebridad en el Campamento Mestizo. Luchó contra Cronos en la batalla contra los titanes.
- Espera....¿Cronos?....¿El padre de Jupiter?
- El padre de Zeus - Me corrigió Tom - debes llamar a los dioses por sus nombres griegos. Bueno creo que tengo mucho que contarte. Por que no platicamos en el autobus.
- De acuerdo - dije - Oye solo una pequeña duda, ¿No se supone que los Sátiros tienen pies de cabra?
- Así es, pero por eso llevo este pantalón para ocultarlo, mis pezuñas estan escondidas en los tenis y la gorra es para cubrir mis cuernos.
- Pero ¿Qué hay de la niebla?. Los humanos no te verían.
- Bueno tal vez piensen que estoy deforme, o tal vez no. Es mejor no dejarle todo a el trabajo a la niebla.

Tom y yo tomamos un autobus que iba de Miami hacia Nueva York. El camino fue largo, pero no aburrido. Mi amigo Sátiro resolvió muchas dudas que tenía acerca de la mitología griega. Al principio fue exhasperante para Tom ya que yo continuaba llamando a los dioses por sus nombres romanos. También me narró muchas proesas de Thalía y Percy Jackson, el heroé que había rechazado la inmortalidad. De paso también le conté a Tom cómo fue que me enfrenté a los cíclopes y cómo me rescató Thalía.

- Me parece muy raro - Dijo Tom - Escuchaste la voz de tu madre, pero....
- ¿Qué sucede? Thalía me dijo que en ocaciones los dioses ayudan a sus hijos mortales.
- Sí, pero la cuestión es que desde hace varios días el Monte Olimpo cerró sus puertas y apesar de que rezamos a los dioses, no recibimos ninguna contestación. Sea quien sea tu madre esta desafiando la autoridad de Zeus.

Finalmente después de un largo camino bajamos del autobus, caminamos por algunos prados hasta llegar a una colina. Hacía mucho frío. Afortunadamente Edward me había proporcionado un chamarra muy calida. En la ciudad de México hacía frío en esta epoca también, pero no tanto como aquí.

- Descuida - Me alentó Tom - Ya estamos aquí. Ademas el campamento esta protegido contra monstruos y contra las intemperies del clima.
- Pues sigamos adelante - contesté.

Subimos por la colina y por fin llegamos al Campamento Mestizo. En la entrada había dos campistas de pie. Uno de ellos era un chico de unos 16 años. Tenía el cabello rubio y lacio. Sus ojos eran verdes y su semblante era amistoso. llevaba un carjac y un arco. Junto a él estaba una chica , era alta, asiática y tenía el cabello negro peinado con rizos que caían en espiral. Su maquillaje era perfecto y tenía un aire de Glamour en toda su persona. Era bonita, pero su rostro no era muy amable.

- Bienvenido al Campamento Mestizo - dijo el chico rubio - Me llamo John Dulak, sienteté como en casa.
- Gracias John. Me llamo Ricardo, mucho gusto.
La otra chica no dijo nada, estaba muy ocupada limandose las uñas.
- Sígueme - me dijo John - te mostraré el campa....
El chico no pudo terminar su frase. En ese momento todos me observaban de manera extraña, para ser más exacto miraban arriba de mi cabeza. Incluso la chica soltó su lima y me miró con asombro. Miré asustado arriba de mi para ver que era lo que ocurría. Había un símbolo ardiendo por encima de mi cabeza. Se trataba de un corazón.

- ¡¿Que pasa?! - dije asustado.
- Has sido reclamado - me dijo Tom.

En ese preciso instante mis ropas se transformaron. Ahora vestía una majestuosa toga de color purpura al estilo romano, junto con una capa plateada a mi espalda. Llevaba dos anillos con rubíes, uno en cada mano. No lo supe en ese momento, hasta que me vi en el espejo después, pero mi cabello resplandecía como el de una estrella de cine. Y finalmente en mi cabeza llevaba una corona de laurel.

- La bendición de Afrodita - dijo la chica de cabello negro.
- Un momento - dije - ¿La bendición de quién?
- Cuando un dios reclama a su hijo - habló John - Un símbolo se enciende sobre él. En el caso de tu madre el aspecto y las ropas cambian.
- Eso significa que...
- Eres hijo de Afrodita, la diosa del amor. Oye Drew - Dijo John dirigiendose a la chica - Ya que eres la consejera en jefe de la cabaña de Afrodita, ¿Por qué no le das a Ricardo un recorrido por el campamento?
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MensajeTema: Re: Ricardo Arantes y El Legado de Urano   15/11/12, 04:45 am

CAPÍTULO V



Drew me dió el recorrido através del Campamento, el cual era mucho más grande e interesante de lo que pensaba. Había bastantes actividades que realizar como canotaje, entrenamiento con espada, arquería e incluso montar pegasos (aunque por el momento no había ninguno disponible). Tambien fui a varios sitios como el campo de fresas, el cual era el sustento económico del Campamento, vi las canchas de Voleyball, el anfiteatro, el lago, el bosque, y por supuesto las doce cabañas principales.

- Antes sólo habían doce cabañas - me explicó Drew - Uno por cada uno de los principales dioses del Olimpo, pero hace poco se han añadido nuevas cabañas para otros dioses como Eris o Nemesis.Nuestra cabaña es la número diez - dijo mientras señalaba una cabaña que parecía casa de muñecas, estaba pintada de rosa y tenía un amplio jardin enfrente con muchas flores.

Estaba muy emocionado observando el campamento, pero también un poco desconcertado ya que nunca imaginé que Afrodita resultaría ser mi madre. No estaba muy seguro de sí podría lograr convertirme en un guerrero ya que Afrodita nunca fue una diosa bélica.

Finalmente llegamos al Pabellón al aire libre. Estaba rodeado de grandes columnas griegas sobre una pequeña colina con vista al mar. En el centro estaban acomodadas 12 mesas de picnic, hechas de piedra y sin techo. Y alrededor de estas había por lo menos una docena más de mesas, hechas igualmente de piedra, pero su tamaño era un poco más pequeño, ademas parecían haber sido construidas hace poco.

Quirón aguardaba por nosotros en el Pabellón. Y tal cómo me había dicho comentado Tom, Quirón era un centauro, la mitad inferior era el cuerpo de un caballo y la superior era humano. Al parecer todos eramos la mitad de algo en ese campamento: mitad dios, mitad cabra, mitad caballo...
El rostro de Quirón me dio confianza, se veía que era un hombre (?) de fiar. Sin embargo se veía muy preocupado, como si el destino del mundo pendiera de un hilo. Fue precisamente Drew quien lo sacó de sus pensamientos.

- Quirón - habló ella - Aquí esta el nuevo campista.
- Hijo de Afrodita me imagino - dijo el centauro mientras veía a detalle mi vestimenta - Bienvenido al Campamento joven semidios. Yo soy Quirón.
- Mucho gusto señor - dije - mi nombre es Ricardo
- Dime Ricardo ¿Qué te ha parecido hasta ahora el Campamento?
- Es sensacional, mucho mejor de lo que imaginé, ya no puedo esperar para entrenar aqui pero...
- ¿Pero?
- Bueno es que yo... no tengo la fuerza de un hijo de Ares, o la audacia de un hijo de Atenea o los poderes de algun hijo de los tres grandes como Percy Jackson o Thalía. Y como mi madre es la diosa del amor, quizá no logré convertirme en un semidios fuerte, no importa cuanto practique.
- Ya veo - me dijo Quirón - Entiendo a lo que te refieres, pero no debes juzgar antes de tiempo. Tu madre, Afrodita, es uno de los principales dioses del Olimpo después de todo. También es verdad que los hijos de Afrodita no suelen pelear, pero eso no significa que no sean poderosos. Como ejemplo hay una chica llamada Piper que tambien esta en la cabaña diez, ella salió ayer a cumplir una importante misión. Recuerda que tu potencial no se basa solamente en quién es tu progenitor divino, no te limites a ti mismo.
- Bueno...quizas tenga razón. Voy a dar mi mejor esfuerzo.
- Me da gusto oirte hablar así. Por el momento descansa, debes haber tenido un viaje muy largo, nos veremos más tarde en la cena.

Cuando llegué a la cabaña diez, hice de todo menos descansar. Primero Drew me mostró mi cama y me presentó a mi compañero de litera, un chico llamado James. Era delgado y de facciones finas. Tenía el cabello pelirrojo y ondulado y los ojos de color miel. Era simpático y sociable, pero a veces no sabía de lo que me hablaba. Sus temas de conversacion eran gucci, moda, armani, cine, farandula, y yo no tenía ni la más mínima idea de lo que me estaba hablando.

Pronto me dí cuenta de que Drew era una dictadora cruel. Ella mandaba a todos los hijos de Afrodita a realizar labores y ella no movía ni un solo dedo. Admito que mi cabaña estaba perfectamente limpia y acomodada, pero las tareas de limpieza que imponia nuestra consejera en jefe eran demasiado exagerados, incluso para mi que padezco T.O.C. y tiendo a ser un maníaco de la limpieza. Como ejemplo esta ese pobre chico llamado Mitchell que tuvo que lavar los baños con su propio cepillo dental mientras usaba los zapatos de la vergüenza. Yo ayudé en lo que pude a mis hermanos, y noté que a Drew le desagradaba la forma en que trabajaba, ya que debido a la práctica a mi no me costaba trabajo limpiar, incluso acababa en poco tiempo. Quizas por eso nos llamó a James y a mí y nos hizo ponernos unos delantales. El mío esta decorado con girasoles y el de James era de conejitos. Y vestidos así salimos al jardín a regar las flores.
Al principio no hubo mucho problema, pero después de unos minutos pasaron frente a nuestra cabaña varios hijos de Ares que comenzaron a burlarse de nosotros y de los demas hijos de Afrotdita. Me enfadé mucho y estuve a punto de ir tras ellos para hacerlos callar, pero James me detuvo

- No amigo - me decía - No te metas en líos
- Pero es que no podemos permitir que se burlen de nosotros y nuestra Cabaña. Hablaré con Drew.
- Es inútil Ricardo, a ella no le interesa arreglar las cosas, le somos indiferentes. Así son las coasa

Pero yo no estaba deacuerdo con James. No soportaba que se burlaran de nosotros. Pero me molestaba más aun la actitud indiferente de Drew.

Finalmente acabamos las labores y yo me preparé para asistir a la cena. Aun no se terminaban los efectos de la bendición de Afrodita, pero yo decidí cambiarme para estar más comodo, con mis jeans y mi playera naranja del campamento.

Durante la cena, un chico de la cabaña de Ares se levantó de su mesa e hizo un nuncio:
- Heroés, como bien saben Jasón, Piper y Leo se embarcaron ayer en una importante misión. Todos esperamos que vuelvan sanos y salvos, pero desde ayer ha habidoun ambiente muy tenso, es por eso que mañana jugaremos a capturar la bandera.

Yo no sabía de lo que hablaba, hasta que James me explico a detalle las reglas del juego. "Perfecto, nada como una competencia bélica para serenar a los campistas " pensé.

- Muchos se han unido a nosotros - continuó hablando el campista - Las cabañas de Dionisios, de Eris, de Nemesis, de Hefestos y Demeter estan de nuestro lado. El castigo para el perdedor será realizar los deberes y la limpieza de las cabañas ganadoras

En ese momento un chico de la mesa de Atenea se levanto también.

- La cabaña de Atenea acepta el desafío, la cabaña de Apolo y Hermes estan con nosostros.
- ¡Y la de Afrodita! - Exclamé al ponerme de pie.

Debo ser sincero, hice aquello sin pensar. Por un momento se escucho un silencio, hasta que se escucharon varias risas en la mesa de Ares. Por otro lado en la mesa número diez el ambiente estaba tenso. Drew me miraba con ojos asesinos,pero no podía retractarse del desafio, así que tuvo que apoyarme

- Afrodita esta con la cabaña de Atenea - dijo finalmente Drew.

El resto de la cena fue normal. Todos regresaron a sus cabañas para dormir, pero en la cabaña diez las cosas estaban tornandose un tanto ruidosas.

- ¡¿Qué te has creído novato?! - Me gritó Drew - Por tu culpa perderemos, estamos en desventaja numérica. Solo provocarás que nos convirtamos en exclavos de los hijos de Ares.
- Drew, los hijos de Ares hostigan a nuestros hermanos y pisotean el nombre de nuestra cabaña, debemos ponerle un alto.
- ¡¡No te atrevas a cuestionarme!! - ¿Quien te has creído? Yo soy quien toma las decisiones aqui.

Al parecer todos estaban de acuerdo con Drew, pero fue solo hasta que hice otro movimiento.

- Debo suponer entonces - le dije - que tienes miedo. Nunca creí que nuestra lider fuera una cobarde. Necesitamos hacernos respetar, pero si tu estas demasiado asustada como para hace algo, entonces tendré que hacerlo yo mismo.

Despues de decir esas palabras la mayoría estuvo de acuerdo conmigo. Drew no tuvo más opción que terminar la discución

- Haz lo que quieras entonces, pero si llegamos a perder, será culpa tuya. Y recuerda que jamas vopy a olvidar ni a tolerar esta ofensa tuya.

Después de decir esto dio media vuelta y se marcho muy irritada.

- Eso fue genial Ricardo - me felicitó James - Has podito vencer a su encanto vocal.
- Su ¿qué?
- Encanto vocal. Verás ella tiene un terrible poder como hija de Afrodita, ella puede hechizar con su voz y hacer que los demas cumplan sus mandatos. Por eso nadie se le opone. Pero tu lograste dserrotarla, tu pode es asombroso

Bueno no me había enterado de ese poder hasta ese día. Sin embargo a pesar de que gané la discución con Drew, aun estaba nervioso por la batalla que se avecinaba. Así que salí a caminar al lago para despejar mi mente. Pero entonces, escuche una voz muy familiar "hola" me dijo. Solo que esta vez la voz no vino de mi mente si no que lo escuche a mis espaldas. Así que voltee lentamente y la vi, era ella definitivamente.

- hola hijo mío.
- ¿Madre? - Pregunté aun un poco confundido - ¿Afrodita?
- Así es. Yo soy tu madre, pero llamame Venus.

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Adrian Thalassios
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MensajeTema: Re: Ricardo Arantes y El Legado de Urano   17/11/12, 06:40 pm

CAPITULO VI





Solo tenía la luz de la luna para verla, así que no logré distinguir el color de su cabello, pero era largo y muy sedoso. Por otro lado sus ojos eran muy brillantes y note una luz de color ambar que venían de ellos, los cuales eran parecidos a los míos, pero eran demasiado hermosos. Sus rasgos eran delicados y finos, ninguna supermodelo o actriz podría compararse en belleza con ella.Vestía con ropas al estilo romano, eran de color rosa y tenían bordados de oro y plata. Llevaba pulseras y aretes de plata que brillaban reflejando la luz de la luna y coronando su cabeza llevaba una tiara de oro con una concha marina.

Estaba parada solo a un metro de mi, examinandome y observandome con mucha curiosidad. Aun no podía creer que aquella hermosa mujer era mi madre. Al parecer los mitos eran ciertos. Afrodita era la diosa más bella.

- Eres mi madre,pero ¿No eres Afrodita? - Logré decir saliendo por fin del asombro en el que estaba
- Soy la misma. Afrodita y Venus sólo son dos facetas mías. Ahora soy Venus. La diosa romana del amor. Y tu madre.
- Bueno, supongo que no importa si eres Venus o Afrodita entonces...mamá.

Ella me miro con mucha dulzura y esbozó una sonrisa.

-Verás hijo, de hecho sí importa. Tu eres un semidios romano, no eres griego como todos los demas en este campamento.
- ¿Entonces soy el único semidios romano que existe? - Pregunté
- No hijo. Hay otro campamento. El campamento Jupiter para semidioses romanos. Pero es un lugar escondido para todos los semidioses griegos. Así como este campamento permanece en secreto para los romanos.
- ¿Y por que dos campamentos?
- Los griegos y los romanos han estado en guerra durante muchos siglos. Nunca han podido trabajar juntos.
- ¡Oh no! - Exclamé - Entonces estoy en el campamento equivocado. Debo ir al campamento Jupiter y...
- No hijo. Debes quedarte aquí.
- !Pero mamá! - le dije un poco incomodo ya que aun no me acostumbraba a llamarla así - Me acabas de decir que los romanos y los griegos son enemigos.
- Hijo mío escuchame con atención. Seguramente habrás escuchado que hace poco tiempo Cronos y los Titanes fueron derrotados. Pero lo peor esta aun por venir. Un antiguo mal esta regresando. La madre de Cronos....Gea esta despertando. Algunos gigantes hijos suyos se han vuelto a levantar ya. Y estos seres son mucho más fuertes que los titanes. Para poder destruirlos se necesita a un dios y un semidios trabajando juntos. Es por esto que Hera, la reina del Olimpo cree que solo uniendo fuerzas tanto de semidioses griegos, como romanos podemos hacer frente a este problema. Y con esta convicción ella mando a Percy Jackson, el líder de este campamento con los romanos, y al líder romano Jason Grace ha venido a este campamento. De hecho él y otra de mis hijas, tu hermana Piper han salido ayer a una misión. Han de rescatar a Hera que ha sido secuestrada por uno de los gigantes.
- ¡No puede ser! - dije sorprendido - ¿No hay nada que pueda hacer para ayudarlos?
- Yo también creo que los romanos y los griegos deben aprender a trabajar juntos. Por eso te he enviado aqui. Pronto el campamento necesitará de tu fuerza hijo mío. Tienes tantos dones y aun no te as dado cuenta de ello. Te pareces mucho a otro de mis hijos romanos.
- ¿Entonces tu me enviaste aqui? - pregunté - Eso quiere decir que Thalía tenía razón, ella...
- ¿Te gusta verdad hijo?

Yo me ruboricé y me quede sin habla, mi madre por otro lado soltó una risa discreta.

- Sabes hijo. Yo mandé a Thalía a tu auxilio, pero nunca creí que ella terminaría gustandote, resulto ser muy interesante.
- E-esa no es la palabra que usaría mamá. - Dije un poco molesto - Además quisiera saber algo. Dime por que nunca me dijiste la verdad. Pensé que habías muerto junto con papá. Crecí sin saber mi origen ni acerca de este mundo...

Su semblante volvío a tornarse solemne y su voz más dulce.

- Hijo...yo no quería que te vieras involucrado en esto. Quería que vivieras una vida normal, lejos de los peligros y las guerras. Era feliz solo con ver que estabas sano y vivías una vida normal. Pero muchos monstruos se han aliado a Gea y estan buscando semidioses que aun no estan en los campamentos para destruirlos. Especialmente a héroes que puedan ser problematicos para ella. Tú Ricardo eres muy especial, y Gea piensa que eres una amenaza para ella. Cuando ella te descubrio tuve que pedir prestada la ayuda de la hija de Zeus para rescatarte.

Me quedé en silencio un momento. no era facil asimilar tantas cosas. Pero después de meditar un momento me dí cuenta que mi mamá solo quería lo mejor para mi y aunque nunca la había conocido, ella siempre me cuido.

-Entiendo mamá. Te agradesco lo que has hecho por mi. Y estoy muy feliz de conocerte.

Ella sonrio.

- Yo también hijo mío. Escucha...no me queda mucho tiempo. Zeus nos ha prohibido ponernos en contacto con nuestros hijos, no tardará mucho antes de que note mi ausencia.

Ella se acerco a mí y me extendió un peine de oro.

- Toma Ricardo. Quiero regalarte esto - me dijo mientras tomaba el objeto dorado - Esto es un peine mágico hecho de Oro Imperial y forjado por mi esposo Vulcano. Estoy segura que podrá protegerte.

- Espera... - dije - ¿Oro imperial? ¿Peine mágico?
- No me digas que tue adorable novia no te lo explico.
- ¿Mi novia?....¿Thalía?

Mi madre soltó una risa pícara. Parece que le divertía mucho que su hijo estuviera enamorado.

- Mira hijo - dijo sin dejar de sonreir - Los monstruos solo pueden ser destruidos por El bronce Celestial , usado por los griegos, y el oro Imperial, usado por los romanos. Este peine mágico esta hecho de este último material, y puede convertirse en un arma con tan solo decir una palabra.
- Y ¿Cuál es esa palabra? - Pregunté.
- ¡Spatha! - exclamó mi madre.

En ese momento el peine que tenía en mi manos se tranformó. En tan solo unos segundos tomo la forma de una asombrosa espada de oro. Emitía un brillo deslumbrante que dejaba ver su majestuosidad aun en la noche. Era un poco más larga que las espadas romanas que había visto en las peliculas y mis clases de historia. Y tenía un cierto parecido con las espadas griegas con las que practique con Thalía. Se sentía ligera y muy bien balanceada. podía tomarla con una sola mano o con ambas.

- ¡Fulgdivus! - dijo mi madre - Es el nombre de esta arma. Significa Brillo Divino. Pero aun hay más hijo mío. Ahora mira lo que pasa cuando digo...¡Arcus!

Ahora mi nueva arma volvío a cambiar de forma. Esta vez se alargo y se transformo en un resplandeciente arco de oro. Era Hermoso y muy ligero. No me sentí nunca tan comodo con un arma, como si hubiera sido diseñado especialmente para mí.

- ¡Es asombroso mamá! - dije emocionado - Muchas gracias.
- Me complace que te guste hijo mío.Si necesitas que vuelva a tomar su forma original sólo debes decir...decor!

En ese momento mi majestuoso arco volvio a convertirse en un peine dorado.Me quedé contemplandolo unos momentos, y después pensé que había otra cosa que quería preguntarle a Venus

- Oye mamá...te puedo preguntar algo más
- ¿Es sobre Thalía verdad? - Dijo adivinando mis pensamientos - Hijo me da mucho gusto que empieces a descubrir el amor. Pero debes saber que el amor así como puede ser hermoso, tambien es doloroso a veces. Espero que sepas lidiar con eso y madurar también. De esta forma podras disfrutar el amor de forma plena.Puedo asegurarte que tu vida amorosa será muy...interesante, te lo garantizo. Pero recuerda una cosa..."Mira a tu alrededor y encuentra el amor, no pierdas tu tiempo abjurando contra la lluvia que te tocó, o no podras descubrir la hermosura del arcoiris que tienes enfrente" Y ahora hijo debo marcharme....

Mi corazón dió un vuelco. Ahora que conocí a mi madre no me quería separar de ella. La diosa me dio un beso en la frente y retrocedio un par de pasos para observarme por ultima vez antes de irse.

- Hijo mío, ten mucho cuidado. Pronto emprenderás una misión muy peligrosa. Sobre todas las cosas recuerda confíar en ti mismo y no olvides tu linare. Yo soy una diosa del Olimpo, pero Zeus no es mi padre....mi padre es Urano. Hasta pronto Ricardo...

Y después de decir esto se desvanecio en el frío de la noche.Parecía que todo había sido un sueño, pero entonces vi el peine que sostenía en mis manos y supe que todo fue real.

- Fulgdivus - Dije - Es un gran regalo mamá. Te prometo que haré un buen uso de esta arma y lucharé contra Gea.
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Giselle23
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MensajeTema: Re: Ricardo Arantes y El Legado de Urano   21/11/12, 01:38 pm

Andale!!!
Sigue así!!!
Echale ganas o sino fuuuuuuchila!!!! jajaja (ya sabes quien dice así)
Te esta quedando bien y ahora si le puedes presumir al disque intelectual de Daniel!!!

cheers
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Adrian Thalassios
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MensajeTema: Re: Ricardo Arantes y El Legado de Urano   02/05/13, 06:22 pm

CAPITULO VII


Me levante temprano al día siguiente. Había tenido muchos problemas para conciliar el sueño la noche anterior. Conocer a mi mamá, saber que soy un semidiós romano y además obtener un arma con poder divino era demasiado para una noche.
Debido a que todos en la cabaña aun le temían a Drew, nadie quiso acompañarme para combatir en el juego. Tenían miedo de que si resultábamos vencidos frente a la cabaña de Ares fueran culpados junto conmigo. Pero cuando salí por la puerta de mi cabaña vi que James ya me estaba esperando.

-¿Todo listo amigo? – Me preguntó James – Hay que patear algunos traseros.
-Listo compañero – conteste - ¿Pero estas seguro de querer combatir?
-N-no te preoc-cupes. No tengo miedo, jajaja, solo nos enfrentaremos a los hijos del dios de la guerra y aun regimiento de aliados. Nada complicado.
-Te lo agradezco James. En marcha.

Fue así que mi valiente amigo y yo nos dirigimos a la cabaña de Atenea donde nos reuniríamos con nuestros aliados. Quede sorprendido al ver la cabaña 6 por dentro. Era muy diferente a la nuestra. Había muchos anaqueles con libros, planos, mapas y muchas armas antiguas. Era un lugar fascinante. Durante la reunión que se hizo para trazar el plan de ataque vi muy pocos campistas. De la cabaña de Atenea participarían solamente 5 héroes. Había solo tres representantes de la cabaña de Apolo, entre ellos estaba John Dulak quien me había recibido en el campamento y por supuesto James y yo que representábamos a la cabaña de Afrodita. Nuestro líder era un hijo de Atenea llamado Peter, era alto, atlético y tenía un semblante muy serio. Tenía el cabello negro a diferencia de la mayoría de sus hermanos que eran rubios. Y sus ojos eran grises e intimidantes. James al parecer no entendía mucho de tácticas de combate porque me pedía constantemente que le explicara de lo que Peter y los demás estaban hablando.

Finalmente se decidió que James, una chica de la cabaña de Apolo y yo resguardaríamos la bandera. Peter iría al frente en el ataque y John serviría de apoyo. Aproveche el poco tiempo que tenía para enseñarle algunas técnicas de combate sencillas a James. Tomamos prestadas un par de espadas de la armería de la cabaña 6 y practicamos algunos movimientos con la espada.

Aunque al principio mi amigo se veía algo torpe aprendió algunos trucos. Al menos estaba seguro que regresaría en una pieza. Después tomamos algo de aire y descansamos un poco sentados en el suelo. En ese momento escuche una voz a mi espalda.
-Vaya, a pesar de ser nuevo aquí sabes pelear muy bien.
Me incorpore y miré hacia atrás. Era una chica de baja estatura, tenía el cabello castaño y lacio y lo llevaba suelto, sus ojos eran verdes y muy hermosos. Llevaba también un arco y un carjac. Al parecer teníamos la misma edad. Se trataba de la hija de Apolo con quien cuidaríamos la bandera.

-Gracias – dije – Pero aún sigo aprendiendo.
- Eres modesto – me contesto la chica – Por cierto me llamo Melanie.
- Mucho gusto, yo soy Ricardo y mi amigo aquí presente se llama James
- Es un gusto conocerlos Rick, ¿Puedo llamarte Rick verdad?
- Em…claro – contesté.
- Entonces tu puedes llamarme Mel – dijo la chica sonriendo
-De acuerdo…¿Mel? – Dije aun desconcertado con la confianza con la que me hablaba aquella chica.
- Bueno chicos el juego no tardara en comenzar, ¿Qué les parece si nos ponemos en marcha?

El lugar del enfrentamiento sería el bosque. Nuestra bandera estaba plantada junto a un muro de roca. Lo cual evitaría un ataque sorpresa por detrás. Debo admitir que estaba nervioso, pero más que eso estaba ansioso y emocionado. Esta era mi oportunidad para desquitarme de los malos tratos hacia mis compañeros de cabaña por parte de los hijos de Ares. Tenía plena confianza en Peter, nunca lo había visto pelear, pero se veía que tenía mucha experiencia en batalla. Estaba seguro de que podría robar la bandera a nuestros enemigos. Solo debía preocuparme por defender la nuestra. A pesar de ser instruido por una hija de Zeus, esta sería mi primera batalla real y no sabía cómo resultaría todo al final. Aun así me prometí a mí mismo no darme por vencido aun cuando la situación fuera demasiado difícil.

Finalmente llegó el momento y Quirón dio el anuncio:
-Recuerden las reglas, jueguen limpio y no mutilen a nadie. Héroes….que comience el juego!

Después de esto nuestro equipo avanzó a toda velocidad internándose en el bosque. No podíamos ver nada pero podíamos oír el estruendo de la batalla. James estaba temblando y miraba hacia todas direcciones temiendo algún ataque. Mel estaba recargada junto al muro de roca con su arco listo. No parecía nerviosa en lo absoluto. Yo por mi parte sostenía en mi mano el peine que me había regalado mi madre; Fulgdivus.
Los sonidos de la pelea llegaban hasta nosotros, pero no podíamos ver nada. No sabíamos si estábamos ganando o perdiendo. Finalmente después de varios minutos 6 campistas de la cabaña de Ares se dirigieron hacia nosotros a toda velocidad. Mel con mucha tranquilidad y podría decir que hasta elegancia tenso su arco con tres flechas y disparó hacia nuestros contrincantes. Tres hijos de Ares cayeron al suelo. No se cómo hizo para acertar. Yo por mi parte corrí hacia los otros tres que restaban

-¡Spatha! – Exclamé.

En segundos mi arma tomo la forma de una portentosa espada dorada. El brillo de Fulgdivus deslumbró a mis enemigos dejándolos ciegos por algunos momentos. Aproveche la oportunidad y de un mandoble derribe al primer contrincante. Gire rápidamente hacia el segundo agresor y lo derribe sin problemas, pero entonces el último de ellos recobro levemente la vista y me atacó. Yo estaba en mala posición y era seguro que me golpearía. Pero entonces una flecha acertó en el casco de mi agresor dejándolo inconciente. Mel me había salvado.

Estaba por regresar donde se encontraban James y Mel, cuando de repente apareció otro enemigo. Era igualmente un hijo de Ares, pero era muy diferente a otros que hubiera visto. Era alto y muy atlético. Tenía el cabello castaño oscuro, los ojos rojos y tenía una sonrisa siniestra. Mientras lo veía una flecha paso a toda velocidad pero muy lejos del contrincante. Definitivamente era una flecha de Mel, pero no me explicaba cómo pudo haber fallado. Entonces voltee y vi que Mel estaba en problemas, ella y James se enfrentaban a otra chica.

Mi adversario tomo ventaja y me atacó cuando me distraje. Apenas y pude esquivar el golpe de su espada.

-Oye enano – Me dijo – No te distraigas. Tu oponente soy yo. Me llamo Loth y acabaré contigo.
- Eso está por verse – contesté – Me llamo Ricardo. Veamos qué tan rudo eres.

Comencé la batalla contra Loth. El usaba una espada negra muy grande, y a pesar de que se veía muy pesada, la usaba sin ninguna dificultad. Yo ataque primero, hice una finta para que creyera que golpearía abajo. Pero adivino mi plan y bloqueo el golpe. Después uso su espada y lanzo varios ataques consecutivos. A pesar que logré bloquear todos sus golpes, cada vez que nuestras espadas chocaban me hacía retroceder, y en dos ocasiones incluso caí al suelo. Su fuerza era descomunal. Utilice todas las tácticas que conocía, pero parecía inútil.

-¿Qué pasa? – Preguntaba burlonamente - ¿Eso es todo? Espero que tengas vendajes preparados
-No me digas que ya te lastime tanto – contesté – No te preocupes te llevaré a la enfermería más tarde.

Estaba en serios aprietos. Este oponente era muy poderoso. Y además estaba preocupado por Mel y James. Tenía que ir a ayudarlos. Entonces me vino una idea a la mente. Recordé un consejo que me había dado Thalía. Si mi oponente es más hábil que yo con un arma. Debo usar otra arma con la cual yo sea más hábil.

-¡Arcum! – Grite. Mi espada entonces tomo la forma de un arco dorado.
- Interesante arma – dijo Loth – Pero ¿Cómo piensas usar un arco si no tienes flechas?
-No las necesito – Musite.

Recordé lo que mi madre me había dicho, acerca de dones que yo tenía y aun desconocía. No sabía si iba a funcionar pero dentro de mí escuchaba una voz diciendo “hazlo”. Tome una pluma de ave que estaba en el suelo y la cargué en el arco. Me concentré e imagine una flecha. Entonces la pluma se convirtió en una flecha. Loth estaba demasiado sorprendido para reaccionar, y esta vez fui yo quien aprovecho la distracción y disparé. La flecha salió a toda velocidad y con tanta fuerza que derribo a Loth mandándolo varios metros lejos.

Di la vuelta y corrí hacia donde estaban mis amigos. James yacía en el suelo desmayado, mientras Mel trataba de defenderse de los ataques de la otra chica. Pero justo cuando llegue donde se encontraban Mel fue derrotada y cayó al suelo y quedo inconsciente. Miré a mi nueva enemiga. Era una chica de cabello negro y era tan largo que le llegaba a la altura de la cadera. Sus ojos eran de color violeta. Su complexión era delgada y parecía tener unos 15 años. Usaba una lanza muy llamativa hecha de bronce celestial.

-¡Spatha! – Dije mientras me lancé al ataque.

La chica bloqueó el golpe de mi espada fácilmente, y después contraataco con mucha velocidad. Yo esquivaba los golpes de su lanza, pero no con el éxito que deseaba, llegó a herirme en ambas piernas. Estaba muy cansado por el enfrentamiento con Loth y apenas podía combatir. Sin embargo no me di por vencido. Volvi a atacar. Note que su flanco izquierdo no estaba muy bien protegido, así que lance mis golpes a esa zona. Por fin hice retroceder a mi contrincante. Pero rápidamente volvió a dar un giro la pelea y ella contraataco ferozmente. Pero de repente ella se detuvo. Miré a mi espalda y vi un rostro familiar. Era John quien apuntaba una flecha hacia la chica.

-Lo siento Eunice todo acabo – dijo John
La chica soltó su arma y se rindió
- Gracias John – le dije – Pero pensé que estarías dando apoyo en el frente.
-No te preocupes Hemos capturado la bandera enemiga. Ganamos.

Esa noche la celebración en la cena fue grandiosa. James y yo festejábamos nuestro triunfo alegremente, todos en nuestra mesa reían, incluso Drew. Yo veía a lo lejos a Mel que estaba con sus hermanos celebrando en la mesa de Apolo. Y ella se dio cuenta que la observaba y me guiño un ojo.

-Sabes hermano – me decía James – Creo que le gustas a Melanie.
-¿Por que lo dices? – contesté
- No puedo creer que seas hijo de Afrodita y no distingas a una persona enamorada. Quiza no entendí todos los planes de batalla que discutían en la cabaña de Atena, pero si me di cuenta que Melanie te estaba observando.
- ¿Cómo? Ella….¿A mi?
- Eres muy bueno peleando pero eres algo distraído hermano.
En ese momento una chica pelirroja que pasaba cerca de nuestra mesa se desmayó. Me levanté de mi silla y la auxilie de inmediato. James me ayudo. Parecía aturdida la sentamos en una silla

- ¿Qué le sucede? – Pregunté
- Esto no es bueno – dijo James – Ella se llama Rachel, es la Oraculo del Campamento
- ¿Oraculo?
- Asi es, ya sabes, adivina, mira el futuro, anuncia profecías. La última vez que ella se desmayó…

Mi amigo no termino de hablar ya que la chica llamada Racel se levantó y abrió sus ojos que brillaban como dos faros luminosos, abrió a boca y comenzó a salir humo verde. Todos volteaban hacia donde estábamos y un silencio lleno el ambiente hasta que nuestro Oraculo comenzó a hablar con una voz seca y aspera.

“Buscaran el legado de Urano y a los tres héroes la discordia los acompañará. En el frío el hijo de la Guerra encontrará al enemigo de su padre, el amor sin brillo no podrá vencer a su acérrimo enemigo. La venganza de la Tierra se completará”

La chica volvió a la normalidad. Bueno dejo de aventar humo verde y sus ojos ya no brillaban. En ese campamento nada es normal
- Una profecía – Dijo James - ¿Pero que significara?
- Una misión – dije.
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Adrian Thalassios
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MensajeTema: Re: Ricardo Arantes y El Legado de Urano   06/05/13, 04:23 pm

CAPITULO VIII.




Todos quedamos intrigados debido a la profecía que acababa de recitar Rachel. Para cuando me di cuenta la mayoría de los campistas se habían levantado de sus mesas y estaban alrededor nuestro.

Quiron se abrió paso entre todos los semidoses y fue directamente a donde se encontraba nuestra joven Oráculo.

-Rachel - Dijo el centauro - ¿Estas bien?
- Sí pero....

Todos murmuraban y susurraban sin sesar. Hasta que al fin alguien habló en voz alta. Se trataba de Peter de la cabaña seis.

- ¡Quiron! ¿Qué significa esta profecía? ¿Qué es el legado de Urano?

Quiron desvió su atención hacia el hijo de Atenea. Su rostro reflejaba angustia y preocupación.

- No puedo hablar de los detalles por el momento. Pero es indispensable formar un equipo, ya que esta profecía indica una busqueda. Y por lo que dijo Rachel necesitaremos a tres semidioses.

Un chico de la cabaña de Ares se acercó hacia donde nos encontrábamos. Lo reconocí rápidamente, se trataba de Loth a quien había vencido en el juego de Captura la Bandera.

- La profecía menciona a un hijo del dios de la Guerra. Si me lo permites, yo quiero estar en la busqueda - le dijó Loth a Quiron.

Todos los campistas de Ares aclamaron a Loth y vitoreaban su nombre con euforia. Quiron calmó a los hijos de la guerra y miró fijamente a Loth.

- Bueno parece que te han elejido por unanimidad Loth. Seràs parte del equipo.

El ambiente cambió de tenso a expectante. Hace poco otros tres semidioses habían partido con la misión de salvar a Hera, y ahora una nueva misión estaba por comenzar. Los campistas de la cabaña de Apolo al parecer tampoco se querían quedar atrás asi que fueron los siguientes en hablar. Fue John quien tomó la palabra.

- Nosotros también queremos participar en la búsqueda- dijo John - Asi que postulo a una de nuestras mejores arqueras, quien hizo un gran trabajo en el juego de hoy; Melanie.

Todos los campistas de la cabaña de Apolo se veían confundidos. Todos, incluyendome, pensamos que John se iba a ofrecer como el segundo héroe para la búsqueda. Pero quien parecía aun más sorprendida era la misma Melanie. Quien miraba a John pidiéndole con la mirada una explicación.

- Hace poco tuve un sueño - dijo John mirando a Mel - Se que debes ir. Tu fuerza será necesaria para esta misión.

John no era el jefe de la cabaña de Apolo, pero era muy respetado entre sus hermanos. Ademas como hijo de Apolo tenía el poder de la premoniciòn y a veces solía tener visiones durante sus sueños. Por lo que todos aprobaron y apoyaron su propuesta . Quiron meditó unos momentos, pero al final aceptó a Mel como la segunda campista que iría a la busqueda.

Solo faltaba un miembro para terminar el equipo. Y habló la última persona que yo hubiera elejido para una misión; Drew.

- Bueno solo falta uno más. Parece que dejaron lo mejor para el final. La profecía menciona al amor asi que es evidente que alguien de la cabaña de Afrodita debe estar en este equipo, asi que iré yo.

Como de costumbre ninguno de mis hermanos replicó. Estaba a punto de enfrascarme en otra discusiòn con Drew, pero inesperadamente alguien se adelanto en hablar. Se trataba de Rachel, quien ya estaba recuperada.

- Hablas con certeza Drew - Dijo nuestro Oráculo - Un hijo de Afrodita debe ir a la misión. Pero no eres tú.

Drew frunció el seño y le lanzó una mirada fulminante a Rachel.

- ¿ De que hablas? Cada cabaña eligió a su representante, y ninguno de mis hermanos ha protestado. Ademas ¿ Quien mejor que la jefa de cabaña para ir a una misión tan importante?

- Mientras recitaba la profecía también tuve visiones - contestó Rachel - Y en ellas lo vi a él - dijo señalandome.

- ¿A mi? - pregunté desconcertado.

- Asi es - me contestó Rachel - Tus dones seran necesarios para esta peligrosa misión.

James me dio unas palmadas en la espalda mientras sonreía.

- Genial hermano - me dijo - Fuiste elegido.

Quirón parecía pensativo. Quizá tenía dudas de mi, ya que era un campista nuevo y no tenía experiencia. Pero finalmente dictó su resolución.

- Parece que esta decidido. El equipo esta completo.

Drew estaba furiosa. Tal vez pudo haber replicado. O tratado de usar su encanto vocal. Pero Rachel me había visto en sus visiones, lo que significaba que no había posibilidades para protestar, ya que era mi destino ir en esa misión.

Melanie me miraba de lejos mientras sonreía. Pero a Loth no parecía gustarle mucho la idea de que fueramos compañeros.

- Escuchen - Dijo Quiron - Hablaré con el equipo de búsqueda en la casa grande. Los demas regresen a sus cabañas.

Pero entonces alguien objetó.

- Espera Quiron - dijo Rachel - El equipo aun no esta completo.

- ¿ De qué hablas? - Respondió el centauro

- La profecía dice que a los tres heroes los acompañara la discordia.

En ese momento pense en Loth. Probablemente la profecía se refería a que él y yo tendríamos conflictos.

- No se trata de una advertencía - Prosiguió Rachel - La profecía dice que hay un cuarto miembro en la búsqueda. Una descendiente de la diosa de la discordia. La hija de Eris; Eunice.

En ese momento de entre la multitud se abrió paso una chica de ojos color violeta. Se trataba de la chica con la que había peleado después de derrotar a Loth. Hasta entonces yo creía que ella pertenecía a la cabaña de Ares, pero no era así. Ella era hija de Eris.

- ¿Por qué yo? - Preguntò Eunice

- Te he visto en las visiones que tuve- Le contestó Rachel - No se que papel jugarás en todo esto. Pero debes ser parte del equipo. Deben partir cuanto antes heroes. Esta búsqueda es muy importante.

Quiron parecía un poco sorprendido, pero al final confío en las premoniciones de Rachel.

- Muy bien. Entonces vengan héroes debemos hablar. Todos los demas retirense a sus cabañas.

Después de que todos se fueron Quiron nos guío a la casa gande para hablar con nosotros.
Mientras caminabamos Mel se me acerco y me tomó del brazo.

- Parece que volvemos a ser compañeros Rick - me dijo con una gran sonrisa.
- Sí, quizas sea el destino - contesté

No dije aquella frase en tono romantico, pero parece que Mel de alguna manera lo interpretó así, ya que se sonrojó mucho. Entonces recordé lo que me había dicho James acerca de que yo le gustaba a Mel y me sentí culpable. Yo no podía corresponderle. Aunque nunca pudiera confesarle mis sentimientos a Thalía no dejaba de gustarme.

Al llegar a la Casa gande nos sentamos en una gran mesa esperando expectantes lo que nos fuera a informar nuestro director de actividades.

Finalmente después de varios minutos de tensión el centauro nos habló.

- La profecía que pronunció Rachel anteriormente es sin duda una misión muy peligrosa. Seré franco con ustedes. Mis sospechas se estan haciendo ciertas y temo que la peor guerra esta por venir. Una guerra más cruenta que la que vivímos contra Cronos y los Titanes.

- ¡No puede ser! - interrumpio Loth - Vencimos a los titanes, los peores enemigos de los dioses. No puedo creer que halla alguien más poderoso.

- Si lo hay - Terció Eunice - La madre de los titanes.....Gea

- Así es - Retomó la conversación Quiron - Hace siglos cuando los Olimpicos desterraron a los titanes, Gea intentó tomar venganza contra Zeus y sus hermanos. Asi que creó a los Gigantes, seres monstruosos que solo pueden morir contra un dios y un semidios trabajando juntos. La batalla duro diez años y ganaron los Olimpicos, pero ahora Gea nuevamente esta despertando. Quizas la batalla que tuvimos contra Cronos la despertó de su largo sueño.

En aquellos momentos recordé lo que mi madre Afrodita me dijo acerca de Gea. Y comenzaba a entender por que me había mandado al campamento mestizo.

- Pero entonces estamos en problemas - habló Mel - Ya que la profecía dice que la tierra conseguirá su venganza. Y Gea es la diosa de la tierra ¿No es así?

- Aun no podemos asegurarlo - dijo Quiron - Ya que la profecía habla tambien de algo que puede ayudarnos a derrotar a Gea; El legado de Urano.

- ¿ Qué es exactamente el legado de Urano? - Pregunté.

- Urano era el esposo de Gea y el padre de los titanes - dijó Quiron - Cuando Cronos desterró a su padre, el dios del cielo quedo herido de muerte. Los dioses son inmortales y no pueden morir. Sin embargo nadie sabé donde esta ahora. Algunos dioses incluido Zeus piensan que esta en el tartaro. Pero existe una leyenda que dice que Urano se escondió en algun lugar para forjar un arma tan poderosa que podría tomar venganza contra Cronos y Gea. Pero debido a sus heridas tuvo que dormir. Asi que la localizacion del arma es un misterio. A esa arma se le conoce como el legado de Urano. Sin embargo apesar de que muchos dioses y heroes la han buscado nadie la ha encontrado, asi que la leyenda de esa arma pasó a convertirse en un mito. La única forma de encontrar esa arma es localizar la tumba de Urano donde se dice que el antiguo dios continúa durmiendo. Y el único capaz de usarla es alguien con la sangre de Urano que no sea un titan ni descendiente de alguno de ellos.

- Pero eso es imposible - Replicó Loth - Todos nosotros somos descendientes de los Olimpicos y ellos a su vez son hijos de los titanes. No existe nadie que pueda usar esa arma.

- Te equivocas - Dijo Quiron - Hay una diosa en el Olimpo que tiene la sangre de Urano, pero no es una titanide ni descendiente de ningun titan. Y uno de sus hijos irá en esta búsqueda.

Melanie se percato rápidamente de lo que Quiron nos acababa de revelar

- Afrodita - Dijo Mel - Ella nació de la sangre de Urano.

- Estas en lo cierto Melanie - Dijo el centauro

Quiron me miro con seriedad.

- Ricardo, tu eres el único que nos puede ayudar a encontrar la tumba de Urano y a su legado.
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Adrian Thalassios
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MensajeTema: Re: Ricardo Arantes y El Legado de Urano   06/05/13, 04:26 pm

CAPITULO IX


Por fin todo comenzaba a ser claro para mi. Ahora entendía exactamente por que mi madre me guió hasta el campamento mestizo.
Y también el por qué me dijo que ella era hija de Urano

- No entiendo cómo podria ayudarnos él - replicó Loth.

- Verán - dijo Quiron - He mantenido cierto conocimiento oculto de los dioses. Parte de eso son pistas de la localización de la tumba de Urano. Y afortunadamente una linea de la profecía confirma en parte algunas de esas pistas...."El hijo del dios de la guerra encontrará al enemigo de su padre en la tierra fría" La mayoría de información que he recolectado apunta a que la tumba de Urano se encuentra en algún lugar de Canada.

- Pero no podemos buscar por todo el país - dijo Mel.

- Para eso tengo este artefacto - dijo Quiron mientras colocaba un objeto metálico enmedio de la mesa, donde todos lo pudieramos ver.

Se trataba de un cilindro plateado de unos diez cm de alto y unos tres de diametro. Estaba decorado con estrellas y constelaciones.

- Este artefacto - explicó Quiron - Se llama " El Cielo Antiguo". Está hecho para buscar sangre, para ser exactos la sangre de nuestros antepasados. Solo funciona con Semidioses. Así que mientras Ricardo lleve este objeto podrá guiarlos a la tumba de Urano.

- Pero no entiendo - Dijo Loth - ¿Por que no usaste antes este artiligio con algun otro hijo de Afrodita?

- Por que los hijos de Afrodita tienen poca afinidad con la sangre de Urano. Los únicos que heredaron más dones de Urano son los hijos de Venus.

- Pero que no Venus y Afrodita ¿Son la misma diosa? - Intervino Mel

- Hay otra cosa que debo decirles. Juré que no hablaría de ello. Pero es indispensable que lo sepan.

El semblante de Quiron se tornó más serio.

- Los dioses tienen dos facetas...la romana y la griega. Y en el mundo hay otro campamento donde existen semidioses romanos;el campamento Jupiter.

Se crearon dos campamentos debido a que los griegos y romanos siempre han estado en guerra. Y los semidioses no son la excepción. Asi que para evitar conflictos se ocultó esta información a todos los semidioses, de esta forma cada campamento ignora la existencia del otro.

Por eso cuando les digo que sólo los hijos de Venus pueden encontrar la tumba, es por que Ricardo es un semidios Romano. No es hijo de Afrodita, él es hijo de Venus.

En ese momento todos me miraban con extrañeza.

- Si eres romano - Dijo Loth - ¿No será que piensas traicionarnos?
¿ Por que vinise a este campamento?

- Podría ser un espía - Habló Eunice- no podemos confiar en él.

Pero entonces alguien más opinó. Con una voz muy firme.

- ¡¿De qué estan hablando?! - Dijo Mel con enfado - Que importa si Ricardo es Romano. Él fué reclamado por su madre aquí en este campamento. Él es ahora un miembro del campamento mestizo.
Si no fuese de fiar Quiron no le habría permitido el acceso. Ahora somos un equipo así que debemos confiar entre nosotros. No toleraré que desconfien de mi amigo.

Loth y Eunice se quedaron callados. Melanie era una chica amable , pero algo temible cuando se enojaba. Aquellas palabras de Mel me hicieron sentir feliz.

- Es como dice Melanie - Habló por fin Quiron - Ricardo es uno de nosotros. Quizá sea el destino que nos favorece ya que solo con su ayuda podremos encontrar la tumba de Urano. No debemos pelear entre nosotros. Nuestro verdadero enemigo es Gea.

Todos asintieron. Yo mire a Melanie y le dije en voz baja:

- Gracias.
- Por nada - Me respondió.

- No hace falta decirles lo peligroso que será este viaje - continuó Quiron - Podría ser que el curso de la guerra que tenemos delante dependa del exito de su misión. Mañana saldran temprano. No disponemos por el momento de transporte, pero pediré a Argos que los escolte hasta Canada...

- No será necesario - Habló Eunice - Yo me encargaré del transporte.

- De acuerdo - dijo Quiron - Cuento contigo. No hablen a nadie acerca de lo que escucharon aqui. Ahora vayan a sus cabañas a descansar y a prepararse para mañana.

Cada quien se retiró a sus respectivas cabañas. Yo caminé hacia el lago. Tenía algo que hacer antes de dormir. James me había contado acerca de los mensajes Iris y cómo usarlos. También me dijo que había una fuente cerca del lago con "buena recepcion". Donde podría mandar mi mensaje. Caminé un par de minutos por la orilla hasta que por fin encontré la fuente. Era pequeña pero muy llamativa, con muchos decorados al estilo griego antiguo. Me acerqué a la fuente y lancé un dracma de oro y dije:

-Por favor Iris recibe mi ofrenda.

En ese momento el agua de la fuente comenzó moverse de forma extraña. Supuse que la diosa había accedido a mi rezo, así que continue.

- Muestramé a Thalía Grace.

El agua comenzó a mostrar una imagen. Parecía una cueva. Había varias fogatas y casas de campaña. Rapidamente logré distinguir a Thalía . Estaba sentada junto a una de las fogatas. Llevaba ropa de camuflaje de invierno gris con blanco. Parecía distraida y aun no me había visto. Se veía muy hermosa como sienpre.

- H-hola Thalía - dije.

Ella levanto la mirada y me sonrió. Yo me puse nervioso, pero traté de disimularlo.

- Hola Rick - me contestó.

- ¿Estas ocupada? - Le pregunté

- No por el momento. Aun no he encontrado al monstruo que estoy buscando, pero por hoy ha terminado la cacería. Ahora me encuentro haciendo guardia.

- Me da gusto saber que ya estas con tus hermanas cazadoras.

- Sí. Gracias a Zeus no fue dificil hallarlas. Y dime ¿Cómo te ha ido en el campamento? ¿ Ya fuiste reclamado?

- Me ha ido muy bien gracias. Es un lugar increíble. Hoy tuvimos un juego de Capturar la Bandera y mi equipo salió victorioso.

- Enorgulleces a tu maestra - Me dijo.

- Y con respecto a mi madre divina pues....soy hijo de Afrodita.

Thalía solto una carcajada.

- No me lo creo jajajaja. No eres de ese tipo. Eres un guerrero. No te imagino vistiendo a la moda y tardandote horas en arreglarte. jajaja.

- No te burles por favor - dije un poco molesto

- Lo siento.

- Thalía hay algo que quiero contarte.

- ¿ De que se trata?

Le narré a Thalía mi encuentro con mi madre y la misión que tenía por delante. Solo omití la parte de los "semidioses romanos"

- Ya veo. - Me dijo mi mentora - Debemos estar preparados. Ten mucho cuidado Rick. Recuerda todo lo que has aprendido y ponlo en practica. Tengo mis esperanzas puestas en ti. Se que saldras airoso de esta misión

- Gracias Thalía.

En ese momento alguien me abrazó por detrás.

- ¿Que haces Rick? ¿Por que estas..? Ahh es un mensaje Iris, perdon no quise interrumpir.

Voltee hacia atrás, solo para confirmar lo que ya sabía. Se trataba de Mel.

- Veo que ya hiciste amigos - me dijo Thalía.

- Así es - contesté - ella es Melanie seremos compañeros en esta misión

- Hola Melanie. Mucho gusto. Yo soy Thalía.

- Es un gusto tambien Thalía - contestó Melanie

- Bueno Rick debo irme - me dijo Thalia - casi termina mi guardia. Cuidate y que Zeus bendiga su búsqueda.

- Gracias Thalía. Cuidate mucho tu tambien .Que los dioses te guíen y te protejan. Me ha dado mucho gusto verte.

- A mi también Rick - me contesó - Cuida a mi pupilo por favor Melanie

- No te preocupes - contestó Mel - Asi lo haré. Hasta pronto.

En ese momento la imagen se desvaneció del agua. Melanie se quedo callada unos momentos y despúes pregunto:

- ¿ Era tu novia?

Yo pensé para mis adentros " ojala lo fuera"

- No. Ella es mi amiga y también mi maestra. Ella me enseñó a pelear

- Ya veo - dijo Mel

Melanie era una chica muy alegre, pero nunca la había visto tan seria. Creo que se había percatado que me gustaba Thalía.

-Jeje pensé que solo yo te llamaba "Rick" Pero ella también lo hace. Deben ser muy buenos amigos.

Melanie sonreía. Pero yo sabía que no estaba contenta para nada. No sabia si era debido a que mi madre era Afroddita. Pero podía entender perfectamente los sentimientos de Melanie

Estaba a punto de decirle algo, cuando inesperadamente escuchamos una voz a nuestras espaldas.

- Hola hermanito.

Mel y yo giramos detrás de nosotros para averiguar de quien se trataba. Vimos a un joven de unos 19 años. Tenía el cabello ondulado y rubio. Sus ojos eran azules. Era de complexión atlética. Vestía con ropas griegas y usaba calzado de oro. Llevaba un arco con él.

- No te conosco - le dije - ¿ Quién eres?

- Me ofende un poco que no me reconoscas, hace pocos días me estuviste lanzando varias maldiciones. Tal vez si hago "esto" sabràs quien soy.

En ese momento de su espalda nacieron dos grandes y majestuosas alas. Su plumaje era brillante y de color blanco.

- No puede ser - dije - Eres Cupido.
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Adrian Thalassios
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MensajeTema: Re: Ricardo Arantes y El Legado de Urano   06/05/13, 05:42 pm

CAPITULO X




Por un momento Mel y yo quedamos atónitos. No es que Cupido fuese muy poderoso, pero sí era uno de los dioses más famosos.

- Venus - habló el dios - me ha enviado a ayudarte. Está un poco preocupada por ti.

- Nuestra madre - dije

- Es igual - contestó altanero - Nunca la he llamado mamá. No dispongo de mucho tiempo así que dile a la enana que se retire para que podamos comenzar.

- No le hables así a mi amiga - contesté molesto - Ella tiene nombre. ¿Sabes? se llama Mel. Ella es de fiar. Puedes hablar libremente en su presencia.

Cupido hizo una mueca de desagrado. No me importa quién sea. Lo que tengo que hablar contigo solo concierne a nuestra familia. Si no se va...

- Entiendo - dijo Melanie - No se preocupen. Me iré.

- Pero Mel...

- Esta bien Rick - me interrumpió - No te preocupes. Date prisa para que puedas irte a descansar. Mañana partiremos temprano.

Mel se retiró rápidamente. Traté de ir tras ella pero Cupido se interpuso.

- Déjala - me dijo - Ella necesita estar sola por ahora. No puedo creer que tenga un hermanito tan tonto. Si no hubiera intervenido antes ella probablemente habría llorado.

- Espera - dije - acaso ¿Estabas actuando solo para que se fuera?

- Como dije, un hermanito tonto. Incluso hice que la defendieras y parecieras heroico. Debes ser un poco más sensible con los sentimientos de las chicas.

Pensaba que Cupido era un altanero insensible pero parece que me equivocaba.

- Bueno - Habló Cupido sacándome de mis pensamientos - No he venido a darte lecciones del corazón. Estoy aquí para ayudarte con tus poderes. No sé si te lo mencionó nuestra madre, pero tienes poderes similares a los míos.

-Recuerdo que ella mencionó que me parecía a uno de sus hijos romanos. Ahora veo a lo que se refería.

- Así es hermanito. Te estuve observando en el juego de hoy. Usaste uno de tus poderes sin darte cuenta.

- ¿Te refieres a cuando creé una flecha de la nada?

- No la creaste de la nada - me contestó - Yo utilizó plumas de búho para crear flechas de plomo que crean desamor en las personas, y uso plumas de paloma para crear flechas doradas que enamoran a las personas. ¿Sabes por qué plumas de aves?

- La verdad no tengo idea - admití.

Nosotros dos heredamos dones de Urano. Él es el dios del cielo, Mucho antes de que Zeus tomara control de él. Por eso las aves son nuestros sirvientes y podemos crear cosas a partir de ellos. Asi es cómo pudiste crear una flecha con una pluma. Ahora yo te enseñaré a dominar esta habilidad.

Cupido me enseñó muchas cosas esa noche. Aprendí todo rápidamente y sin ningún contratiempo. Debo admitir que mi hermano mayor es buen maestro.

Antes de irse me dijo:

- Hermanito. Ten cuidado en tu misión. Usa sabiamente lo que te he enseñado.

-Así lo haré. Muchas gracias...Hermano.

Cupido sonrió.

- Oye lamento las maldiciones que te dije hace un par de días

- No te preocupes - me dijo- Pero recuerda que el amor no es fácil. No se piensa ni se comprende, solo se siente. Quisiera ayudarte en ese aspecto, pero mamá me lo prohibió. Quiere que aprendas ciertas cosas por tu cuenta. Cuídate y buena suerte

Y así sin más, levanto vuelo y se fue.
Yo me retiré a mi cabaña y aliste una mochila con lo necesario para viajar. Cuando acabe de empacar me dormí. Estaba exhausto.

A la mañana siguiente me reuní con el equipo de búsqueda en la entrada del campamento. Aunque llegué temprano fui el último en llegar, todos incluyendo Quirón ya estaban presentes. Afortunadamente Mel se veía mejor y me saludo con normalidad.

- Bien parece que ya están todos - dijo Quirón - Dime Eunice, ¿Cómo viajaran a Canadá?

- Mi madre Eris tiene cierto poder para controlar algunas bestias mitológicas - Contestó Eunice - Y tengo un poco de ese poder, ahora lo verán.

Entonces Eunice cerró los ojos y se concentró. Levantó sus manos y permaneció así por unos instantes.

- ¡Ven a mí! - Gritó Eunice

De momento no pasaba nada, pero entonces logramos ver algo a lo lejos. Parecía un águila, pero conforme se fue acercando me di cuenta de su naturaleza y su enorme tamaño. Se trataba de un Grifo.

Era una criatura que tenía su parte superior igual a la de un águila, tenía plumas doradas, un gran pico afilado y grandes y poderosas garras. La parte inferior era parecida a la de un león, con pelaje amarillo, musculosas patas y rabo. Su tamaño era inmenso, tal vez unas diez veces más grande que un león normal.

Todos quedamos boquiabiertos, incluso Quirón. Era tan imponente aquel animal, que siendo sincero me dio miedo acercarme. Pero eso no pasó con Mel, quien saltó sobre aquel gigantesco animal y lo acarició como si fuera un perrito.

- Aléjate de él - le advirtió Eunice - podría atacarte

Pero para sorpresa de todos, al grifo parecía agradarle las caricias de Mel. Eunice era la más consternada.

- No entiendo... - decía Eunice - ... ¿Cómo ha podido amansarlo?

- Es porque es hija de Apolo - Interrumpió Quirón - Estos animales están consagrados al dios del Sol, por eso es que se porta de esa manera.

- Te voy a llamar Kiwi - Decía Mel

El grifo chilló alegremente como diciendo "Hey me gusta ese nombre".

- Deja de ponerle nombres raros por favor - le dijo Eunice a Mel

- Pero a Kiwi le gustó su nombre - replicó Mel.

- Bueno que más da como se llame - Intervino Loth - Será mejor que nos vayamos.

- Loth tiene razón - dijo Quirón - Tengan cuidado y que los dioses los protejan.

Kiwi tenía suficiente espacio como para llevar a 8 de nosotros, así que podría decir que era realmente cómodo. Aun así por protección Eunice colocó asientos y correas sobre nuestro emplumado amigo, lo cual parece que no le gustó mucho. Mientras tanto Quirón me entregó el "Cielo Antiguo" y me explicó cómo usarlo. Finalmente terminaron los preparativos y montamos a Kiwi. Eunice se sentó al frente para navegar, después Loth y atrás Melanie y yo. El poderoso grifo lanzó un fuerte chillido y emprendió el vuelo. Así partimos por fin en nuestra búsqueda.

Debo decirles que montar en un Grifo es toda una experiencia. Vuela a una velocidad impresionante y a una altura colosal. Mientras viajábamos pude ver un paisaje esplendido. Ríos, valles y montañas estaban debajo de nosotros. Literalmente podía tocar las nubes. Estaba muy emocionado. Tanto que no me percate de Mel.

- Mira Mel - le dije mientras volteé a verla - el paisaje es...

Pero al contrario de mí, ella no parecía disfrutar el paisaje. Parecía muy tensa y tenía los ojos cerrados.

- ¿Estas bien Mel?

- L-le t-tengo miedo a las alt-turas - musitó.

- No te preocupes - le dije - todo está bien. Eunice aseguró los asientos.

- No puedo - contestó - tengo mucho miedo.

Traté de tranquilizarla diciéndole que no había peligro alguno, pero fue inútil

-Toma mi mano - le dije.

Por primera vez abrió los ojos, y lentamente y con cuidado tomó mi mano.

- No te vas a caer - le dije - no importa lo que pase no soltaré tu mano. ¿Está bien? Te lo prometo.

Ella no dijo nada, pero me sonrió agradecida. De alguna manera me agradaba mucho esa sonrisa sincera e inocente de mi amiga. Y me prometí a mí mismo que haría lo necesario para protegerla.
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MensajeTema: Re: Ricardo Arantes y El Legado de Urano   02/08/13, 08:28 am

Geniaaaaaal!!!!!!!!

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MensajeTema: Re: Ricardo Arantes y El Legado de Urano   18/01/14, 07:30 pm

Gracias. He dejado un poco abandonada la historia, pero pronto la retomare.
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Adrian Thalassios
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MensajeTema: Re: Ricardo Arantes y El Legado de Urano   22/06/14, 03:21 pm

CAPITULO XI


Había pasado más de una hora desde que salimos del campamento. El viento se iba haciendo cada vez más frío, y sin embargo la mano de Mel seguía muy cálida.
Le había dicho que no soltaría su mano hasta que aterrizáramos, pero la verdad empezaba a ponerme nervioso. Nunca había estado tomado de la mano de una chica. Todo estaba en calma, y solo se escuchaba el sonido del viento, hasta que alguien rompió el silencio.

- ¿Ya llegamos a Canadá? - Preguntó Loth

- No - contestó secamente Eunice.

- ¿Segura que estamos en el camino correcto?

- Sí

-¿Falta mucho camino?

- No.

- No eres muy comunicativa ¿cierto?

Esta vez Eunice no contestó.

- Creo que la hiciste enfadar - dijo Mel.

- Claro que no - se apresuró a contestar Loth - Así nos tratamos ella y yo. ¿ No es verdad Eunice?

- No - contestó ella.

- ¿Ya ves que bromista es? - le dijo Loth a Mel

Loth era muy serio, pero cuando estaba cerca de Eunice se portaba algo raro. Al parecer Eunice le gustaba. Era gracioso ver a un tipo tan rudo actuar así.
Mel también parecía muy divertida por que la vi reír discretamente.

No tardamos mucho en llegar a Canadá. Había muchos árboles y montañas nevadas bajo nosotros. Además de un gran río que dividía lo que parecía ser un gran bosque.

- Ya estamos en Canadá - dijo Eunice - Será mejor que aterricemos para usar el Cielo Antiguo y ver hacia donde debemos ir

- De acuerdo - dije

Pero justo cuando Eunice observaba hacia abajo para buscar un lugar donde aterrizar algo sucedió.

- ¡Sujétense! - gritó Eunice

En ese momento Kiwi giro en el aire para evadir una enorme roca que venía hacia nosotros.
Kiwi enderezo su postura pero aun seguíamos desconcertados.

- ¿ De dónde vino eso? - dijo Loth

- De abajo - contestó Eunice - Alguien nos está atacando y parece que ...

Eunice no termino de hablar, ya que un enorme tronco pasó cerca de nosotros haciendo que Kiwi perdiera el control. El cinturón de Mel se aflojó y ella comenzó a resbalar por la pierna de la inmensa bestia. Eunice trataba de esquivar las rocas y árboles que volaban hacia nosotros mientras yo me aferraba con una mano de mi asiento y con la otra de Mel.

- ¡¡¡Rick!!! - gritaba ella asustada

- ¡Resiste Mel!

- ¡Sujétense fuerte! - Gritó Eunice - trataré de aterrizar.

Me aferre fuertemente a Mel mientras Kiwi volaba a gran velocidad. Sin embargo una roca logró golpearnos haciendo que Mel y yo cayéramos resbalando por la pierna del Grifo. Loth logró tomarme de las piernas mientras yo seguía sujetando a Mel.

- Resiste enano - Me dijo Loth mientras nos jalaba a Mel y a mi de vuelta al lomo de Kiwi.

Estuve a punto de agradecerle, pero en ese momento otra roca golpeo a Kiwi. Loth no pudo sujetarme y Mel y yo caímos mientras que Kiwi descendía en picada junto con nuestros compañeros.

La caída era inminente. No había forma de evitarla. Lo único que pude hacer fue abrazar a Mel para protegerla. Sentía el viento frío y el vértigo de la caída libre. Desgraciadamente el rio estaba lejos, y debajo de nosotros había solamente arboles y rocas. A pesar de ser semidioses teníamos pocas probabilidades de sobrevivir. Fue en ese momento cuando recordé que llevaba conmigo un cinturón que Cupido me había obsequiado. En él había un estuche con diferentes plumas de aves. Rápidamente saque de uno de mis bolsillos el arma que me había regalado mi madre; Fulgdivus.

-¡Arcum! - Grité para transformar mi peine en un arco, mientras tomaba una pluma del estuche. Mel estaba muy asustada y se aferraba a mi con todas fuerzas. Sabía que solo tenía tiempo para realizar un tiro, la vida de Mel y la mía pendían de un hilo y solo tendría una oportunidad

Coloqué la pluma en el arco y me concentré como Cupido me había enseñado. En unos instantes. la pluma se transformó en una flecha de color plateado. Apunté con el arco y disparé al piso. La flecha atravesó el suelo dejando brotar una inmensurable cantidad de agua. La fuente amortiguo nuestra caída y finalmente llegamos sanos y salvos a tierra firme. Mel estaba atónita mirando como seguía brotando agua del suelo

- ¡Rick! - Me dijo sorprendida- ¿Cómo has podido hacer esto? Tú no eres hijo de Poseidón.

- Bueno use una pluma de Pegaso para crear esa flecha. Cupido me contó la historia de cómo Pegaso hizo brotar la fuente de Hipocrene con los cascos de sus patas. Así fue cómo pude hacerlo.

- Vaya no puedo creer que tenga que agradecerle a Cupido el que hayamos salido librados de esta.

- No es tan mal tipo - dije - Estoy seguro que no quiso hacerte sentir mal anoche.

- ¿Tu crees? - contestó Mel con tono sarcástico

- Bueno de cualquier forma - dije cambiando de tema - Tenemos que buscar a Eunice y a Loth.

-Tienes razón , pero ¿Cómo haremos para encontrarlos?

En ese momento escuchamos algo proveniente del otro lado del río.

- ¡¡¡Ahhhhhh!!! - Se oyó un grito desgarrador que parecía ser de Eunice.

- Creo que es en esa dirección - dije.

Melanie y yo corrimos lo más rápido que pudimos y en pocos minutos llegamos hasta el río. Usamos un viejo tronco como puente para cruzar y seguimos avanzando internándonos más en el bosque. Cuando llegamos a donde estaban Eunice y Loth quede completamente paralizado.

Loth estaba amarrado de pies y manos junto a un árbol. En otro extremo Kiwii parecía estar malherido atrapado dentro de una especie una jaula hecha de huesos. Y finalmente Eunice estaba siendo apretujada entre las garras de una terrible bestia.

Aquella descomunal criatura debía medir más de tres metros de altura. Estaba cubierto por espeso pelaje negro y espinas como las de un erizo por todo su cuerpo. Al principio pensé que se trataba de una especie de sátiro enorme. Por la forma de sus patas, similares a las de una cabra y su torso parecido al de un hombre. Pero luego descubrí que su cabeza no era humana. Era como la de un caballo, pero más horrible y deforme, Sus ojos brillaban con un fulgor siniestro y exhalaba un espeso humo amarillento de su hocico dejando ver entre cada exhalación una afilada y deforme dentadura.

Melanie también quedo paralizada junto a mi sin poder crédito a lo que veíamos.

- ¡¡¡¡Ahhhhhhh!!! - Grito Eunice - ¡Suéltame bestia!

Aquel grito de nuestra compañera nos trajo de vuelta a la realidad. Aunque aquel monstruo era lo más aterrador que hubiera visto jamás, teníamos que hacer algo para salvar a Eunice, a Loth y a Kiwi.

No había tiempo que perder, de inmediato susurre a Mel en el oído un improvisado plan.

Ella asintió y preparo su arco tensándolo con una flecha mientras se acercaba furtivamente hacia aquella demoniaca criatura por un costado. Yo hacía lo mismo, pero yendo al lado contrario.

Jajajaja - Reía con tono tenebroso aquel monstruo - Sigue gritando pequeña. La comida tiene mejor sabor cuando está muerta de miedo.

Aquel monstruo seguía estrujando a Eunice y ella mientras tanto no dejaba de gritar de dolor.

Cuando Melanie y yo estuvimos en posición le hice una seña y ella tenso su arco, y dejó volar dos flechas justo hacia las garras de aquel monstruo. Como pensé la bestia gruño de dolor pero no fue suficiente para que soltara a su presa. Así que mientras estaba distraído tratando de averiguar de dónde lo estaban atacando yo Salté lo más alto que pude y usando a Fulgdivus logre golpear sus garras, haciendo que esta vez dejara caer a Eunice. Yo amortigüe la caída de nuestra compañera mientras la abominable bestia rugía de dolor. Cargue a Eunice y la dejé cerca de Loth y lejos del campo de batalla. Mientras tanto Mel seguía disparando flechas y distrayendo a la bestia.

- Ri-ricardo... - dijo Eunice con dificultad.

- Tranquila Eunice, recupera fuerzas y trata de hacer algo para liberar a Loth y a Kiwi. Mel y yo nos encargaremos de este monstruo.

- E-espera Ricardo. D-debemos huir. N-no podremos derrotarlo. Es un Equinodronte. El único en el mundo.

-¿Equinodronte? - Pregunté intrigado - Espera....creo que he oído ese nombre antes. ¡Oh no!

Acababa de recordar donde había escuchado hablar de aquella bestia. Fue Thalía quien me lo dijo. El Equinodronte era un monstruo único y muy poderoso. Se decía que solo Artemisa fue capaz de cazarlo una vez. Sus cazadoras lo habían estado buscado durante siglos y nunca fueron capaces de vencerlo. Voltee hacia donde se encontraba Mel. Parecía como si el tiempo transcurriera en cámara lenta. Mel estaba peleando frente a un oponente que nadie había podido vencer.

Y a pesar del miedo que sentía al estar frente a una criatura que ni ni mentora había logrado vencer, no podia dejar pelear sola a Mel. Acabábamos de burlar a la muerte y ahora una vez más nos enfrentábamos a un destino fatídico. Sin dudarlo pero aun con miedo dentro de mí, empuñe fuertemente mi espada y me lance corriendo hacia la enorme bestia.



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Adrian Thalassios
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MensajeTema: Re: Ricardo Arantes y El Legado de Urano   29/06/14, 06:28 pm

CAPITULO XII


"Hace muchos siglos vivió en la antigua ciudad de Atenas una hermosa y bella mujer llamada Leimone. Su padre, un mercader de telas pensó que podría sacarle provecho a la belleza de su hija. Asi que arreglo una boda para ella con uno de los hombres más ricos de Grecia. Lo que el padre de Leimone no sabía, era que todos los dias su. hija se veia a escondidas en el bosque con un hombre.

Cierto día el mercader regresaba a su casa cuando decidio tomar un atajo por el bosque. Y vio a su hija entregándosele a un hombre desconocido. El mercader tenía mucha rabia, pero se contuvo y espero a que su hija regresara a casa.

Cuando Leimone llego a su casa su padre la golpeo frenéticamente. Y el mercader no satisfecho con esto llevo a su hija hasta un viejo establo abandonado en el bosque y la encerro con un caballo hambriento. La bestia sacio su hambre con la carne de Leimone mientras su padre disfrutaba el horrendo espectaculo.

Sin embargo el mercader desconocia algo de suma importancia. El hombre con el que su hija se veia era el mismísimo Zeus.

El padre del Olimpo no perdono las crueles acciones del mercader, y como castigo lo transformo en la bestia que se conoce como Equinodronte"

Mientras Mel y yo peleabamos trataba de recordar cada detalle de la historia que Thalia me habia contado, esperando encontrar una pista que me ayudara a vencer a aquel monstruo, pero era inutil, por mas que le daba vueltas al asunto no recordaba nada que pudiera serme útil.

Melanie aun con su extraordinaria punteria tenia problemas para dispararle al monstruo, ya que este a pesar de su tamaño era demasiado rápido.
Inclusive tuvo que pelear a corta distancia como yo, usando sus flechas como navajas.

Melanie usaba los troncos de los arboles y hasta las mismas garras de Equinodronte para tomar impulso y saltar sobre él clavando sus flechas en el cuello del monstruo. Eso parecia funcionar, pero era dificil acercarse lo suficiente.


Yo por otra parte trataba de herir a la bestia en distintos lugares para localizar algun otro punto debil, pero cada vez que hacia un corte en la carne del Equinodronte, este sanaba de inmediato. Entonces comprendí por que nadie habia podido vencer a ese monstruo.

Melanie y yo solo nos estabamos cansando inutilmente. Y el Equinidronte estaba al tanto de ello. Mientras daba una voltereta escapando de las garras del monstruo descuidadamente quede a merced de la bestia, ya que logró prensar mi pierna izquierda entre sus afilados colmillos. Quedé suspendido de cabeza mientras la bestia intentaba devorarme. Afortunadamente Mel logró impactar una flecha en la espalda de nuestro enemigo obligandolo a rugir por el dolor y librándome de su mandibula y de un gran sufrimiento. Traté de ignorar el dolor y seguí peleando lo mejor que pude. Pero sabía que no resistiría mucho tiempo.

Melanie también estaba cansada y cuando corria para esquivar un ataque del Equinodronte, ella tropezó y cayo al suelo.

La malévola criatura no perdio la oportunidad y se lanzo a atacar a Melanie. Desafortunadamente la herida en mi pierna me impidió llegar a tiempo a auxiliar a mi amiga. Pero alguien más detuvo al Equinodronte.

Justo cuando el monstruo estaba por alcanzar a Mel, una gran roca impacto la cabeza de la fiera criatura dejándola mareada momentáneamente. Melanie aprovecho la oportunidad y se incorporó rápidamente.

-¡Oye pony deforme! - gritó Loth mientras se acercaba a nosotros - Eso es por las piedras que nos arrojaste.

La bestia nos observó a los tres con gran ira, pero antes de que pudiera hacer algo, una lanza de bronce le atraveso el corazón. Voltee hacia atras y vi a Eunice quien se veia un poco recuperada, aunque no al cien por ciento.

El equinodronte se saco la lanza con mucha dificultad y la arrojó a los pies de Eunice. Por primera vez noté que sus heridas no sanaban tan rápido.

- Jajajaja - rió nuestro enemigo - ¡Estupidos! No podran detenerme ni aunque ustedes cuatro peleen al mismo tiempo.

- No estes tan seguro cerebro de asno - Sentenció Eunice mientras recogia su lanza del suelo - Tu no saldras vivo de aqui. Nosotros te derrotaremos.

No entendia como Eunice habia cambiado tanto de parecer. Hace unos momentos pensaba que nuestra mejor opcion era huir, pero ahora esta segura de nuestra victoria. Sabia que no fanfarroneaba. Podia verlo en sus profundos ojos purpura.

Eunice le hizo un gesto a Loth y este contestó asintiendo con la cabeza. Acto seguido el fortachon empuño la espada de hoja negra que llevaba en su espalda y se lanzo al ataque contra el Equinodronte. Le hizo dos cortes en las rodillas que obligaron al monstruo a caer.

- Veamos como peleas contra un hijo de Ares - Dijo Loth mientras balanceaba su espada con la mano.

- ¡Ricardo! - Dijo Eunice aproximándose hacia mi - No hay mucho tiempo, asi que escucha. Mientras me recuperaba vi la pelea que tuvieron contra el monstruo y deduje como podemos vencerlo

- ¡¿En verdad?! - Pregunte ansioso - ¿¡Cómo?!

- Al parecer el Equinodronte es invencible por que sus heridas sanan al instante, pero eso no es del todo cierto. Gracias a ti y a Melanie me di cuenta que mientras mas tiempo interactúa el bronce celestial con la piel del monstruo, más tardan sus heridas en sanar.

- Ya veo - dije - por eso el primer ataque de Loth no lo hirió, pero tu lanza logró desacelerar su curación.

- Asi es - prosiguió la hija de la discordia - Por eso he trazado un plan, pero necesito de tu ayuda

- ¿De que se trata? - pregunté

- Loth y yo distraeremos al monstruo mientras usas tu habilidad para crear una flecha que no pueda arrancarse, de esa forma no podrá curarse a tiempo y lograremos matarlo. ¿Crees poder hacerlo?

- ¡Por supuesto! Cuenta con eso

- ¿ Y yo que hago? - preguntó Melanie

- Cúbrenos la espalda - dijo Eunice antes de salir corriendo a auxiliar a Loth.

Euniice y Loth tenían una forma única de pelear, podia apreciarse que ya habian estado en muchas batallas juntos, era como si cada uno adivinara los pensamientos del otro.

Loth golpeaba con tanta fuerza al Equinodronte que estoy seguro que en algunas ocaciones logro romperle los huesos. Sin embargo seguia regenerándose sin importar que tan fuerte fuera el ataque.

Eunice peleaba bastante bien. Los ataques con su lanza eran rápidos y precisos. También tenía una gan agilidad y una resistencia increible, a pesar de no estar peleando en optima forma. Creo que si John no hibiera llegado a ayudarme en el juegi de captura la bandera hubiera sucumbido ante Eunice.

Melanie se encargaba de lanzar flechas al enemigo creando oportunidades para Loth y Eunice de golpearlo. Mientras tanto yo transforme a Fulgdivus en un arco y saque una pluma de mi cinturón. La coloque en el arco y me concentre hasta transformarla en una flecha metálica con punta de sierra.

Tense mi arco y me preparé para disparar. Solo tendria un tiro asi que tenia que hacer que valiera.
Eunice volteo a verme y noto que estaba listo. Exponiéndose con mucho peligro se lanzó contra el monstruo y lo empaló con su lanza por el estómago. Sabía que era el momento. Asi que dispare la flecha, la cual penetro justo en medio de la frente del Equinodronte.

La bestia rugio de dolor y comenzo a convulsionar. Trataba frenéticamente de sacarse la flecha del craneo, pero era inutil, mientras mas lo intentara más daño se hacia. Ademas la lanza de Eunice seguía incrustada en el monstruo, ocasionándole mas daño y más dolor. Los siguientes segundos fueron angustiosos y parecieron eternos, pero finalmente el Equinodronte se desvaneció dejando solo una gran montaña de polvo.

- ¡Lo hicimos! - Dijo Loth dejándose caer al suelo exhausto

Eunice me miró y levanto el pulgar en señal de aprobacion.

-¡Lo logaste! - Grito Mel mientras me derribaba con un abrazo

Por unos momentos nuestros rostros quedaron muy cerca y pude sentir su calida respiración y sus labios muy cerca de los míos. Mi corazón comenzó a latir fuertemente.

- N-no fui solo yo - dije incorporándome gentilmente mientras ayudaba a Mel también a hacerlo - Derrotamos a este monstruo con ayuda de todos.

Loth quien se encontraba aun en el suelo, tomo fuerzas para levantarse y camino hacia mi. Se quedo un momento observándome con sus temibles ojos carmesí. Pero luego esbozó una sonrisa y me ofreció su mano para estrecharla, lo cual hice con gusto.

- Sabes Ricardo - Me dijo - Para ser hijo de Afrodita eres un gran guerrero. Pensaba que solo tuviste suerte en el juego de capturar la bandera, pero me equivoqué. No volvere a subestimar a la cabaña 10

- Gracias Loth

- Gracias a ti Ricardo - terció Eunice quien se aproximaba tambien - Melanie y tu nos rescataron.

- Ahora ya dejaras de pensar que es un espía romano ¿No es así? - dijo Melanie mientras con mucha confianza me tomaba del brazo.

- Lamento eso - dijo Eunice - Me equivoque. Ahora se que solo trabajando en equipo como lo hicimos, podremos llevar a cabo esta misión.

- Pues bien - dijo Mel - Vayamos por Kiwi y sigamos adelante.

Cuando llegamos a donde se encontraba nuestro amigo el Grifo no pudimos encontrarlo No había rastro de él por ninguna parte. Según nos contó Loth liberaron a Kiwi, pero lo dejaron descansando pues aún estaba herido. ¿ A dónde se habia ido entonces?

Seguimos buscando hasta que Eunice encontró un rastro de huellas. Efectivamente eran del Grifo, y se dirigían a la zona mas espesa y oscura del bosque.

Seguimos el rastro por mas de un kilómetro hasta que llegamos a una especie de campamento. Había varias tiendas de campaña. Lo que parecía ser una armería. Y justo al fondo y encadenado estaba nuestro emplumado amigo.

-¡¡Kiwiiiii!!! - Gritó Melanie mientras corría hacia él

Pero Melanie tuvo que detenerse ya que un par de flechas que se incrustaron en el suelo se interpusieron en su camino.
Cuando voltee a ver de donde vinieron los dardos vi a tres chicas de pie junto a una de las tiendas. Todas vestían con ropas de guerreras que me resultaron muy familiares. La primera de ellas era rubia y llevaba el cabello trenzado, portaba una espada plateada y tenía una mirada temible. La segunda de ellas, la más joven, de unos 12 años quizá, tenía el cabello negro y los ojos color miel, parecidos a los míos, aunque mucho más agresivos. Permanecia de brazos cruzados observándonos desafiantemente. Y por último la mas alta y mas atlética de ellas, y la que habia lanzado las flechas, permanecía con su arco tenso y una flecha lista para ser disparada. Tenia el cabello rojo y los ojos azules. Era hermosa, pero intimidante.

- Eso ha sido solo una advertencia - dijo la pelirroja - Si se mueven un centimetro más esta vez disparare directo a su cabeza.

- ¿¡Quienes son?! - Preguntó Eunice

- Somos cazadoras de Artemisa - contestaron al unísono las tres.
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MensajeTema: Re: Ricardo Arantes y El Legado de Urano   29/06/14, 06:40 pm

CAPITULO XIII


Cuando comencé aquel viaje para buscar a Urano, no esperaba encontrarme con alguna de las "hermanas" de Thalía. Y menos en una situación como aquella.

- ¿¡Cazadoras?! - Preguntó Mel desconcertada - ¿Por qué están aquí? ¿Por qué capturaron a Kiwi?

- ¿Kiwi? - pregunto la chica rubia

- Se refiere al grifo - dije tomando la palabra - Creo que cometieron un error. Ese grifo es inofensivo. Por favor libérenlo.

- Ningún grifo es inofensivo - dijo la pelirroja acercándose a nosotros - Además este es un obsequio para Artemisa así que no pueden llevárselo.

- Esta herido - dijo Eunice - No puede hacer daño, pero no saben cómo tratar con él. Dejen que yo me encargue.

No te preocupes - dijo la cazadora más joven - Leutea nuestra lider es hija de Eris. Ella atrajo a la bestia con sus dones y sabe cómo tratar con ella.

- Asi que fuiste tu - dijo Eunice enojada mientras veia a la chica pelirroja - ¿Por que las guerreras de Artemisa vienen a este lugar a cazar criaturas heridas? ¿No es algo deshonroso?

La chica rubia se enfadó por el comentario de Eunice.

- Veníamos en busca de un monstruo legendario - habló la rubia - pero no hemos podido encontrarlo y no queremos regresar con las manos vacías, asi que llevaremos esta ofrenda ante Artemisa.


- ¿Acaso buscaban al Equinodronte? - preguntó Eunice

- ¡¿C-cómo lo sabes?! - preguntó con asombro la más joven

- Porque nosotros lo liquidamos - dijo Loth con orgullo.

- ¡¡Mentira!! - Exclamo Leutea - ¡Eso no puede ser verdad! Cuatro simples semidioses no podrian haber acabado con tal criatura.

- Mira, sé que quizá es difícil de creer - dije tratando de serenar los ánimos- Pero esa es la verdad. Saben yo conozco a su lugarteniente, a Thalía, ella les puede decir que somos de fiar solo déjenme comunicarme con ella y ....

- ¡Insensato! - exclamo la chica morena - ¿Acaso crees que puedes engañarnos? No es posible que Thalía confie en un "hombre" como tú.

- Pues será mejor que lo crean ya que es la verdad - dijo Eunice - Y también deberían liberar a Kiwi. Ya que es un compañero valioso para nosotros

- ¡Por fin lo llamaste "Kiwi"! - dijo Melanie contenta

Eunice se ruborizó, y no dijo nada más.

- ¡Dejen de mentir! - dijo la pelirroja - Averiguaremos la verdad. Beyla, registra los recuerdos de estos semidioses

- A la orden Leutea - contestó la chica rubia mientras caminaba hacia nosotros - Yo soy hija de Mnemosine, diosa de la memoria. Ahora buscare en sus recuerdos la verdad.

La cazadora puso su mano en mi frente y cerró los ojos. Por unos momentos pareció que se quedó dormida de pie. Pero luego abrió los parpados y mostró una mirada de asombro.

-N-no, no p-puede ser - balbuceaba Beyla- Es v-verdad...Ellos dicen la verdad. ¡¡Ellos derrotaron al Equinodronte!!

- No puedo creerlo - dijo Leutea boquiabierta - ¿Estos simples semidioses han sido capaces de tal hazaña?

- Y eso no es todo...- dijo Beyla

La chica rubia se acercó a Leutea y le susurro algo al oido. La cara de Leutea se puso roja del coraje. No era difícil adivinar la razon. Estaba seguro que al buscar en mis memorias, Beyla debió descubrir mis sentimientos por Thalía.

- ¡¡¡Tú!!!... chico despreciable - me dijo Leutea aproximándose hacia mi - ¡¡¡Cómo pudiste ser tan atrevido y tomarte esa confianza con nuestra lugarteniente. Como osaste siquiera verla con tus impuros ojos de esa manera..

- Ahhh... este...n-no sé de qué están hablando- dije nervioso.

Melanie frunció el ceño y puso sus manos en la cintura.

- Oye... - me dijo Loth en voz baja mientras me golpeaba con el codo - ¿Qué hiciste? ¿La espiaste mientras se bañaba?

- C-claro que no- Le contesté sin que nadie más pudiera escuchar- Lo que pasa es que...Thalía es ...bueno muy bonita...y la veo con ojos de amor...

- Ohh ya veo - dijo él.

- ¡Oigan! - exclamó Mel - ¿Que tanto susurran?

- Nada - contestó Loth - cosas de hombres.

- Muy bien semidiós - Me dijo Leutea - Aunque hayan derrotado al Equinodronte no puedo pasar por alto una falta de respeto tan grave como la tuya. Prepárense a renunciar a su grifo y a morir. No en ese orden claro. ¡Stacy! dame mi espada.

- Aqui esta Leutea - le dijo la chica morena mientras le entregaba una brillante espada de bronce.

- Por mi está bien - dijo Eunice mientras se ponía en guardia con su lanza - Se ve que no se puede razonar con personas retrogradas como ustedes

Esa última frase de Eunice me hizo pensar que había algo que estaba olvidando. Mi encanto vocal. Si lograba usarlo correctamente tal vez podría evitar un enfrentamiento. Rece en silencio para que mi madre pudiera ayudarme y entonces lo intenté.

- Oigan chicas - dije en un tono suave y encantador - No creo que quieran pelear. No hay razón para ello. ¿Somos amigos no es cierto?

- No queremos pelear - dijo Stacy

- Somos amigos - dijo Beyla

- Nos daran a Kiwi sin resistencia - dije

- Te daremos a Kiwi sin resistencia - dijo Stacy con una sonrisa en el rostro.

- Estos no son los androides que están buscando.

Melanie soltó una carcajada. Al parecer fue la única que entendió mi broma.

- ¡Tontas! - gritó Leutea - ¡Despierten! Esto es un truco, este despreciable "hombre" debe ser hijo de Afrodita. ¡No se dejen engañar!

Desgraciadamente mi plan fallo y las cazadoras salieron del trance y se pusieron realmente furiosas. Esta situación era muy mala. Nosotros estábamos fatigados y heridos por la pelea con el Equinodronte, si íbamos a pelear contra tres cazadoras entrenadas, experimentadas y en plena forma las probabilidades estaban en nuestra contra.

Aun había algo que podia hacer. Nunca lo había intentado y de hecho no quería probar hacerlo. Incluso Cupido me advirtió que no lo usara a la ligera y solo hiciera uso de ese poder si era estrictamente necesario. Y creo que esa situación lo ameritaba.

- ¡Arcum! - Grite mientras mi peine dorado se transformaba en un portentoso arco

Las cazadoras se quedaron impactadas por un momento. Yo aproveche esa distracción y tome tres plumas de paloma de mi cinturon y las coloque sobre mi arco mientras me concentraba. No sabía si iba a resultar pero igualmente lo intenté. Cuando las plumas se transformaron en flechas doradas, Beyla y Stacy se lanzaron a atacarme.

- ¡Esperen! - grito Leutea a sus compañeras, pero la ignoraron por completo

Yo me lance hacia ellas también y esquive sus espadas. Rápidamente y sin aviso perfore sus corazones con las flechas. Pero estas flechas no eran dañinas. Solo se desvanecieron sin dejarles ninguna herida. Stacy y Beyla quedaron mareadas fuera de combate. Leutea furiosa tomo su espada y me enfrentó.

- ¿Que les has hecho? - grito furiosa mientras corría hacia mi

Yo despreocupadamente tome mi arco y le dispare la última de mis flechas. Ella se protegió usando su espada, pero para su sorpresa la flecha atravesó la espada y finalmente su pecho. Si hubiera sido una flecha normal la hubiese desviado. Pero a las flechas doradas del amor nadie puede escaparse. Ni siquiera los dioses.

- ¿Qué hiciste? - Preguntó Mel

- Descuida - dije - no están heridas y tampoco nos atacaran más.

Cuando las cazadoras se recuperaron de su mareo se quedaron perplejas viendo a Loth.

- ¡¡Es muy guapo!! - dijo Leutea

- Es maravilloso - dijo Stacy

- ¡¡Es mío¡¡¡ - gritó Beyla mientras corría a abrazar a Loth.

El hijo de Ares estaba tan desconcertado que no supo como reaccionar. Las otras cazadoras también fueron hacia donde estaba Loth y le coqueteaban.

- ¿Cómo te llamas primor? - le preguntó Stacy

- Em...Loth..

- ¿Tienes novia?

-Eh...

- ¿Cuál es tu comida favorita?

- Pues...

- ¿Te gustan las chicas morenas?

- Pues de hecho...

- ¿Que rayos está pasando? - pregunto Eunice

Yo solté una carcajada.

- Ja ja ja ja - me reí - hice que se enamoraran de Loth

- ¿Que hiciste qué..? - preguntaba Loth mientras trataba de alejarse de las cazadoras que no dejaban de abrazarlo.

- Lo siento amigo - me disculpe tratando de dejar de reírme - peri era la única forma de evitar una pelea.

- Ahora tengo aún más ganas de pelear con ellas - refunfuño Eunice

- Vamos, vamos - dijo Mel - Es mejor tenerlas de aliadas que de enemigas.

- Se que estas celosa - dijo Loth - pero es por el bien del equipo.

- ¡¡¿Q-quien esta c-celosa?!! - replico Eunice - Debes estar muy contento ¿No? Siempre te pones feliz cuando una chica te halaga. ¡¡¡Eres insoportable!!!

- Ya no peleen - dije - debemos estar Unidos. Por cierto Loth...¿Podrías pedirles a tus admiradoras que liberen a Kiwi y nos den ambrosia y algunas provisiones?

- Hare lo que sea por ti Loth - dijo Leutea - pídeme lo que quieras

- Olvídalo - dijo Stacy - Yo atenderé a mi querido Loth

- Chicas, chicas no peleen - dijo Loth - Todas pueden ayudar y me harán muy feliz.

Eunice estaba de mal humor asi que simplemente se sento en el suelo con los brazos cruzados.

Las cazadoras liberaron a Kiwi. Stacy quien resulto ser hija de Hermes tenia conocimientos curativos, asi que atendió nuestras heridas y las de Kiwi. Comimos ambrosia y recuperamos fuerzas. Desgraciadamente no había tiempo que perder, asi que no pudimos descansar del todo.

Por eso me dispuse a usar el "Cielo Antiguo" que me había entregado Quirón. Desenvolví el cilindro metálico que estaba protegido por un paño rojo y lo coloque en el suelo.

- Por mis ancestros - dije - demando que me muestres el camino hacia ellos. Busco a Urano dios del cielo. Yo Ricardo Arantes te lo pido haciendo un pacto contigo.

En ese momento el cilindro comenzó a brillar y destellos de luces llenaron el ambiente

Una especie de holograma salio del cilindro. Era una replica del campamento donde estábamos. Despues se trazó un mapa indicándonos el camino hacia donde debiamos ir, nuestro destino era una vieja caverna a orillas del río. El lugar no estaba lejos.

- Bueno - dijo Eunice - será mejor que nos pongamos en marcha. Ya no quiero pasar mas tiempo aqui.

- Por favor Loth no me abandones - dijo Stacy

- Yo puedo ir contigo - dijo Leutea - te protegeré con mi vida

- Olvida todo dijo - Beyla - huyamos juntos y disfrutemos nuestro amor

- Ahhh...eh.. pues... - balbuceaba Loth

- Él promete regresar - les dije interviniendo

- ¡¡¡¿En verdad?!!! - dijeron las tres

- Ehh....por supuesto - dijo finalmente Loth

Después de despedirnos de las cazadoras y de que Beyla le robara un par de besos a Loth. Partimos a cumplir nuestra misión.

Kiwi aun estaba herido, por lo que no pudo volar. Sin embargo pudo llevarnos a pie a través del bosque. Melanie se sento junto a mí mientras me tomaba del brazo. La verdad es que esa chica siempre me ha inspirado ternura y deseos de protegerla.

- Me siento mal por las cazadoras - dijo Eunice - Estarán esperando en vano a que Loth regrese.

- Bueno yo estoy más preocupado por nosotros - dije

- ¿Por qué es eso? - pregunto Loth quien tuvo que sentarse mas lejos de Eunice ya que ella estaba irritable.

- Bueno el enamoramiento de las flechas es temporal. No soy tan poderoso como Cupido asi que en un dia tal vez se acabe el efecto. Aunque cuando eso pase estarán furiosas ya que recordaran todo lo que paso y. tal vez vayan tras nosotros.

Ademas dudo que solo ellas tres hayan venido a cazar al Equinodronte, así que sospecho que pueda haber más grupos de cazadoras cerca.

- Que lastima Loth - dijo Eunice - tus queridas admiradoras querrán matarte pronto.

- Eso no importa mientras tu seas mi fan número uno.

A pesar de la distancia Eunice logró conectarle un poderoso golpe a Loth

- ¡¡Hmp!! - Quien querría a alguien como tu - dijo Eunice

- ¿Sigues enojada? Te dije que solo lo hice por el bien de la mision - se excusó Loth

- Vaya eres todo un mártir.

Eunice y Loth siguieron discutiendo entre si. Mientras Melanie recargaba su cabeza en mi hombro.

- Oye Rick... - me dijo ella

-¿Qué pasa?

- Mmm, nada. Olvídalo
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Ricardo Arantes y El Legado de Urano
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