El foro para hablar de vuestro semidios favorito.
 
ÍndiceRegistrarseConectarse
"HOLA NIÑ@S NUEVOS,PRESENTENSE EN EL TEATRO :3"

Comparte | 
 

 Kytzia está deseando contaros su secreto... ¡y el de su rubio acompañante!

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo 
Ir a la página : 1, 2  Siguiente
AutorMensaje
Paula
Centauro
Centauro
avatar

Mensajes : 670
Fecha de inscripción : 16/10/2011
Edad : 19
Localización : Cabaña de Afrodita

MensajeTema: Kytzia está deseando contaros su secreto... ¡y el de su rubio acompañante!   23/09/12, 03:50 am

Resumen:
Kytzia es una chica que huye de su casa, y en la estación de tren se encuentra con una cabellera rubia...

Etiquetas:
Amor, acción.

Curiosidades:

No tiene nada que ver con PJ, la historia no es mía, y más adelante quizás tenga lemmon.

Estado:
Empezado


Era una noche fría, muy fría, de esas tan sumamente frías que te congelan las ideas a no ser que lleves puesto el gorrito fucsia de lana que tu amable, graciosa y quiero-que-mi-nieta-muera-de-vergüenza abuela te regaló las pasadas navidades. Pero pasadas, pasadas… ¿ese que te regalo hace ocho años?, a no, hace nueve…

Desde luego Kytzia no pretendía ponerse el gorro, asique cuando salió por la puerta de casa dejó automáticamente de pensar razonadamente para pasar al modo off, dejando a sus neuronas descansar del agotador día de estudio que había protagonizado. Pronto, muy pronto, estaría metida en el gimnasio, pegando patadas al aire y descargando toda su frustración con cada grito.
Hola, maestro –dijo nada más entrar en el tatami, con su traje puesto y su cinturón negro anudado a la cintura.

Kytzia, mi discípula estrella, cuánto tiempo sin verte…

Si, lo siento, mi vida ha estado algo descontrolada estos últimos meses, pero estoy aquí de nuevo, para dar el cien por cien –contestó ella con una sonrisa, sin dejar que su entrenador notara la pizca de amargura que había impresa en ella

Después de millones de abdominales y flexiones, muchas patadas, giros y espectaculares técnicas, llegó el combate. Ahí es donde Kytzia sabía que destacaba por encima de los demás, ahí es donde ella daba siempre el cien por cien, donde debía darlo, por su propia seguridad. Todo fue como la seda, como siempre, hasta que llegó la hora de salir del gimnasio
]Estas dos horas se me hacen siempre cortas –le dijo a Kytzia una chica de ojos imposibles, tan verdes como la hierba en plena primavera.

Desde luego, sobre todo cuando lo que te espera fuera es un frio que congela los huesos… -el doble sentido de sus palabras hizo a Kytzia temblar, y no precisamente de frío.

Salió del gimnasio y permaneció hasta la mitad del camino a casa por la luz, hasta que llegó al punto en el que tenía que atravesar un puente en total penumbra. Miró de reojo a los lados y se encaminó hacia allí, y cuando iba por la mitad, lo que llevaba esperando todo el camino llegó.
Comenzó a correr, su corazón desbocado latía con tanta fuerza que hasta le dolía, pero sabía que si se detenía, lo que la perseguía acabaría con ella. Su resistencia era grande, pues era deportista de élite y eso ayudaba, pero el miedo le atenazaba el pecho. Se encaramó a la valla del puente y miró abajo. "Dos metros, no es nada" pensó. Merecía la pena saltar. Miró hacia atrás y estuvo completamente segura de ello. Cayó con un ruido sordo, las puntas de los pies apoyadas en la tierra, absolutamente ilesa. Miró arriba por última vez antes de correr con todas sus fuerzas hacia su casa.

Hija mía, si que os dan buenas palizas en el taiguondo ese…
Taekwondo mamá, y si, hoy ha sido duro… -dijo Kytzia en un susurro.

Subió despacio a su habitación y decidió escapar. Con esas cosas tras ella, no podía permitirse el lujo de vivir en su casa, no quería poner en peligro ni a su madre ni a su pequeña hermana, que ya bastante tenían con haber perdido a su padre el año anterior. Se miró al espejo, y decidió darse la ducha más larga de su vida. Cuando salió, con sus vaqueros y su jersey preferidos, comenzó a hacer la maleta, sin olvidar todos y cada uno de los gorros que su abuela había hecho para ella. Cogió todos sus ahorros y se prometió buscar un gimnasio en la ciudad en la que se instalara. Salió por la enredadera de la ventana. Con un poco de suerte su madre no habría oído el ruido de la maleta al caer. Era tan despistada...Esperaba con toda su alma que viera la nota.



Mamá, he tenido que irme. Pronto volveré, tan pronto como me sea posible, pero por favor, no me busques, no pongas a nadie sobre mi pista, y mucho menos sobre la vuestra. Dile a Cynthia que estaré pronto ahí para contarle las historias que tanto le gustan, y que no tenga miedo por las noches del monstruo de las cortinas, que no existe. Si no te cree, cambia las cortinas por un estor, o algo. Y dile a la abuela que quiero un gorro nuevo, pero uno negro, por favor, ya sabes como es. Pronto volveré, lo prometo. No me echéis de menos, ya lo hago yo por las tres

Os quiero, os quiero mucho.

Kytzia.



Lleguó al andén justo cuando el tren que debía coger hacía la última llamada a pasajeros. Se puso nerviosa, y esparció todos sus bártulos de taekwondo por el andén. pensó. Cuando levantó la vista, un chico rubio con aspecto de estar tan perdido como ella analizaba con ferviente interés su casco de taekwondo.

¿De verdad con tantos agujeros esto os protege algo la cabeza? –preguntó sin mirarla.

Suele hacerlo –contestó Kytzia mirando su casco también.
Cuando el chico levantó la vista, miró con asombro de arriba abajo a Kytzia.

No pareces el tipo de chica que practicaría un deporte de contacto como este… ¿Esto es tuyo de verdad?
¿Quieres que te lo demuestre? –contestó ella con una media sonrisa.

El chico sonrió a su vez, y cuando lo hizo la vista de Kytzia pareció nublarse... qué sonrisa, qué absolutamente asombrosa sonrisa…
Parece que vamos en el mismo tren…

Eso parece –el chico le cedió el paso y se sentaron juntos.

Me llamo Nathan, ¿y tú?

_________________________________________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Soy de la generación de:
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Spoiler:
 

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

Spoiler:
 
Volver arriba Ir abajo
http://half-bloodhill.bestesforum.com
Nana99
quimera
quimera
avatar

Mensajes : 423
Fecha de inscripción : 13/07/2012
Edad : 18
Localización : Campamento Mestizo

MensajeTema: Re: Kytzia está deseando contaros su secreto... ¡y el de su rubio acompañante!   23/09/12, 06:35 am

Que misterio.

_________________________________________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Spoiler:
 

Fue sin duda el mejor beso submarino de todos los tiempos.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Volver arriba Ir abajo
http://half-bloodhill.bestesforum.com/
Paula
Centauro
Centauro
avatar

Mensajes : 670
Fecha de inscripción : 16/10/2011
Edad : 19
Localización : Cabaña de Afrodita

MensajeTema: Re: Kytzia está deseando contaros su secreto... ¡y el de su rubio acompañante!   23/09/12, 06:36 am

Mm gracias? Con tres o cuatro comentarios sigo subiendo

_________________________________________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Soy de la generación de:
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Spoiler:
 

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

Spoiler:
 
Volver arriba Ir abajo
http://half-bloodhill.bestesforum.com
Nana99
quimera
quimera
avatar

Mensajes : 423
Fecha de inscripción : 13/07/2012
Edad : 18
Localización : Campamento Mestizo

MensajeTema: Re: Kytzia está deseando contaros su secreto... ¡y el de su rubio acompañante!   23/09/12, 06:42 am

Que ambiciosa la niña...

_________________________________________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Spoiler:
 

Fue sin duda el mejor beso submarino de todos los tiempos.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Volver arriba Ir abajo
http://half-bloodhill.bestesforum.com/
Paula
Centauro
Centauro
avatar

Mensajes : 670
Fecha de inscripción : 16/10/2011
Edad : 19
Localización : Cabaña de Afrodita

MensajeTema: Re: Kytzia está deseando contaros su secreto... ¡y el de su rubio acompañante!   23/09/12, 06:47 am

¬.¬ En fin, tengo algunos, pero tampoco tantos, tienen que durarme lo más posible

_________________________________________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Soy de la generación de:
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Spoiler:
 

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

Spoiler:
 
Volver arriba Ir abajo
http://half-bloodhill.bestesforum.com
Nana99
quimera
quimera
avatar

Mensajes : 423
Fecha de inscripción : 13/07/2012
Edad : 18
Localización : Campamento Mestizo

MensajeTema: Re: Kytzia está deseando contaros su secreto... ¡y el de su rubio acompañante!   23/09/12, 07:25 am

¿A qué te refieres?

_________________________________________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Spoiler:
 

Fue sin duda el mejor beso submarino de todos los tiempos.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Volver arriba Ir abajo
http://half-bloodhill.bestesforum.com/
Paula
Centauro
Centauro
avatar

Mensajes : 670
Fecha de inscripción : 16/10/2011
Edad : 19
Localización : Cabaña de Afrodita

MensajeTema: Re: Kytzia está deseando contaros su secreto... ¡y el de su rubio acompañante!   23/09/12, 07:31 am

Que ya tengo listos varios capítulos, que no puedo subirlos todos en 2 días

_________________________________________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Soy de la generación de:
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Spoiler:
 

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

Spoiler:
 
Volver arriba Ir abajo
http://half-bloodhill.bestesforum.com
Nana99
quimera
quimera
avatar

Mensajes : 423
Fecha de inscripción : 13/07/2012
Edad : 18
Localización : Campamento Mestizo

MensajeTema: Re: Kytzia está deseando contaros su secreto... ¡y el de su rubio acompañante!   23/09/12, 07:38 am

Sad Bueno, te pasa por ambición!!

_________________________________________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Spoiler:
 

Fue sin duda el mejor beso submarino de todos los tiempos.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Volver arriba Ir abajo
http://half-bloodhill.bestesforum.com/
Paula
Centauro
Centauro
avatar

Mensajes : 670
Fecha de inscripción : 16/10/2011
Edad : 19
Localización : Cabaña de Afrodita

MensajeTema: Re: Kytzia está deseando contaros su secreto... ¡y el de su rubio acompañante!   23/09/12, 07:39 am

No es ambición, es pereza, yo no los escribí, ya estaban escrito Razz

_________________________________________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Soy de la generación de:
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Spoiler:
 

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

Spoiler:
 
Volver arriba Ir abajo
http://half-bloodhill.bestesforum.com
Paula
Centauro
Centauro
avatar

Mensajes : 670
Fecha de inscripción : 16/10/2011
Edad : 19
Localización : Cabaña de Afrodita

MensajeTema: Re: Kytzia está deseando contaros su secreto... ¡y el de su rubio acompañante!   27/09/12, 10:41 am

Subo otro T.T Aunque nadie me lee:

Up, error mío, subo esta noche, que lo tengo en el otro ordenador :S

_________________________________________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Soy de la generación de:
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Spoiler:
 

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

Spoiler:
 
Volver arriba Ir abajo
http://half-bloodhill.bestesforum.com
will(crios)
Semidiós
Semidiós
avatar

Mensajes : 776
Fecha de inscripción : 23/07/2011
Edad : 22
Localización : En las fraguas de hefesto

MensajeTema: Re: Kytzia está deseando contaros su secreto... ¡y el de su rubio acompañante!   01/10/12, 05:54 pm

mmmmm Comento en este tambien que me ha gustado muchooo XD (Nathan really?? supongo que ese no es el mio XD) sube en cuanto puedas
Volver arriba Ir abajo
Paula
Centauro
Centauro
avatar

Mensajes : 670
Fecha de inscripción : 16/10/2011
Edad : 19
Localización : Cabaña de Afrodita

MensajeTema: Re: Kytzia está deseando contaros su secreto... ¡y el de su rubio acompañante!   06/10/12, 03:51 am

Wii cuando tenga mi ordenador subo. Pd: No, esta escrito así, yo lo subo como está, si coincide, no es culpa mía.

_________________________________________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Soy de la generación de:
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Spoiler:
 

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

Spoiler:
 
Volver arriba Ir abajo
http://half-bloodhill.bestesforum.com
Paula
Centauro
Centauro
avatar

Mensajes : 670
Fecha de inscripción : 16/10/2011
Edad : 19
Localización : Cabaña de Afrodita

MensajeTema: Re: Kytzia está deseando contaros su secreto... ¡y el de su rubio acompañante!   24/10/12, 08:27 am

AVISO: No podré seguir por ahora mis fics, porque tengo mi ordenador roto, y tengo todos los caps en ese. Lo siento

_________________________________________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Soy de la generación de:
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Spoiler:
 

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

Spoiler:
 
Volver arriba Ir abajo
http://half-bloodhill.bestesforum.com
Paula
Centauro
Centauro
avatar

Mensajes : 670
Fecha de inscripción : 16/10/2011
Edad : 19
Localización : Cabaña de Afrodita

MensajeTema: Re: Kytzia está deseando contaros su secreto... ¡y el de su rubio acompañante!   04/11/12, 11:06 am

Siguientes caps porque me odiais mucho mucho

Kytzia… -dijo a media voz.

“No levantes la vista, ni se te ocurra, ¡¡¡que no se te pase por la cabeza!!! Mírate los pies, que bonitas deportivas llevas Kytzia, concéntrate en ellas. ¡Mierda! No mires sus pies, mira los tuyos, ¡los tuyos! Joder, joder, JODER… No le mires a los ojos, no, no, no, no, no ¡NO!... Se acabó, estás perdida…” pensó todo esto tan rápido que se mareó.

- Bonito nombre, original…

- Sí, mi madre es bastante…original…

¿De verdad era posible que alguien pudiera tener esos ojos?... Después de todo, ¿qué no era posible para ella? Los miró de nuevo… si, tan extraños como hacía un segundo… ¿Realmente aquel muchacho tenía esos ojos? Se juró preguntarle si eran lentillas. Lo haría, si alguna vez pudiese recuperar el habla después de aquel espectáculo que tenía delante.

- Sin duda escapas de algo, ¿verdad Kytzia?

“¿QUÉ?, espera, ¿CÓMO? ¿Qué sabe de mí, como cojones…? ¡¡¡¿¿WTF??!!!''

- Lo digo por todas estas cosas que llevas… -contestó él como si hubiera leído sus pensamientos.

“¿PARANOICA YO? Mierda, ¿dónde coño queda mi capacidad de razonar? Desde luego lejos de Nathan… ¡Lejos de su maldita y estúpida voz de ángel! Vete de aquí Kytziaaaaaaaaaa”

- ¿Sabes? Unos amigos tienen una casita rural a las afueras de la ciudad a la que nos dirigimos. Quizás te interese alojarte unos días allí, o bueno, el tiempo que haga falta… -Kytzia frenó en seco sus divagaciones.

“Mejor me quedo sentadita donde estoy, a lo mejor saco algo en claro…”

- ¿Sí? Pues la verdad me vendría bien un sitio donde alojarme hasta que encuentre algo… Desde luego no tengo ni idea de adónde voy, quizá necesite un guía para que me enseñe la ciudad, o algo…

- Genial, yo me ofrezco, aunque si encuentras una mejor alternativa de aquí a que lleguemos, como el digno caballero que creo ser, me retiraré gustoso de la batalla –otra vez esa indescriptible sonrisa, por dios, ¿no iba a parar de sonreír de esa manera nunca?

- ¿Qué otra opción tengo? Me conformaré con el noble caballero, aunque me van más los astutos mozos de cuadra que les roban las princesas a los caballeros –Kytzia no pudo hacer más que devolverle la sonrisa, ensimismada. Desde luego no tenía la misma visión de los cuentos de hadas que las chicas normales. ¿Ella era normal? Desde luego que no…

“Definitivamente a la mierda los buenos propósitos. ¿Y desde cuando confío de esta manera en un desconocido? Espera, a si, desde que el desconocido es la octava maravilla del mundo… Dios, ¿y aún sigo viva?...”

Llegaron a la estación cuando amanecía.

“Que bello amanecer… Madre mía, que carita… ¡Cierra la maldita boca, subconsciente, que al final acabaré muerta por tu culpa!”

De verdad aquel rostro no tenía desperdicio… los ojos…absolutamente fuera de lo normal, como todo en él. Su nariz, ni muy grande ni muy pequeña, simplemente…perfecta. Bueno, no del todo perfecta, el tabique estaba algo torcido. Alguna pelea de las feas. Genial, un tipo duro… ¿algo más? Claro que si… unos labios carnosos, el labio superior en forma de corazón, tan deseables… Rubio, rubio no, rubiazo, el pelo algo largo, le cubría la frente y la coronilla, estilo surfero de las series de televisión, pero a lo Nathan… Si te fijabas muy bien, aquel rostro no era tan perfecto como parecía a simple vista, pues en la mejilla, debajo del ojo derecho había una pequeña cicatriz, en forma de media luna.

“¿Por qué se me da tan bien analizar a las personas?” Se preguntó Kytzia cuando siguió bajando la mirada. Camisa blanca, abrigo de cuero negro y pantalones vaqueros. Un colgante en forma de colmillo adornaba el perfecto cuello. Volvió a mirar el cuello, y vislumbró los músculos en tensión, como si Nathan esperara que ocurriera algo malo.

- No me preguntes porqué, pero corre, corre detrás de mí con todas tus fuerzas, ¡YA!

Kytzia, sin saber muy bien porqué obedecía, salió disparada tras Nathan cargando con su equipaje, hasta que él (lo de que era un caballero lo debió decir en serio) cogió su maleta y ella solo tuvo que ocuparse de su bolsa de deportes. Corrió, corrió como una loca (chicas jajá) y parecía haber pasado una eternidad cuando algo impactó contra su nuca y cayó en la oscuridad más profunda. Cuando despertó estaban dentro de un taxi.

- ¿Qué…? –Kytzia apenas podía hablar.

- Eso mismo me pregunto yo… ¿Qué mierdas eran esas cosas Kytzia?

“A tomar por culo secreto y secreta… He perdido la concentración por un momento y mira lo que ha pasado… ¿Qué le digo ahora? ¿Qué una manada de bichos inteligentes e invisibles para el resto de los mortales me persigue porque… UN MOMENTO… ¿los ha visto?”

- ¿Qué has dicho?

- Nada, solo te pido explicaciones, porque la verdad, no es normal ver a una chica perseguida por docenas de… de bichos raros de velocidad inhumana en medio de…

- Para, para, para… ¿Los has visto? ¿Y no has pensado que estabas loco? ¿Cómo has podido averiguar que estaban allí…? ¿Quién mierdas eres tú? –dijo Kytzia intentando abrir la puerta del taxi. No le importaba saltar en marcha, había pasado por cosas peores…

- Stefan, ya sabes dónde llevarnos… -dijo de repente Nathan, mirándola a los ojos con verdadera preocupación.

- Por supuesto, Nathan –contestó el supuesto taxista.

Kytzia deseó en aquel momento que la carne no fuera tan débil. No tendría por qué haber seguido a ese chico… Pero él no le parecía peligroso…no como se lo había parecido Michael desde un primer momento… Otra vez aparecía ese nombre en su cabeza, otra vez esos ojos azules como el hielo que la perseguían en sus peores pesadillas…

“No te culpes, controlaba tu mente, no eras tú misma, eras una marioneta incapaz de controlar su mente” Le dolía recordar esa etapa de su vida, acontecida unos pocos meses atrás… Había sido una marioneta, si, sin capacidad de razonar por si misma…una marioneta de sus enemigos, una puta marioneta que había matado a gente…

“No pensaré en ello, no recuerdo nada en realidad, recuerdo lo que Michael me contó, no recuerdo nada de ese tiempo…”

Ese nombre de nuevo. Maldito seas cien mil veces, Michael Detructio…

- Mira, Kytzia, no te voy a mentir…No sé quién eres, pero me imagino bastantes aspectos de tu vida después de lo que acaba de pasar… Y quiero ayudarte… No pretendo que confíes en mí de buenas a primeras, pero no tienes a donde ir, y quiero darte asilo hasta que podamos solucionar esto… Solo puedo decirte que odio a Michael tanto o más que tú, y que soy de los buenos.

“Hasta que PODAMOS solucionar esto… Vaya, al final sí que he hecho un nuevo amigo….joder… que odia a ¿QUIÉN? No va a dejar de sorprenderme…”

- ¿Michael?... pero como…

- Hablas en sueños…perdón, GRITAS en sueños… casi me dejas sordo… “Michael no, no por favor, no me hagas esto, no… ¡Te odio, grandísimo Hijo de |@#~€¬~#! Todo eso en el mismo sueño ¿Le querías mucho antes de enterarte de que jugaba contigo?

- No es de tu incumbencia… -ahora sí que la chica se estaba empezando a cabrear con aquel rubio impertinente.

- I’m sorry, darling, no era mi intención importunarla –una media sonrisa asomó a aquel rostro divino.

Genial…tipo duro, impertinente y además irónico… La lista de cualidades en el cerebro de Kytzia iba tomando un tamaño considerable… Por lo menos era de los buenos… Además tenía un cuerpo de escándalo… Ahora que se había quitado la chaqueta de cuero (le debía de haber entrado calor con la carrera), Kytzia podía observar (perdón, admirar) los músculos de sus brazos, pues la camisa era de manga corta. No era demasiado musculoso, no, sino fibrado, con los músculos bien marcados, un bíceps de aspecto fuerte y resistente, pero no demasiado musculado. El pack de músculos abdominales quedaba oculto, pero se intuía a través de la fina tela. Las venas de los brazos estaban algo hinchadas por el ritmo frenético con el cual el corazón del chico bombeaba la sangre a través de ellas. Extremadamente sexy. De cintura para abajo todo era perfección y más perfección.

“Miento, no existe la perfección, pero Nathan se le acerca peligrosamente…” Pensó antes de derrumbarse contra el asiento y dejarse llevar por el chico y su extraño chofer a donde fuera, cansada de luchar por su vida y de estar en constante alerta. Dios, hacía mucho tiempo que no sentía la maravillosa sensación que proporcionan los músculos al relajarse.
------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Despertó un segundo después, o eso le pareció, pues cuando abrió los ojos estaban rodeados de árboles, frente a una pequeña cabaña de madera que para nada tenía la pinta de una “casita rural” como la había llamado el “rubio impertinente”, aparte de mentiroso, claro. Salió del coche y el frio le caló hasta los huesos.

“Mierda de invierno, que asco de estación…podría ser primavera eternamente…” a Kytzia eso de congelarse a cada momento empezaba a desesperarla.

- Bueno, pues aquí vivirás hasta que te encontremos algo mejor…por ahora aquí estarás a salvo…Sé que no es muy grande, ni muy cómoda, ni muy céntrica, pero sobrevivirás, ¿Eh, chica de ciudad?

- Sobreviviré, no me queda más remedio…

- Venga, no está tan mal… Si te sintieras sola, o tuvieras miedo por la noche, bueno…

- ¿El caballero de la triste figura (“que falsa eres Kytzia”) vendría a rescatarme en su caballo blanco? Prefiero que no, gracias… Me las apañaré con la oscuridad, los monstruos asesinos, los vampiros, los zombis, las momias y todos sus primos…

- Aquí no te harán daño –saltó en ese momento Nathan, mirándola muy serio. “Pues si que debo ser importante para ellos, si con tanto cuidado me protegen…”

Sacó su equipaje del coche y se encaminó hacia la puerta, atravesando el umbral y dejando la maleta en el suelo. La verdad, no estaba tan mal. En el piso de abajo tenía un pequeño salón con chimenea, de aspecto rústico y muy acogedor, además de una cocina muy rústica también y un baño con, espera, ¿CON JACUZZI? Definitivamente ese lugar no estaba nada mal… Nathan la miraba desde la puerta, sin cruzar el umbral aún.

- ¿No vas a invitarme a entrar? –dijo con un extraño brillo en sus ojos…sus ojos…

Automáticamente los músculos de Kytzia se pusieron en tensión. No podía ser cierto, era demasiado surrealista…Nathan no podía ser… ¿no se suponía que era de los buenos? Le miró con cautela de arriba abajo, sin apartar la vista de sus armas más peligrosas en aquel momento. La chica analizaba a Nathan como posible enemigo, sopesando sus posibilidades e intentando encontrar los puntos débiles del rival, como en un combate. Su voz de ángel la distrajo.

- Eh, Kytzia, era una broma, bambina.

Genial, italiano…

- ¿Una broma? ¿CREES QUE ESTOY PARA BROMAS?

- Lo siento, lo siento…olvidé que quizá no te gustes demasiado los vampiros… Bueno, es igual… instálate, ponte cómoda, volveré mañana para dar un paseo por la ciudad…y ponernos al día.

“Será mejor que te vayas, rubio impertinente…”

Nathan entró sin problemas en la casita, dejó el resto del equipaje en el suelo y se marchó sin volver la vista hacia ella ni una sola vez.

Kytzia subió despacio las escalerillas de caracol de la cabaña, y se encontró de bruces con la habitación más hermosa que había visto jamás. Una enorme cama de matrimonio con dosel oscuro presidía la habitación. A cada lado de la cama, una mesilla de noche con una lamparita cada una, lamparitas ambas en forma de hada, talladas en bronce. Un gran armario de madera de roble se alzaba junto a un enorme ventanal con vistas a un laguito lleno de flores, una muy buena vista, desde luego… Un escritorio de madera también quedaba al otro lado de la ventana, con una sillita preciosa. Se le abrió la boca de asombro, y se descalzó para poder rozar con sus dedos la suave alfombra de terciopelo rojo que quedaba bajo sus pies.

- Maravilloso…

Descubrió una pequeña puerta que resultó ser otro baño, este algo más modesto, con ducha en lugar de jacuzzi… un jacuzzi podía ser muy poco práctico para ducharse. Deshizo la maleta y colocó toda su ropa en el armario, se puso un camisón para dormir y bajó a prepararse algo de cena. Cuando se hubo comido los espaguetis, se sentó en el sofá del salón para ver la tele un rato, no sin antes encender la chimenea. Puso las noticias, por si las moscas…

Genial, ninguna desaparición de una chica morena de ojos tan turquesa que parecían lilas… Y sí muchas desapariciones y asesinatos inexplicables que se atribuían a asesinos en serie o psicópatas.

“Si que se está descontrolando Michael… Mierda, no pienses en él… Cómo pueden ser tan cazurros los del FBI… ¿un asesino en serie que opera por toda la extensión de los Estados Unidos con siquiera horas de separación entre los asesinatos? ¿O un grupito de asesinos en serie que se han puesto de acuerdo vía internet para matar con el mismo módus operandi? Absolutamente absurdo…Claro que la gente está mucho mejor sin saber la verdad… Se reirían en la cara de los asesinos en serie si supieran lo que de verdad les amenaza… Criminólogos del mundo, ¿para qué os queremos?...”

Apagó la televisión y salió al bosque. La cabaña tenía un aspecto muy parecido a lo que ella habría llamado “casa del árbol”. Pero le gustaba, le gustaba mucho… Paseó por los alrededores esperando encontrar algún peligro entre las sombras, pero allí no había nada amenazador…Nathan tenía razón, al fin y al cabo, quizá allí no pudieran encontrarla…

“Ilusa, que ilusa soy… Esté donde esté siempre acabaran encontrándome…él me encontrará…”

Subió a la habitación y se tendió en la cama, arropada hasta la barbilla con la suave colcha azul, y no pudo evitar, después de algunas divagaciones sin sentido, quedarse dormida.

- ¡Buon giorno! –Nathan entró gritando en la cabaña – Te he traído algo de desayunar, para que veas que no soy tan malo –su risa (¡qué música para sus oídos!) inundó la cabaña.

- Genial, justo lo que más me apetecía ahora, verte… -Kytzia estaba acabando de acomodar su último rizo en un recogido informal, pero muy trabajado.

“¿Te estás poniendo guapa para él? Jajaja, por dios Kytzia, que idiotez…”

- Eh, ¿vas a bajar o qué? Que haces, ¿ponerte guapa para mí? –volvió a reír de nuevo, parecía que algo le hacía muy feliz.

- Vete a la mierda, Nathan –otra carcajada subió por las escaleras… ¿desde cuándo esas confianzas?... Todo aquello era una locura…

Bajó despacio, esperando encontrarse al chico sentado en el sofá, o tirado en él, mejor dicho, pero le encontró en la cocina, luchando contra un exprimidor que destrozaba una naranja.

- Zumo de naranja natural, ¿te gusta? -preguntó sonriendo. Un poco de zumo le había salpicado la mejilla.

- No…me encanta… gracias –Kytzia sospechó, mirando los huevos con bacon que descansaban sobre la mesa de la cocina.

- Aún están calientes, si te das prisa no se enfriarán –se sentó en una silla y comenzó a servir el zumo en dos vasos, y después a devorar sus huevos. La miró –Puedes sentarte, los huevos no muerden…Oh, lo siento, más vampiros… -rió por lo bajo- ¿Por qué me miras así?

- Me has traído exactamente mi desayuno favorito… Creo que sabes más de mí de lo que me cuentas…

- Kytzia, casualidades…

- Si, por supuesto… -hacía mucho tiempo que las casualidades no existían para ella…

Levantó la mano y recogió con el dedo la gota de zumo que descansaba en la mejilla del chico. Él se quedó muy quieto y luego la miró, serio.

- Una gotita de…de zumo –se explicó ella.

- Gracias –sonrió él, después de una pausa algo tensa.

Los ojos del muchacho no dejaban de distraerla. Recordó que debía hacerle una pregunta.

- Tienes problemas de visión –preguntó sin mirarle.

- ¿Qué?, no ¿por qué?

- Entonces, las lentillas son…

- No son lentillas –la cortó él.

- Venga, ¿en serio?

- En serio, no soy tan vanidoso como para intentar mejorar mi aspecto con unas lentillas –la miró significativamente.

- Eh, que yo tampoco las llevo, mis ojos son azules, pero tiran un poco hacia el lila.

- Bien, y mis ojos son azul grisáceo pero en uno de ellos tengo una mancha verde. Se llama heterocromía.

- ¿Cómo? –Kytzia no podía creerlo… ¿ojos de distinto color?

- Es una anomalía hereditaria, ya sabes, el abuelo de mi abuelo, o algo así, tuvo los ojos como yo.

- Ajá, asique son de verdad…

- ¿Impresionada? –una sonrisa petulante asomó a los labios del muchacho.

- Más quisieras –a veces Kytzia pensaba que mentir era lo más fácil del mundo…

Terminaron de desayunar y salieron a la calle. Kytzia no esperaba encontrar frente a la puerta de “su casa” un coche como el que en esos momentos veía…

- Nathan, ¿un Skyline? Vaya, que modestos, que súper discretos…

- Tus “amigos” los millonarios no son los únicos que tienen dinero en sus arcas, bambina.

Montaron en el coche y descubrió una nueva cualidad de Nathan: amaba la velocidad tanto como ella. Era un coche muy rápido, y lo pasaron en grande viajando hasta la ciudad. Cuando llegaron, dejó el coche en el parking de un centro comercial y se recorrieron la gran avenida de arriba abajo, mirando millones tiendas, entrando en algunas de ellas y comprando en una o dos. Decidieron sentarse en un restaurante a la hora de comer, uno de esos de comida rápida, y mientras Nathan le pedía dos hamburguesas con queso a la ensimismada y encantada camarera, ella observaba su entorno. Los grupos de chicas miraban a Nathan, las chicas con novio miraban a Nathan por encima del hombro de sus respectivos, incluso algún chico miraba a Nathan. ¿No se sentía observado? Terminaron de comer las hamburguesas y pagaron, y cuando Kytzia se iba a levantar, Nathan pegó un brinco en su silla y pasó por su lado como una exhalación, tomándola del brazo a su paso.

- Nathan, ¿no te han hablado nunca de eso de no comportarse de forma sospechosa y extraña en público? –dijo ella, notando la firme presión de la mano del chico en su muñeca.

- Michael está aquí –dijo, su cara contraída en una verdadera mueca de odio.

No necesitó decir más, pues Kytzia corrió hacia el coche y no dijo una palabra más, y no se sintió segura hasta que no estuvieron muy lejos de la ciudad. Nathan la miraba a cada instante, preocupado.

- Kytzia…Si no es mucha impertinencia y tal… ¿Qué demonios tenías con Michael?

“Genial…A partir de ahora serás RUBIO MISTER IMPERTINENTE…”

_________________________________________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Soy de la generación de:
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Spoiler:
 

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

Spoiler:
 
Volver arriba Ir abajo
http://half-bloodhill.bestesforum.com
will(crios)
Semidiós
Semidiós
avatar

Mensajes : 776
Fecha de inscripción : 23/07/2011
Edad : 22
Localización : En las fraguas de hefesto

MensajeTema: Re: Kytzia está deseando contaros su secreto... ¡y el de su rubio acompañante!   05/11/12, 12:15 pm

Me gussssta *-*
Volver arriba Ir abajo
Nana99
quimera
quimera
avatar

Mensajes : 423
Fecha de inscripción : 13/07/2012
Edad : 18
Localización : Campamento Mestizo

MensajeTema: Re: Kytzia está deseando contaros su secreto... ¡y el de su rubio acompañante!   10/11/12, 09:10 am

Es confuso... Pero me gusta Smile

_________________________________________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Spoiler:
 

Fue sin duda el mejor beso submarino de todos los tiempos.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Volver arriba Ir abajo
http://half-bloodhill.bestesforum.com/
Paula
Centauro
Centauro
avatar

Mensajes : 670
Fecha de inscripción : 16/10/2011
Edad : 19
Localización : Cabaña de Afrodita

MensajeTema: Re: Kytzia está deseando contaros su secreto... ¡y el de su rubio acompañante!   10/11/12, 04:04 pm

Me alegro Very Happy

Siguiente cap lalala



- A ver, es algo complicado ¿sabes, Nathan?

- Creo que seré capaz de seguir tus razonamientos, cabecita brillante –contestó el con ironía.

- Si, no lo dudo…escucha, y por lo que más quieras, no me interrumpas. Un día, cuando salí de casa para ir a entrenar, me encontré con un chico, y nada más verle me quedé prendada de él. En ese momento pensé en amor a primera vista, ahora sé que utilizó un hechizo para camelarme… El caso es que se ofreció a invitarme a un helado y no pude decir que no… Ya sabes, su piel pálida, sus ojos verdes, su pelito moreno tan despeinado…En fin, que cuando montamos en el coche para volver a casa, un hombre apareció en el asiento de atrás y me dejó inconsciente…Solo recuerdo retazos de aquellos meses, entre ellos Gente atravesada por espadas que yo misma empuñé, y a… a Michael (le dolía solo pronunciar el nombre) besándome como nunca nadie lo había hecho… Acariciándome todo el cuerpo… ¡Pero no puedo recordar nada más! ¿Ves por que odio a ese… ves por qué le odio? –de repente, y sin saber cómo, se encontró entre los brazos de Nathan, llorando desconsolada en su hombro

- Tranquila, bambina…ya pasó, él no puede encontrarte, no volverá a hacerte daño, yo no se lo permitiré jamás, ¿vale? –la miraba a los ojos de una forma tan… ¿tierna?

- Gra…gracias –sollozó ella, odiándose por llorar delante de Nathan, limpiando sus lágrimas con el dorso de su manga.

Poco a poco se fue calmando, arropada por esos brazos tan cálidos, tan fuertes, tan… estaba divagando, no podía dejar de pensar en Michael, y eso le dolía, pero por otro lado se sentía tan a salvo entre aquellos brazos que no quería dejar de llorar. Un pitido estridente llegó a sus oídos. Nathan cogió el móvil y comenzó a hablar.

- Hola… sí, estoy con ella… ¿Tengo que ir ahora?, es que ella no está muy bien… Verás, Lluna, casi nos encontramos a Michael en… ¿!¿!COMO!?!? ¡Haber empezado por ahí! Voy ahora mismo, pero intenta venir tú a cuidar de ella, no la quiero dejar sola… Hasta luego.

- ¿Qué ocurre? –Kytzia le miró con ojos hinchados.

- Tengo que irme –dijo suavemente –Volveré pronto –continuó al ver la cara de espanto de ella.

- ¿Pero qué pasa?

- Mis… bueno, unos cuantos de los nuestros se han encontrado con Michael y los suyos en el bosque, no queremos que se acerquen mucho aquí, así que voy para allá a ayudar a contenerlos… No te preocupes, se luchar, estaré bien…

- ¡Pero Nathan, Michael es muy bueno con las armas, todos ellos son muy buenos, os harán daño!

- Estamos acostumbrados –dijo con una media sonrisa –Volveré, no me eches demasiado de menos… -terminó ensanchando su maravillosa sonrisa.

- Descuida… -otra sonrisa burlona iluminó el rostro de Kytzia.

Se sintió terriblemente sola cuando Nathan abandonó la cabaña. ¿Cómo era posible que él despertara tantos sentimientos en ella? Paz, tranquilidad, seguridad… y muchos otros que ella no estaba dispuesta a admitir. Mientras divagaba de nuevo, una chica entró por la puerta. Kytzia se puso en pie y adoptó la guardia para soltar una patada en el instante en el que aquella chica la atacara. La muchacha se acercó a ella demasiado, y Kytzia enganchó una patada alta, circular, que pasó por milímetros por encima de la cabeza de la chica.

- ¡EH! ¿Qué haces, quieres matarme o qué? –chilló la chica mientras levantaba los brazos en señal de que venía en son de paz.

- ¡Quién eres! ¡Contesta, VAMOS! –rugió Kytzia, totalmente a la defensiva.

- Vamos a ver, relájate…Soy Lluna, la chica que ha llamado antes a Nathan, ¿recuerdas? He venido porque él me lo ha pedido por teléfono, ¿verdad?

- Joder, lo siento… Es que no puedo evitar ponerme a la defensiva con cualquier desconocido que entra en mi casa sin mas ¿sabes? Y más cuando ese…bueno, cuando Michael está por aquí cerca.

- Quizá debería haber llamado antes a la puerta… Lo siento.

- Nada… ¿Quieres tomas algo, un café, un té, lo que sea?

- Me iría genial un café, llevo bastante tiempo sin dormir y aún me queda otro rato largo –dijo sonriendo. Era una chica guapa, alta y de pelo rubio dorado, casi como el de Nathan.

- Claro, por supuesto, siéntate en el sofá, ahora mismo te lo traigo… -Kytzia estaba pensando en Nathan abrazando a aquella chica, besándola… Y tuvo que dejar de pensar, porque la idea no la agradaba en absoluto.

“¿Estoy celosa?, venga Kytzia, no puede ser… ¿Yo, celosa?... No me gusta Nathan, ni desearía matar a esta chica porque esté con él, ni nada parecido… No me está permitido enamorarme de nuevo, no si quiero sobrevivir en esta mierda de mundo…”

- Aquí tienes tu café, cuidado, quema un poco…

- Muchísimas gracias, ¿tu nombre era?

- Kytzia, me llamo Kytzia.

- Vaya, que nombre más original, ¿no?

- Sí, eso dicen –recordó a Nathan diciendo esas mismas palabras.

La chica cogió el mando de la televisión y la encendió. En seguida apareció el presidente de la nación dando un discurso sobre seguridad para la población, sobre cómo actuar si se encontrasen con alguno de los “asesinos en serie” que asolaban el país.

<< Si se encuentran con un asesino, no se enfrenten, corran, aléjense de él lo máximo posible…>> Decía el señor presidente.

- Vaya, a no ser que la población tenga radares que detecten asesinos en serie, van a pasar corriendo todo el día, escapando de gente que parezca sospechosa… -rió Lluna.

- Si supieran que es imposible escapar, que por mucho que corran lo que les persigue siempre será más rápido… Asesinos en serie… ojalá –la voz de Kytzia tenía un tinte amargo.

- Si supieran que en realidad lo que les persigue son ordas de vampiros, monstruos deformes y bichos asquerosos, no saldrían de sus casas…

- Y el mundo tal y como lo conocemos hoy desaparecería, para convertirse en algo parecido a la película esa en la que todos son zombis menos unos pocos que han de matarlos –esta vez la que rió fue Kytzia, y Lluna rió con ella.

- Oye… no pretendo ser impertinente, ni nada por el estilo, pero… ¿Tú y Nathan…tenéis algo? –preguntó de pronto Kytzia. ¿Esa pregunta había salido de su boca?

Lluna la miró, con los ojos muy abiertos, y a continuación comenzó a reír a carcajada limpia. Casi se calló del sofá, estaba completamente doblada sobre sí misma y no paraba de reír. Cuando se calmó la miró de nuevo, ahora con ojos escrutadores.

- ¿Míster perfección y yo? Siento decepcionarte, pero no. Nathan nunca tiene nada con nadie…me parece que se cree demasiado bueno como para entregarse a cualquiera… De vez en cuando se agencia alguna chica mona que se enamora locamente de él, pero a los dos días él se aburre, y la pobre chica… Ya sabes, corazones rotos y todas esas cosas…por eso yo le quiero como a un hermano, es la forma más sana de quererle –terminó riendo de nuevo. Y Kytzia exhaló un suspiro de alivio.

La miró otra vez con esos ojos que parecían querer ver a través de su cabeza.

- Pero me parece que a ti el amor sano no te gusta, ¿verdad?... Kytzia, me caes bien… Ten cuidado con lo que sientes por Nathan… Que te rompan el corazón una vez es malo, pero dos…

- ¿Qué? Pero a mí no me han roto el corazón…

- Kytzia, tengo un poder, igual que todos aquí, si, aunque no lo hayas descubierto aún tú también lo tienes… El caso, mi poder tiene algo que ver con los sentimientos de la gente, con el sentimiento que impera en su corazón, más bien… Y tu corazón grita pidiendo que lo recompongan ¿sabes? Es el corazón más roto que jamás he sentido… ¿Quién diablos te hizo esto?

- Michael –el rostro de Lluna se oscureció nada más oír el nombre. Nada más soltar el nombre, Kytzia pegó un brinco, pues la puerta de la cabaña se abrió con brusquedad.

Nathan estaba en el umbral, su pelo rubio pegado a su frente debido al sudor, y en su mano un cuchillo largo cubierto de sangre hasta la empuñadura. Tenía el labio partido, la ceja rota y un moratón en la mejilla derecha. Pero lo peor estaba bajo su camiseta. Con la mano libre se sujetaba el costado. Kytzia se acercó lentamente a él y le retiró la mano. Lanzó un grito de horror cuando vio una tremenda raja en la camiseta. Se la quitó muy rápido (OMG!!!!) y miró la herida, algo había atravesado sus costillas.

- Es, es muy profunda… -susurró el chico, casi sin aliento –a atravesado el pulmón… Lluna, llama a Tucsan… -la chica estaba detrás de ellos, mirándole horrorizada.

- ¡DIOS MIO! Nathan, ¿qué?...

- Michael –la cortó él –te está buscando, les hemos echado de aquí, tranquila, estás a salvo –se apresuró a decir cuando la cara de Kytzia se descompuso. De repente se puso más blanco de lo que estaba, miró a Kytzia directamente a los ojos por un momento y luego se derrumbó en el suelo.

- ¡¡¡¡LLUNA!!!! –gritó Kytzia presa del pánico, y la chica, que ya había terminado la llamada telefónica, la ayudó a subir a Nathan al sofá.

_________________________________________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Soy de la generación de:
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Spoiler:
 

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

Spoiler:
 
Volver arriba Ir abajo
http://half-bloodhill.bestesforum.com
Nana99
quimera
quimera
avatar

Mensajes : 423
Fecha de inscripción : 13/07/2012
Edad : 18
Localización : Campamento Mestizo

MensajeTema: Re: Kytzia está deseando contaros su secreto... ¡y el de su rubio acompañante!   11/11/12, 04:10 am

Oh god!! Lluna me cae bien Smile Espero el próximo cap

_________________________________________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Spoiler:
 

Fue sin duda el mejor beso submarino de todos los tiempos.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Volver arriba Ir abajo
http://half-bloodhill.bestesforum.com/
Paula
Centauro
Centauro
avatar

Mensajes : 670
Fecha de inscripción : 16/10/2011
Edad : 19
Localización : Cabaña de Afrodita

MensajeTema: Re: Kytzia está deseando contaros su secreto... ¡y el de su rubio acompañante!   11/11/12, 05:47 am

Sabía que te caería bien, es más, me recuerda a tí Razz

_________________________________________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Soy de la generación de:
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Spoiler:
 

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

Spoiler:
 
Volver arriba Ir abajo
http://half-bloodhill.bestesforum.com
Nana99
quimera
quimera
avatar

Mensajes : 423
Fecha de inscripción : 13/07/2012
Edad : 18
Localización : Campamento Mestizo

MensajeTema: Re: Kytzia está deseando contaros su secreto... ¡y el de su rubio acompañante!   12/11/12, 01:14 pm

¿En serio? Me siento importante :$ La verdad es que nos parecemos.

_________________________________________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Spoiler:
 

Fue sin duda el mejor beso submarino de todos los tiempos.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Volver arriba Ir abajo
http://half-bloodhill.bestesforum.com/
Paula
Centauro
Centauro
avatar

Mensajes : 670
Fecha de inscripción : 16/10/2011
Edad : 19
Localización : Cabaña de Afrodita

MensajeTema: Re: Kytzia está deseando contaros su secreto... ¡y el de su rubio acompañante!   15/07/13, 02:13 pm

HOLIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIS :Dsé que me echábais de nuevo, pero en fin, debido a la insistencia de alguien (cofcofcofELENAcofcofcof)  he decidido terminar de subir los capítulos que tengo :DAunque no todos hoy jajaj si a alguien le interesa continuar con la historia, que me mande un mp, si? Cool



Tranquilo Nathan, respira hondo, no dejes de respirar, mírame a los ojos, no los cierres, por lo que más quieras, no los cierres… -decía Lluna

Y Kytzia lo único que era capaz de hacer era sentir náuseas y marearse, no por la visión de la sangre, pues había visto mucha, la mayoría derramada por ella misma… No, lo que la hacía sentirse tan mal era el pánico que sentía por el estado de Nathan, tan débil en el sofá, boqueando e intentando coger aire, aunque debido a su pulmón perforado lo único que conseguía era expulsar sangre por la boca. Volvió a mirarle, la herida de las costillas sangraba profusamente, estaba perdiendo una cantidad enorme de sangre. Nathan acabó perdiendo la consciencia, y a los pocos segundos, un hombre de mediana edad, alto y con un montón de cosas en las manos entró como una tromba en la cabaña y se arrodilló a los pies del sofá.
-Tucsan, ese cerdo de Michael…

-Lo sé, lo he visto… Nathan ha arriesgado mucho esta vez…no tengo ni idea de que le ha podido pasar, pero el caso es que ha ido a por Michael desde un principio, no se ha concentrado apenas en la lucha…no tengo idea de lo que le pasaba por la cabeza… Ha matado a un montón de Terst, pero su mirada no se ha apartado en ningún momento de Michael, y cuando se ha encarado a él… Bueno, el resto ya lo sabéis.

Joder, mierda de niñato temerario… -Kytzia explotó, sin poder contener sus palabras -¿Es así siempre?, quiero decir, ¿nunca piensa lo que hace?...
Es eso lo que me extraña… Que normalmente no le pasan estas cosas… Tiene una mente privilegiada, que le hace ser certero, frío y letal en el combate…pero hoy...

“Por favor, que no le pase nada… todo esto es por mi culpa… Si no me hubiera encontrado con él, si no le hubiera metido en toda esta mierda… Este era mi problema, yo misma me gané todo esto, y el que lo paga ahora por mí es él… Nathan, por favor, abre los ojos, despierta…”
Mientras Kytzia divagaba e imploraba a no sabía qué por la vida de Nathan, Tucsan repetía una y otra vez algo en un idioma que ella no lograba entender. Puso un montón de pastas diferentes en la herida, e introdujo por ella una pequeña vara de metal impregnada en esas pastas. Nathan se retorció de dolor en su inconsciencia, mientras el hombre hurgaba en la herida, ahora con unas largas pinzas planas. Sacó con las pinzas un pequeño triángulo de metal que debía estar incrustado en el pulmón de Nathan… era la punta de un cuchillo. Poco tiempo después la herida se cerró y Nathan abrió los ojos.

Muy bien, chico, sabía que eras lo bastante fuerte como para salir de esta… Ahora ni se te ocurra moverte de ahí en un par de días, y tomando las infusiones que yo te traiga, estarás como nuevo antes de que te des cuenta… Pero necesitas reposo, asique nada de levantarse del sofá, ni hoy ni mañana.

Vaya Kytzia, –dijo con voz aún algo estrangulada – apenas te conozco y ya estoy durmiendo en tu casa… Qué rápido, ¿no? –terminó riendo, aunque la risa se convirtió en una tos ahogada.
Cierra la boca y descansa, que menudo susto nos has dado a todos .dijo Lluna, mientras Kytzia miraba con preocupación el rostro ensangrentado de Nathan.
Nosotros nos vamos, creo que te dejo en buenas manos, Nathan –dijo Tucsan, quien miró significativamente a Lluna para que saliera con él de la cabaña –Volveremos dentro de dos días, cuando sirvas para algo –terminó burlón.

Cuídate, enano –dijo Lluna, que luego miró a Kytzia y movió los labios para decirle, sin que él lo oyera, algo parecido a <> y acto seguido salió riendo de la habitación.

Kytzia miró de nuevo a Nathan, que permanecía con los ojos cerrados por el cansancio. Vio sus pómulos ensangrentados, su ceja partida y el labio rajado. Siguió bajando la mirada y se entretuvo entre los músculos de su cuello, sus brazos, su torso desnudo… Aquello era un ángel, un dios griego tumbado en su sofá, con una larga cicatriz rojiza en el costado. Repasó su cuerpo de arriba abajo, y cuando volvió a su rostro descubrió los ojos de Nathan clavados en el suyo. Sintió que se sonrojaba furiosamente.
Mirabas algo? –preguntó el chico, con tono aparentemente ingenuo.
Qué? –la vergüenza imperaba en el tono de voz de ella –No, yo solo…creo que voy a ir a por unos trapos mojados, para limpiarte la sangre, y a por algo de desinfectante para las heridas, ya sabes…

¡Guau! ¿Una enfermera personal? Voy a tenerme que dejar agujerear más a menudo ¿eh? –dijo él, mirándola divertido.

Claro Nathan, lo que tu digas… -la chica fingió no haberle escuchado mientras salía a por las gasas y el agua oxigenada. Se dijo que debían estar en el baño, y encontró un pequeño botiquín con gasas, trapos limpios y desinfectantes, además de un barreño en el suelo, que llenó de agua para limpiar toda la sangre del suelo, el sofá y… si, y del cuerpo de Nathan.

Llevó el barreño al salón junto con el resto de cosas, puso todo en el suelo y se arrodilló para limpiar todo el suelo. Cuando terminó miró al chico, que la miraba con cara de culpabilidad.

¿Qué?

Nada, que siento este estropicio, lo he puesto todo perdido, y encima no soy capaz de levantarme a ayudarte a limpiarlo.[

Ella puso los ojos en blanco y le sonrió, y se sentó en un hueco del sofá que él le había dejado. Mojó otro trapo limpio en el agua enrojecida y lo escurrió antes de pasarlo por el costado del cuerpo del chico. Éste se estremeció ligeramente al contacto del agua fría. Agarró la muñeca de Kytzia y presionó un poco antes de decir, con voz entrecortada:
Un poco más despacio, por favor, aún duele bastante…

Lo siento –se disculpó la chica, y comenzó a retirar con suavidad la sangre del cuerpo del chico.
Su mano, separada de la piel de él por un fino paño, acariciaba cada uno de sus músculos tensos por el dolor, o eso pensaba ella, porque en realidad el chico estaba tenso por otra razón bastante más obvia. Poco a poco fue eliminando los restos de sangre que habían salpicado todo el pecho y el vientre de Nathan, y cuando estuvo completamente limpio, ella apartó la mirada, terriblemente sonrojada, y cogió los desinfectantes y las gasas para curarle las heridas del rostro. En ese momento pensó que no sabría decir qué era peor, si recorrer toda su musculatura abdominal con la mano envuelta en un paño, o si tener su rostro tan cerca, acariciar su ceja partida con la gasa, una ceja que le daba un aspecto condenadamente sexy… Eliminó cualquier rastro de sangre de su cara, haciendo caso omiso cuando se quejó porque ella había ejercido demasiada presión sobre el moratón de su maltrecha mejilla. Cuando llegó a la pequeña brecha que tenía en el labio, tomó una gasa limpia y la mojó en agua, pero cuando iba a acercarla a su boca el chico la detuvo, mirándola fijamente a los ojos.

Nathan, solo es agua…

No me importa… Me duele demasiado como para que metas tus torpes manos en mi boca –dijo, pero su tono escondía algo.

Oye, si encima de que te curo y te limpio te vas a quejar, te puedes ir un ratito a la m…

Shhhhhhhhh –la interrumpió, poniendo su mano bajo la barbilla de ella, acercándola hacia sí, pues él no se podía mover.

Kytzia estaba totalmente paralizada, tenía la boca de Nathan a escasos centímetros de la suya, y con un ligero movimiento de cabeza él juntó sus labios a los de la chica. En un primer momento, ella no movió sus labios, por miedo a hacerle daño, pero poco a poco se fue soltando, hasta que atrapó el labio inferior del chico entre los suyos, mientras él la agarraba de la cintura y la acercaba más a su cuerpo desnudo. Lamió suavemente la herida, y el Nathan soltó un ligero gemido de dolor, pero no la apartó de él, si no que la apretó más contra su cuerpo y aumentó el ritmo del beso. La besó como nadie la había besado antes, de manera tierna pero a la vez pasional, con fuerza pero a la vez delicadamente…Se sentía en el cielo en esos momentos. Levantó una mano para acariciar la cara de Nathan, mientras él separaba los labios de los suyos y recorría la línea de su cuello hasta llegar al lóbulo de la oreja. Se lo mordió suavemente y le susurró algo al oído, tan bajito que a Kytzia le costó escucharlo.
Te juro que no voy a hacerte daño, lo juro… -ella dejó caer la cabeza en el hueco de su hombro, besando su cuello, pero se puso tensa de repente y se levantó del sofá.
Eso mismo dijo él –espetó, y se volvió para llevar las cosas al botiquín.

Kytzia… -ella se volvió y vio las arrugas de preocupación formadas en la frente del chico- …lo siento, de veras lo siento…
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Ella le miró a los ojos… Parecía sincero… No era la típica mirada de decepción por sentirse rechazado, sino una mirada de verdadera culpa, una mirada de verdadera… ¿compasión?

-No sé qué malditas barbaridades te hizo hacer el cerdo de Michael, pero yo no soy como él… Y, ¿sabes algo?, si tú quisieras yo te podría demostrar que no soy como él…

“Me prometí a mi misma no enamorarme nunca más, de nadie, y mucho menos del típico muchacho encantador que luego resulta ser un sádico asesino y te utiliza para llevar a cabo sus trabajos más sucios… Pero quizá Nathan no sea ese tipo de chicos, ¿no? Dentro de lo que cabe, matar demonios furibundos, vampiros sedientos y ese tipo de cosas no es ser un asesino, ¿no?...”

-Lo peor no fue lo que me hizo hacer, Nathan… Lo peor de todo el tiempo que estuve bajo su mando, es que de lo único que me acuerdo es de cada momento que estuve con él, a solas, y sé por qué… Porque él deseaba que así fuera… No recuerdo ni uno solo de los asesinatos que llevé a cabo en su nombre… pero recuerdo cada beso y cada caricia con una intensidad dolorosa… Y él lo quiso así, para que mi dolor fuera mayor… porque aunque yo ponga la escusa de que no recuerdo nada y de que lo que hice lo hice bajo su hechizo… cada caricia y beso que recuerdo me hacen darme cuenta de que el amor que sentía por él no era parte del hechizo…yo estaba enamorada de verdad, ¿lo entiendes?

Nathan estaba como ido, mirando el techo de la habitación sin despegar los ojos de él, recorriendo las grietas en la madera. Cuando habló, lo hizo brevemente, pero sus palabras se clavaron en el pecho de Kytzia con una fuerza tal que, si hubiera sido un golpe físico en lugar de uno emocional, estaba segura de que la habría tumbado de espaldas.

-Sigues enamorada de Michael, ¿verdad?

El color abandonó momentáneamente el rostro de la chica. Las manos le temblaron y las rodillas estuvieron a punto de fallarle. Sintió como si se mareara, y una expresión de puro odio asomó a su rostro.

-Mira Nathan, si de algo estoy segura es de que lo que siento por ese monstros no tiene nada que ver con el amor que sentí una vez…

-¿Y entonces qué es lo que me impide besar tus labios, rozar tu piel, si no es ese “monstruo” como tú lo llamas? ¿Qué es lo que he hecho mal, Kytzia? –La voz de Nathan brotaba desesperada de su garganta.

Ella le miró con los ojos abiertos como platos. ¿De verdad él pensaba que había hecho algo mal? ¡Por favor, si todo lo que había hecho hasta ahora había sido tan perfecto que hasta había permitido que la besara! Incluso el beso había sido el mejor de toda su vida…

-Nathan… -le miró a los ojos, mientras él intentaba incorporarse. Le empujó de los hombros para que no lo hiciera.

Se sentó de nuevo en el sofá, a su lado, y recorrió con una mano el lado derecho de su cara, el pómulo amoratado, los labios cortados, pero suaves… Pronto sintió la mano de él sobre la suya, mientras él apretaba el rostro contra su mano de forma cariñosa. Desde luego aquél chico no era para anda como Michael… Él había sido frío, distante, pero le había reconocido que se había terminado enamorando de ella sin querer… ¿o era otra mentira? Daba igual…Ahora estaba allí sentada, al lado de un muchacho cálido, cercano, amable, cariñoso… Simplemente perfecto, un dios griego que había llegado desde al cielo para salvarla… Michael había sido para ella como un ángel caído que no había hecho otra cosa que hacerla daño…

Miró de nuevo al muchacho que estaba tirado en su sofá, herido y agotado, y ahora dormido, y decidió dejarle descansar, subió a su cama y no pegó ojo en toda la noche… pensando…

Pasaron dos días de descanso y paz, en los que Kytzia intentó estar lo más lejos posible de Nathan, contando con que él estaba tirado en su salón y cada dos por tres tenía que llevarle cosas que necesitaba. Al segundo día Nathan quiso ir al baño, y ella le levantó lentamente intentando equilibrar el peso del chico con el suyo propio para evitar que cayeran al suelo…pero sin mucho éxito. Nathan dio un traspié y tiró a Kytzia, cayendo inevitablemente después encima de ella. Al principio los dos se quedaron en estado de shock, mirándose a los ojos, pero Nathan fue el primero en reaccionar, como siempre…

-Aunque pudiera parecer intencionado, estoy encima de ti debido a un inevitable giro del destino en el que mi imposibilidad de moverme por mi mismo, mis pies y tu torpeza no han tenido nada que ver.

-Interesante giro del destino… -Kytzia no pudo evitar reírse, y Nathan se rió con ella.

Pero cuando terminaron las risas, la mirada seria de Nathan traspasó la mente de la chica como un cometa… Él se fue acercando poco a poco, y cuando estuvo muy cerca de su boca, cambió el rumbo de sus labios y los dirigió a su oreja. Le susurró algo al oído.

-Supongo que ya no te quedará ni una duda acerca de lo que pretendo hacer… Voy a besarte… a no ser que tú me pidas que no lo haga…

Se separó de su oído y se sujetó sobre los codos para mirarla a los ojos. De repente Kytzia sintió que no podía soportar tener al chico tan lejos… y tras una pequeña pausa susurró quedamente:

-Bésame…

-¿Qué?... –susurró a su vez Nathan, acercándose a ella y fingiendo que no la había oído.

-Bésame, Nathan –contestó en voz baja ella, y como regalo recibió una de esas magníficas sonrisas que la derretían entera.

Poco a poco sus labios se acercaron a los de Nathan, y cuando se tocaron, sintió millones de pequeñas descargas que recorrían todo su cuerpo, algo que jamás había sentido antes. Mientras los labios de él jugueteaban con los suyos, liberó sus brazos de debajo del cuerpo del chico y le rodeó con ellos, mientras Nathan enredaba sus manos en el pelo de Kytzia. El beso era cada vez más intenso, hasta el punto en el que el chico se separó de ella para respirar, pues ya de por sí sus respiraciones se habían acelerado y ambos respiraban entrecortadamente.

-Nunca antes había sentido esto… ¿Sabes una cosa?... Eres demasiado Kytzia…

-¿Demasiado?, ¿demasiado qué? –susurró ella en su oído, divertida.

-Demasiado hermosa, demasiado buena, demasiado perfecta… Creo que voy a darme una ducha fría… -dijo mientras giraba sobre sí mismo y extendía la mano para que ella le ayudara a levantarse.

-Ven, te ayudo a llegar al baño…

Le ayudó a subir las escaleras y le acercó a la puerta del baño.

-Bueno, supongo que necesito toallas, ropa limpia y todas esas cosas que uno usa cuando se ducha… ¿Podrías llamar a Lluna? Para que me traiga ropa y eso…

-Claro, tú métete a ducharte y no te preocupes, yo la llamo…

El chico le guiñó un ojo mientras ella le entregaba una toalla y cerraba la puerta. Bajó las escaleras, cogió el móvil de Nathan buscó el número de Lluna. Le pidió la ropa y ella le dijo que iría con Tucsan para comprobar el estado de Nathan. Subió de nuevo a la habitación y se sentó en la cama, pensando en lo que acababa de pasar.

“Definitivamente tengo que ordenar mis ideas…Cuando estoy con él se me descolocan todas…”

En ese momento, la puerta del baño se abrió y tras ella apareció la cosa más hermosa que había visto nunca… El dorado pelo mojado se le pegaba a la frente y se le alborotaba en los lados de la cabeza. El torso desnudo estaba cubierto de gotitas de agua que brillaban a la luz dorada de las lámparas, y los músculos se adivinaban a través de la que Kytzia sabía por experiencia que era una piel suave y tersa… Solo llevaba la toalla blanca alrededor de la cadera, y aquella creación divina la miraba directamente a los ojos, sonriéndola.

Sin sabes cómo, se levantó de la cama y se abrazó a Nathan, levantando la cabeza para no perder el contacto con sus ojos. Él, como en un acto reflejo, la rodeó con sus brazos y bajó la cabeza para besarla. Sus labios se encontraron un momento, y al instante siguiente alguien llamaba a la puerta y se escuchó la voz de Lluna gritando, indudablemente segura de que interrumpía algo… Desde luego que sabía que interrumpía algo, porque sabía qué estaban sintiendo ellos dos en ese momento… Y no quería que Tucsan nos pillara en el lío, por eso gritaba, para hacernos saber que estaban allí y que iban a subir. Kytzia estaba empapada con el agua del cuerpo del chico, así que cogió otra toalla limpia y se la puso delante, y cuando sus visitantes llegaron arriba, ella les miró, sobre todo a Lluna, que sonreía abiertamente, y se disculpó diciendo que ella también se tenía que duchar, y desapareció en el baño cerrando la puerta tras de sí, dejando a Nathan solo ante la encantada mirada de Lluna.
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Mientras se duchaba, Kytzia pensaba en los acontecimientos inmediatos, todo lo que acababa de pasar en tan poco tiempo… Ni siquiera le había dado tiempo a pensar entre los dos besos que Nathan le había dado… ¿O se los había dado ella a él?... No importaba, el caso es que necesitaba reflexionar muy seriamente acerca de todo aquello. Era verdad que Nathan no era como Michael, era verdad que mientras él la besaba había deseado que no parara nuca, incluso era verdad que en ese mismo instante deseaba volver a besarle… Pero para Kytzia el amor ya no era algo bonito y bello por lo que una deba luchar, para ella no era un juego, era algo muy serio, como una especie de combate que debía librar consigo misma, intentando que nadie entrara en terreno, pues tenía las defensas bajas y el golpe que recibiría sería tres veces más doloroso que el primero…
Divagando, no se dio cuenta de que llevaba tanto rato bajo el agua que tenía los dedos arrugados. Terminó de ducharse y se vistió, unos vaqueros y un jersey de cuello alto serían perfectos para mantener el calor que desprendía su cuerpo, pues fuera debía hacer un frío glacial. Cuando salió del baño y bajó se encontró a Nathan sentado en el sofá, con un libro entre sus manos.
-La divina comedia, de Dante… Muy buen libro, el descenso al infierno y todo eso…
-Ese libro me lo regaló Michael… -dijo ella, le arrebató el libro y lo arrojó sin miramientos a la chimenea ardiendo –Ahí es donde debe estar, entre el fuego…
-Eh, que es una obra maestra de la literatura y…
-Todo lo que Michael toca queda maldito… -los ojos de la chica se le llenaron de lágrimas.
Una chispa de entendimiento se encendió en la mente de Nathan, que se levantó como un resorte del sofá y casi corrió a abrazar a Kytzia. Ella se apartó violentamente e interpuso sus manos entre el cuerpo del chico y el suyo propio.
-¡No me toques, no quiero que me toques! –Exclamó entre sollozos.
- ¡Tú no tienes la culpa de lo que ese hijo de puta te hizo, no tienes la culpa Kyt! ¿Sabes algo? Michael te ha hecho mucho más daño del que tú te crees… ¿Piensas que estás maldita, que nadie puede tocarte sin que le hagas daño? Me he sentido mejor que nunca cuando te he besado, y eso no tiene nada que ver con Michael, te lo aseguro…
- ¡Pero no quiero pasar otra vez por lo mismo, no quiero! Además, no necesito a nadie que me diga lo que me hizo o no me hizo Michael, lo sé perfectamente…
- No, no lo sabes Kyt… Yo te vi matar, te vi matando… Muchas veces me mandaron a arreglar los destrozos que tú provocabas…
Kytzia le miró a los ojos, un nuevo brillo de comprensión se podía vislumbrar en ellos.
-¿Qué…? –susurró.
- Si Kyt, te conozco desde hace mucho tiempo, sé como peleas porque he peleado contigo… contra ti. Sé como matas porque te he visto matando… Y también sé que no queda nada en ti de aquella Kytzia que yo conocí… No hay nada de Michael en ti, ya no… No te tortures, sé que te hizo mucho daño, porque lo vi Kyt, y no sabes lo que me duele… No lo sabes –Nathan terminó de hablar y se sentó de nuevo en el sofá, con las rodillas pegadas al pecho y la cabeza entre ellas, frotándose los ojos con las manos.
Kytzia se sentó en el suelo, con los ojos muy abiertos por la sorpresa, y comenzó a pensar con una rapidez vertiginosa. Nathan la conocía, había visto su peor lado, su lado oscuro, el lado perteneciente a Michael…y aun así la besaba, aun así le dirigía palabras amables y cariñosas… Para ella, cualquier persona que la hubiera visto entonces tendría que salir corriendo en cuanto la reconociera… Aunque claro, ninguna de las personas que la había visto entonces estaba viva para poder correr… En todo caso, ella pensaba que cualquier persona, la conociera o no, tendría tendencia a huir de ella, pues ella lo único que sabía hacer era hacer daño a los demás, era lo que le había enseñado él, su peor pesadilla… Pero Nathan intentaba demostrarle que no era así. Nathan, con su cálida sonrisa y sus hermosos besos intentaba hacerla ver que ella era mucho más que todo lo que había pasado con Michael, que había vida después de aquello… Y si eso era cierto y de verdad había algo más, otro mundo al que unirse para destruir a Michael, Kytzia estaba segura de que deseaba vivir en aquel mundo junto a Nathan… Pero las cosas debían ir despacio. Se incorporó lentamente, se acercó al sofá y se sentó, mientras Nathan la miraba preocupado. Se acurrucó en su pecho y lloró durante lo que a ella le parecieron horas. Lo último que Nathan oyó de la boca de la chica antes de que ella se durmiera entre sus brazos fue un quedo pero significativo “gracias”.
Paseaba por un bosque en penumbra, iluminado con la única y solitaria luz de la luna en el cielo. Sus pies apenas rozaban el suelo, y las hojas caídas de los árboles susurraban a su paso. La larga capa que llevaba y cuya capucha cubría su cabeza, ocultando su rostro, arrastraba tras ella. Un halo de inseguridad y torpeza envolvía sus aparentemente gráciles movimientos. Miraba a un lado y a otro continuamente, asustada, esperando que aquello que más temía apareciera en cualquier momento entre las ramas de algún árbol, o tras el arbusto más próximo… Y después del último paso, allí estaba. Alto, recio, estable, mientras que ella temblaba como una hoja de las que había sobre su cabeza. Los ojos azules, fríos como el hielo, la observaban de arriba abajo, mientras que algunos mechones de cabello negro se interponían en la visión de él. Los músculos aparecían en tensión bajo la camiseta negra, y sus manos estaban cerradas en puños. Cuando habló, aquella conocida voz taladró el interior de Kytzia de tal forma que estuvo a punto de caer al suelo.
-Kytzia… Mi Kytzia… Shhhhhhh –el chico la mandó callar al ver que ella se disponía a replicar.
Se acercó a ella, tanto que pudo apreciar el olor tan característico del chico, ese olor tan embriagante, tan atrayente… Se le nublaron los sentidos. Mientras Michael paseaba sus manos por el rostro de la chica, ella solo conseguía moverse casi imperceptiblemente para alejarse de él. Pero en realidad sus pies no se movían ni un milímetro. Era muy angustioso estar tan cerca de él, mucho. Su pelo rozaba las mejillas de ella, le susurraba cosas al oído con voz dulce… y de repente el tono de voz cambió.
-Me abandonaste, y todo por un maldito cerdo que consiguió que te despertaras de mi hechizo… Juro que voy a encontrarte Kytzia, y contigo encontraré a Nathan, le mataré de la forma más cruel que puedas imaginar, y después volverás a ser mía, absoluta y solamente mía…
Rozó los labios de la chica y desapareció.
Kytzia despertó sobresaltado, con el rostro empapado por las lágrimas. Miró a todas partes mientras sus ojos terminaban de enfocarse, y cuando lo hicieron se posaron en el rostro de Nathan, que dormía abrazándola con ademán protector. Aquello le inspiró una momentánea tranquilidad, pero en seguida recordó los detalles de su sueño y comenzó a hiperventilar. Nathan despertó al instante.
-¿Qué, que pasa, que pasa…? -preguntó desorientado.
-¡Viene a por nosotros Nathan, nos va a encontrar!
-¿Quién, quien nos va a encontrar, qué pasa? –Nathan ahora estaba en estado de alerta.
Kytzia se levantó y cogió de las manos a Nathan para levantarle.
-Tenemos que irnos Nathan, tenemos que… Michael viene a por nosotros.
-Kyt, tranquila, solo es un sueño, no va a pasar nada, no voy a permitir que te toque, no lo hará…
-No Nathan, no era solo un sueño, es su forma de comunicarse, Michael siempre me hablaba en sueños, ¡siempre!
-Mierda, mierda, ¡mierda! Busca mi móvil, llamaré a Tucsan y…
-¡No hay tiempo Nathan! Para meterse en el sueño de alguien tiene que estar muy cerca de ese alguien, está muy cerca Nathan… -el chico ya hablaba rápidamente a través del móvil.
Cuando colgó, un estruendo sonó fuera y la puerta principal saltó de sus goznes y atravesó volando el pasillo. Kytzia miró a la puerta y allí estaba él, hermoso como un ángel… como un maldito ángel caído.
-Vaya, vaya, vaya… Volvemos a encontrarnos Nathaniel… Ahora seré yo el que te robe a la chica… de nuevo –Michael soltó una carcajada, y Kytzia sintió miedo al ver el rostro contraído totalmente por la ira de Nathan

_________________________________________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Soy de la generación de:
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Spoiler:
 

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

Spoiler:
 
Volver arriba Ir abajo
http://half-bloodhill.bestesforum.com
Nana99
quimera
quimera
avatar

Mensajes : 423
Fecha de inscripción : 13/07/2012
Edad : 18
Localización : Campamento Mestizo

MensajeTema: Re: Kytzia está deseando contaros su secreto... ¡y el de su rubio acompañante!   15/07/13, 04:59 pm

K TE AMO MUCHO Y TAL.
No, en serio, muchísimas gracias por subirlo, es demasiado asdfghjklñ. GRACIAS POR ESCUCHAR MIS PLEGARIAS PAULA *.*

_________________________________________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Spoiler:
 

Fue sin duda el mejor beso submarino de todos los tiempos.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Volver arriba Ir abajo
http://half-bloodhill.bestesforum.com/
Dracaena
Mestizo
Mestizo
avatar

Mensajes : 159
Fecha de inscripción : 31/03/2013
Edad : 19
Localización : En algún lugar leyendo junto a Nico o Anubis

MensajeTema: Re: Kytzia está deseando contaros su secreto... ¡y el de su rubio acompañante!   15/07/13, 06:14 pm

Aaaayyyyy Paulaaaa!!!! Sigue o morireeeeeeee!!!!

_________________________________________________
"...El lector es un viajero entre mundos; el escritor, un habitante de la tierra de la magia..."

Mi foro para los amantes de la fantasía, la magia y la mitología:   [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

Percy es guay
Leo es hot
Nico es sexy

Leer el final de La marca De Atenea = Llorar durante una hora

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
Volver arriba Ir abajo
http://www.unmundodefantasia.foroac.com
Paula
Centauro
Centauro
avatar

Mensajes : 670
Fecha de inscripción : 16/10/2011
Edad : 19
Localización : Cabaña de Afrodita

MensajeTema: Re: Kytzia está deseando contaros su secreto... ¡y el de su rubio acompañante!   22/07/13, 04:20 pm

Morid, morid Twisted Evil  seré buena, no os dejaré mas con la intriga... Aquí subo más.




No quería mirarle, desde luego que no quería…pero no podía evitarlo. Analizaba cada rasgo del rostro de Michael intentando encontrar cualquier pequeño gesto o movimiento que denotara sus intenciones, pero en aquél rostro de alabastro era imposible detectar movimiento alguno, todos los músculos de la bella cara estaban absolutamente inmóviles. Cuando la miró, solo por un instante, ella creyó ver una chispa de dolor y añoranza en sus gélidos ojos, pero fue tan fugaz que pensó que lo había imaginado. Ahora la miraba burlonamente, con esa sonrisa suya en los labios, porque si, aunque Michael fuera el peor monstruo sobre la faz de la Tierra, también tenía su propia sonrisa… Hizo el ademán de intentar acercarse a ella, pero pronto Kytzia percibió el frío filo de una daga entre ella y Michael.

- Ni se te ocurra acercarte a ella… -la rabia que desprendían sus palabras casi era visible a través de sus blancos dientes apretados. Michael rió.

- ¿Y cómo me lo vas a impedir, pequeño Nathan? Creo recordar que la última vez que nos vimos acabaste con una daga como esa incrustada entre las costillas…

- Hijo de puta… -la voz de Kytzia tembló peligrosamente al pronunciar estas palabras.

- Oh, qué absolutamente conmovedor… La parejita feliz intentando defenderse entre ellos. Jamás pensé que alguien como tú sería capaz de sentir compasión por nadie, Kyty… -la voz de Michael sonaba divertida.

- ¡No soy como tú intentas hacerme creer! Yo no soy ningún monstruo, ¡no soy como tú! –la voz de ella se quebró con la última palabra, que casi escupió.

- Por supuesto que no eres como yo Kyty, no eres como yo, pero eres lo que yo quise que fueras. Hice de ti una perfecta asesina a sangre fría, una…

- ¡NO SOY UNA ASESINA! –ahora ella le miraba con odio, con un profundo y verdadero odio reflejado en sus ojos.

Michael pareció decidir que ya había tenido bastante charla, miró a Nathan y Kytzia supo en seguida lo que pretendía. Gritó su nombre, pero fue demasiado tarde. Antes de que Nathan pudiera reaccionar, unas invisibles ataduras le mantenían completamente inmovilizado en el sofá.

- Si intentas levantarte, el dolor que sufrirás te matará –Michael hablaba en serio.

Moviéndose a una velocidad imposible, acorraló a Kytzia contra una esquina y se acercó tanto a ella que podía sentir el frío a través de la ropa de él. Sin dejar de mirarla a los ojos, sin dejar de acercarse a ella poco a poco, lanzó al aire una cruel pregunta retórica.

- Nathaniel… ¿sabes que no puedes cerrar los ojos? – sonrió a Kytzia de una manera… ¿tierna? “Si claro, deja las drogas Kyt, te sientan mal” se dijo para sí misma.

Estaba asustada, muy asustada. Michael era capaz de matarla delante de Nathan para hacerle sufrir, antes de matarle a él también. Todavía no comprendía de dónde venía el odio visceral de Nathan hacia Michael, pero podía comprobar, por las sensaciones que flotaban en el ambiente, que el odio era mutuo. Pero había algo más, algo que ambos chicos sabían y ella no, podía percibirlo. Detrás de Michael podía ver el rostro de Nathan, mirándola con el ceño totalmente fruncido y la boca contraída en una mueca de dolor, pero no de dolor físico. Michael rió, e hizo lo último que Kytzia había pensado que podría hacer… la besó. Fue un beso invasor, desagradable… nada parecido a los besos que ella recordaba que aquellos labios podían dar. Se fue sumiendo poco a poco en la oscuridad mientras que oía el grito desgarrado de Nathan, y la puerta de la calle abriéndose. Una fina niebla, que ella conocía bien, los envolvía a ella y a Michael. Lo último que vio antes de quedar inconsciente fueron unos fríos y pálidos ojos azules mirándola con verdadera devoción.
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Abrió los ojos e inmediatamente los volvió a cerrar. Una luz iridiscente y cegadora había contraído sus pupilas rápidamente y le dolieron los ojos. Una punzada de dolor en la nuca acentuaba la sensación de mareo y las ganas de vomitar. Abrió de nuevo los ojos, esta vez más despacio, y cuando se habituó a la luz descubrió que estaba en una sala de paredes blancas rodeada de estantes con libros.
“Genial, la biblioteca de Michael… ¿Qué mierdas hago yo aquí? Tengo que dejar de caer en coma tan a menudo…” sintió miedo, mucho miedo, he intentó recordar lo sucedido antes de desmayarse. Los recuerdos vinieron a su mente y volvió a marearse. Se tumbó boca abajo para que el frío suelo de mármol refrescara su cara ardiendo. No podía ser, no podía estar allí de nuevo… todo aquello era irreal, tenía que serlo. Pero las deportivas negras que se plantaron ante sus ojos eran muy consistentes y reales.
-Levántate Kyty.
“Oh no, no, no, no… Mierda, mierda, mierda… Piensa rápido Kytzia, tienes que salir de aquí como sea…”
-Venga, no tengo todo el día Kyty… - Michael se impacientaba… Qué novedad.
-No vuelvas a llamarme Kyty. Hace que me entren ganas de vomitarte en los zapatos.
-Vaya, veo que estás mucho más agradable que la última vez que te vi… Sin contar, claro, con que la última vez que te vi tenías dos litros y medio escasos de sangre en tu organismo…
-Cállate, cállate o juro que te arrancaré los ojos y se los daré de comer a tu cerbero.
-Que agresiva te muestras.
-Así es como tú, maldito bastardo, me enseñaste a ser.
La agarró del antebrazo y la levantó con brusquedad. Los impulsos de defensa de Kytzia se activaron al instante y su pierna voló directa hacia Michael, que no pudo evitar que el pie de la chica impactara contra su pómulo.
-¡Joder! Por el amor de… Kytzia, normalmente las chicas normales tienden a abofetear a los hombres, no a patearles la cabeza.
-¿Acaso soy yo una chica normal? ¿eh? Dime, ¿crees que después de lo que me hiciste se me puede considerar una chica normal? –Pegó un empujón a Michael y se retiró a una esquina, donde se sentó.
-Levántate de ahí, no te he traído aquí para que descanses. Venga, es una órden, y ni se te ocurra decirme que no vas a cumplir mis órdenes porque no estás en situación de decidir.
Ella le dirigió una mirada de oscuro odio y se levantó.
-Camina, delante de mí –dijo él mientras jugueteaba con un puñal sobre las costillas de la chica.
Entraron en la sala de entrenamiento, Kytzia la recordaba bien… Había pasado tres cuartas partes del tiempo que estuvo en la casa en aquella sala. La otra cuarta parte la había pasado en el dormitorio de Michael.
-Coge esa espada y pelea –Michael no bromeaba.
-¿Qué? ¿Que quieres que pelee contigo? ¿Tú también te has dado un golpe en la cabeza cuando nos teletransportaste aquí?
-Vamos, te he dicho que no tengo todo el día…
Kytzia cogió la espada que siempre solía usar y arremetió sin miramientos contra Michael. Él interpuso su propia arma entre ambos, y comenzó la lucha. Habían luchado antes juntos, parecía que bailaban al son de alguna música inaudible; la diferencia era que ésta vez ella estaba intentando matarle de verdad. Y él lo sabía, y su expresión no era divertida, como ella esperaba, sino… ¿triste? Dejó de pensar y arremetió de nuevo contra él. Pero se acercó demasiado y Michael la sostuvo entre sus brazos un momento, antes de intentar besarla de nuevo. Kytzia rozó con las espada uno de sus brazos y él empezó a sangrar.
-Mierda Kyt… -aquella forma de acortar su nombre le recordó a Nathan.
-¡¿Dónde está Nathan!? –bramó posicionando la punta de su espada sobre la nuez de Michael. Él la miró, aparentemente indefenso. Un momento… ¿Michael indefenso?
-¡Y yo que sé dónde está Nathan! Cuando salimos de la cabaña le dejé allí, supongo que estará bien…
-Si, la verdad es que estoy bastante bien, gracias –la voz resonó por toda la estancia.
-Nathan… -Kytzia no podía creerlo -¿estás aquí?
-No, que va, soy un holograma, y desapareceré en tres, dos, uno… -su voz rezumaba sarcasmo.
-Vete a la mierda, Nathan –Kytzia volvió a mirar a Michael, la punta de la espada descansando sobre su cuello.
Con un diestro giro de muñeca, Kytzia apartó el arma de su cuello y se volvió hacia Nathan.
-Vámonos –fue su única pero contundente palabra.
-¿Qué? –la incredulidad de Nathan quedaba patente en su rostro –Tengo fuera un escuadrón entero solo para rescatarte y tú me dices que nos vayamos? –miró a Michael.
-Kytzia… -dijo éste.
-Que, ¿me lo vas a impedir? –su voz sonaba firme, aunque no estaba muy segura de lo que hacía.
-Marcharos –dijo él, y bajó la cabeza.
-¿Tienes miedo, Mike? –preguntó Nathan burlón.
-Puedo mataros a todos con un simple movimiento de mi mano, estúpido –y posiblemente fuera cierto, pensó Kytzia.
-Vámonos Nathan, estoy cansada de pelear –y no se refería a la pelea que acababa de mantener con Michael.
Salieron de la casa y Kytzia vio al menos a veinte hombres cubiertos de armas, y a Lluna y Tucsan entre ellos. Si era verdad que Nathan había llevado a un escuadrón a por ella.
-¿Qué ha sido eso? ¿Por qué…? No entiendo nada. Kyt… -Nathan estaba totalmente descolocado.
-Eh, eh, para el carro. ¿Crees que yo sí entiendo algo? No sé qué le pasa por la cabeza a Micha…
-Yo si lo sé –la interrumpió Lluna. Por supuesto que lo sabía, ella estaba percibiendo en aquellos momentos lo que cada uno de los presentes sentía, incluido Michael, dentro de la coraza que era su casa.
-No nos interesa lo que ese cretino sienta, Llun –afirmo vehementemente Nathan.
-Debajo de la coraza con la que se ha equipado, también él tiene sentimientos… Ahora es decisión de Kyt si quiere que yo le diga lo que Michael siente ahora mismo o no.
-¿De veras crees que quiero saber lo que ese cretino siente o deja de sentir?
-Yo si quiero saberlo -dijo Nathan, ante el gesto extraño del rostro de Lluna.
-Nathan, tal vez no sea buena idea…
-Dilo Llun… -la voz de Nathan convertida en un quedo murmullo.
-El sentimiento que ahora impera en el minúsculo corazón de Michael es… bueno, –dijo mirando a Kytzia –está… él está… verás no…
-Joder, suéltalo ya Lluna –la voz salió temblorosa de entra sus labios.
-Está enamorado de ella.
A Kytzia se le calló el alma a los pies al oír esas palabras. No por lástima de Michael, en absoluto, sino porque Nathan la miró y luego le dio la espalda para alejarse en dirección a su coche, y se marchó de allí sin decir una palabra.
“Así que cuando me decías que me amabas no mentías, ¿eh Michael? Maldito seas diez millones de veces. ¡¡¡Maldito seas!!!”
Al parecer por la manera en que todos la miraban, las dos últimas palabras las había pronunciado en voz alta, muy alta. Incluso le pareció escuchar el rechinar de unas ruedas contra el asfalto al dar un frenazo. Se colocó el largo abrigo blanco que Lluna le había dejado y salió disparada hacia el coche más cercano. Giró las llaves en el contacto y pisó el acelerador a fondo para seguir a Nathan. Cuando estuvo detrás de él, presionó la bocina del coche, y vio como el chico miraba por el retrovisor, sobresaltado. Luego vio como se pasaba la mano por la frente y poco a poco frenaba, hasta detenerse en un lado de la carretera, junto a un puente bajo el que el agua del río producía un sonido casi reconfortante. Nathan esperó a que la chica bajara del coche y se aproximara. Lo que no se esperaba era que invadiera el asiento del copiloto. No quería tenerla tan cerca, no todavía, no podía enfadarse con ella si la miraba a los ojos…
-Nathan… Eh, mírame
-No puedo creer que hace tres horas tuviéramos un enemigo mortal en común y que ahora sea tu… no sé ni cómo…
-Un momento… Nada es distinto de hace tres horas… Todo estaba igual entonces, pero la diferencia es que ahora conocemos la verdad. Y otra cosa Nathan, no es mi culpa que…
-¿Qué no es tu culpa? Michael se enamoró de ti por culpa del amiguito azul de la rana Gustavo, ¿verdad?
-¿No puedes dejar de ser sarcástico en ningún momento?
-Verás, es que me pillas en un mal momento, prueba a ver mañana por la mañana, cuando despierte de esta puta mierda de pesadilla…
Kytzia le miró, el rostro enmarcado por los cabellos rubios, con una expresión muy seria, los ojos fijos en algún punto entre el freno de mano y la palanca de cambios.
-Mírame –no necesitó pedirlo dos veces, el muchacho levantó la vista y clavó sus extraños ojos en ella. Heterocromía, lo había llamado él. Para ella, la novena maravilla del mundo.
-Kyt…
-Lo único que necesitas saber ahora es que no siento nada por Michael que no sea odio. Vete a casa, descansa, y mañana por la mañana te espero pronto en la cabaña, tenemos cosas que hacer.
Dicho esto, Kytzia bajó del coche sin esperar la respuesta del chico, entró en el coche en el que había llegado y esperó a que Nathan arrancara y se alejara. Cuando estuvo segura de que no podía verla ni por el retrovisor, se acurrucó en el asiento del conductor, cerró el vehículo con llave y se echó a llorar.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Cuando llegó a la cabaña, lo que encontró la trastornó incluso más que si hubiera hallado todo revuelto y destrozado. Todo estaba en calma, ni un solo objeto fuera de lugar, nada que denotara que Michael había pasado por allí… Aunque, pensándolo mejor, aquello era lo normal, pues Michael nunca dejaba huellas de su paso. Kytzia pensó que a ella le había enseñado a limpiar los “lugares de trabajo” después de cada asesinato con tanta pulcritud, que nadie que pasara por el lugar pensaría jamás que allí se había derramado sangre. Exactamente eso era lo que ahora parecía, que Michael nunca había pasado por allí. Se sentó sobre el sofá donde horas antes Nathan estuvo inmovilizado, y recordó cómo él había tenido que soportar el espectáculo que Michael había protagonizado, besándola delante de él. Se acordó de Nathan alejándose en el coche… ¿Cómo le había llamado Michael? Nathaniel… Dijo su nombre en voz alta. Sonaba tan bonito, sonaba incluso mágico. Todo en Nathan era bello; él en sí mismo, sus ojos bicolor, sus manos suaves, su rostro de ángel… Incluso su forma de besarla y de acunarla entre sus brazos era lo mejor que a ella le había pasado en años. Y ahora seguramente estaría por ahí decidiendo si volver a verla o no, todo por culpa del monstruo-inmundo-destroza vidas de Michael. Que por otro lado estaba enamorado de ella.
“Eso no puede ser, no es posible, Lluna debió equivocarse. Aunque por otra parte Michael es experto en fingir sentimientos que en realidad no tiene… Quizá solo estaba fingiendo para hacerme daño de otra manera, ya que por desgracia a agotado todas las demás formas humanamente posibles de hacerme sufrir…” Los pensamientos de Kytzia se agolpaban en su mente, no podía pensar con claridad, y menos aún teniendo en cuenta que entre todos los pensamientos que albergaba su mente en aquel momento, flotaba un único nombre que deseaba gritar con todas sus fuerzas. Decidió hacerse algo de comer, pues le rugía el estomago, y en cuanto encendió la luz de la cocina pegó un salto y se le escapó un grito.
-¡Lluna! ¿Qué haces aquí? Joder, que susto… -se llevó una mano a la frente, apartándose el pelo. Ella la miró a los ojos – Eh, vale que puedas entrar en “mi casa” libremente, pero no me escanees… En estos momentos no me apetece que sepas lo que siento…
-Demasiado tarde Kyt – un escalofrío recorrió su espalda al oír aquel diminutivo.
-¿De verdad eres tan cotilla que tienes que estar siempre enterándote de lo que sienten los demás? –Kytzia sabía que Lluna no tenía la culpa de nada, pero no podía evitar sentirse enfurecida con ella por lo ocurrido.
-A veces no es agradable ¿sabes? –y Kytzia supo que se refería a lo de esa noche –Y no es que te halla “escaneado”, como tú lo llamas… Simplemente te escuché decir su nombre.
“Mierda Kytzia, la próxima vez que hables sola asegúrate de estar realmente SOLA” se dijo para sí.
-He venido porque me han pedido que te explique algunas cosas importantes, y lo que haremos a partir de ahora si quieres unirte a nosotros… -Lluna hablaba mirando al suelo.
-Déjame adivinar quién te ha pedido que vinieras… ¿Por qué demonios no viene él si es tan importante?
-Kyt, no creo que sea el momento de hablar de Na…
-¿NO? ¿Y cuándo será el momento? –Kytzia empezaba a enfadarse, y sabía que no debería pagarlo con Lluna, pero no podía evitarlo.
-¿Quieres saber por qué no ha venido? ¿De verdad quieres saberlo?
-¡Sí, maldita sea, si! –la voz de Kytzia se elevaba peligrosamente.
-Bien… Me ha dicho que no quiere verte. Piensa que en vez de ayudarte, que fue para lo que le enviaron, lo único que está consiguiendo es hacerte más daño. A partir de ahora yo seré quien vele por ti, y también me ha dicho que no volverás a verle, que se mantendrá al margen de todo y…
-Lluna, llévame a casa –la voz de Kytzia era queda, las lágrimas a punto de asomar a sus ojos.
-¿Qué?
-Que me lleves a casa. No quiero formar parte de nada, no quiero saber nada, no quiero unirme a vosotros –Kytzia sí quería, de veras que quería unirse a ellos, quería ayudarles en lo que fuera, acabar con el mal, con Michael… Pero no sin Nathan.
Tampoco quería enamorarse de él, no, porque solo sufriría más. No podía imaginarse a sí misma siendo feliz, eso se había terminado para ella. No volvería a ser feliz, no después de los atroces crímenes que había cometido. Y mucho menos iba a permitirse a sí misma enamorarse de nuevo, aparte de por el daño que sufriría, por el dolor que pudiera causarle al otro. Si continuaba con Lluna y Tucsan luchando contra Michael y su elenco, Nathan tendría que estar con ellos. Dada la decisión de Nathan de abandonar la vida de la chica para siempre, ella tampoco iba a quedarse. Y aunque Nathan volviera, tampoco podría seguir con ellos sin enamorarse de él. La decisión de volver a casa de Kytzia era firme e irrevocable. Con Nathan o sin él, ella volvía a casa.
-Eso es una locura Kytzia… Sabes que no puedes volver a casa sin poneros en peligro a tu familia y a ti. No puedes volver, sabes que él te encontrará y…
-No seas hipócrita Lluna, sabes mejor que nadie que él no va a hacerme daño, ¿verdad? Lo sabes incluso mejor que yo, así que esa excusa no me sirve. Ni esa ni ninguna. Me voy a casa, punto.
-¿Y si Nathan…?
-No.
-Entiendo… -y por supuesto que la entendía, sabía exactamente lo que sentía.
-Venga, vámonos.
Kytzia recogió sus cosas y el camino en coche hasta su casa fue silencioso y tranquilo. Hasta que a Lluna le dio por abrir la boca.
-Lo que te dije anoche, lo que sentía Michael… Era verdad.
-Ya, claro. Lluna, ¿sabes que a Michael se le da muy bien fingir sentimientos?
-¿Y tú sabes que yo los sentimientos que veo no son los que expresa con palabras ni gestos, si no los que de verdad alberga en su interior? No pueden engañarme Kyt, ni siquiera Michael.
Kytzia deliberó durante largo rato con su fuero interno antes de expresar la pregunta en voz alta.
-Tú sabías como iba a reaccionar Nathan, ¿verdad? Y aun así lo dijiste en voz alta, lo de que Michael me… bueno, eso.
Lluna la miró a los ojos, y Kytzia pudo ver el profundo pozo de arrepentimiento que reflejaban aquellos verdes ojos cuya pupila era una fina línea negra, como la de los gatos.
-Lo sabía, si. Pero intentaba ayudarte Kyt. También sé que estuviste enamorada, y sé que no quieres estarlo de nuevo, por miedo. Te diré que no deberías temer al amor, es algo mágico, pero sabiendo cómo te sentías…pensé que sería mejor para ti no verle más, o si le veías, llevarte mal con él o… No sé, fui una estúpida, solo intentaba ayudarte…
Habían llegado a la puerta de su casa. Kytzia miró a Lluna y la abrazó. No sentía gratitud hacia ella aunque eso es lo que debería sentir, pues su razonamiento era totalmente lógico y ella debería sentirse afortunada por poder haber evitado el amor, como tantas veces deseó. Pero en esos momentos no se sentía agradecida hacia Lluna por haberla alejado de Nathan, y no entendía por qué.
-Me apena separarme de vosotros Llun, creo que habríamos sido muy buenas amigas –la última frase de Kytzia antes de salir del coche era totalmente sincera.
Caminó hacia su casa y estaba abriendo la puerta cuando Lluna le gritó algo que sonaba como “tu madre va a matarte”, la chica sonrió antes de girar la llave y entrar en casa.
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Entró en casa y la luz de la lamparita de la cómoda del recibidor iluminó su rostro. Al oír el sonido de la llave en la cerradura, su hermana apareció en el umbral de la puerta del salón justo cuando Kytzia cerraba la puerta de casa. La sonrisa que iluminó el pequeño rostro derritió el corazón de Kytzia en segundos.
-¡¡¡¡Keka!!!! –su hermana la llamaba así desde que empezó a hablar. Se tiró a sus brazos y Kytzia la estrechó fuerte contra su pecho.
-Hola Cynthia, hola mi amor… -susurró al oído a su hermana
-Qué bien que hayas vuelto del cole con camas ese al que mamá me dijo que te ibas – “así que mamá ha inventado la escusa de que no estoy porque me envió a un internado… Buen golpe mami” pensó Kytzia sonriendo.
-¡¡¡MAMIIIIII!!! ¡Keka ha volvido! – de vez en cuando su hermana todavía hablaba mal, era tan pequeña… Si le llegara a pasar algo algún día…
“Genial, ha llegado my momento. Hora de la muerte…” Pensó Kytzia, mientras miraba su reloj. Escuchó un gritito en la cocina y su madre salió disparada con una espumadera en una mano y un guante de cocina en la otra. De la cintura le colgaba un delantal y un paño le sujetaba los cabellos negros. La imagen era un tanto cómica, hasta que su madre soltó todos los bártulos y la abrazó con todas sus fuerzas.
-Hija mía, mi pequeña… -susurró en su oído.
-Mami, mamá, ya he vuelto del internado, tranquila, estoy aquí… -miró a su hermana que sonreía entre las piernas de su madre.
-Cynthia hija, ve a terminar de poner la mesa, pon un plato y un cubierto más –terminó la frase estrechando con más fuerza a su hija entre sus brazos.
-Vale mamita.
Su madre se separó de ella y la miró a los ojos. Era obvio que quería explicaciones. Ella secó las lágrimas del rostro de su madre y la besó en ambas mejillas, despacio, con cariño, para luego volver a abrazarla.
-Mamá, juro que te contaré todo, pero dame tiempo… Por favor, necesito tiempo.
-De acuerdo hija, tú verás cuando me lo cuentas, pero hasta que me expliques qué ha pasado, estás castigada.
-Me parece justo… -Kytzia rezó para que no la pidiera que volviese al instituto.
-Y volverás al instituto, no quiero que pierdas el resto del curso.
“Genial, a la mierda mis propósito de pasar desapercibida…” Desde luego no estaba nada segura de que Michael hubiera dejado de perseguirla, aunque eso era lo que le había dicho a Lluna para que la dejara en paz. La vez anterior que ella había desaparecido, cuando Michael se la llevó, dejó en su lugar una especie de muñeca mágica igual a ella, que se movía, hablaba como ella. Por eso ni su madre, ni sus profesores, ni sus amigos habían notado su ausencia, aunque su madre le dijera que la había notado algo rara esos últimos meses. Pero esta vez había sido diferente, esta vez había desaparecido del mapa sin dejar rastro. Nunca dejaba rastro.
Las semanas transcurrieron sin novedades, aparte de que Kytzia vio un par de veces a Michael en la puerta de su instituto, observándola desde lejos pero nunca acercándose. No entendía si era un tipo de amenaza, en plan “sé dónde vives y voy a por ti” o si simplemente Michael se paseaba por allí para verla. No podía saberlo, no si Lluna para ayudarla. Les echaba de menos, de veras que lo hacía, pero sobre todo añoraba un rostro por encima de todos los demás. Y eso la hacía daño, mucho daño. Ni siquiera cuando su antigua amiga la empujó para que la hiciera caso dejó de mirar a Michael.
-Tía, ¿has visto qué pivón? Jamás en la vida había visto semejante semental, madre mía que hombre… Kytzia, ¿sabes que te está mirando? – Sandy no dejaba de hablar, era irritante.
-Si, desde luego está muy bueno, pero seguro que es el típico cabrón sin sentimientos, como todos –solo deseaba que su amiga no captara el odio en su mirada cuando hablaba de Michael.
-Jo tía, no le conoces, a lo mejor es tierno, dulce, atento… Voy a hablar con él, puede que sea mi príncipe azul… -Kytzia la miró horrorizada.
-¡No, ni hablar! –chilló demasiado, pues llamó la atención de un cuarto de instituto.
-Bueno, bueno… No te pongas así, te lo dejo todito para ti. Además, te mira a ti, no a mí. Hay que saber cuándo retirarse –dijo su amiga, giñándole un ojo.
“Niña estúpida, si se te pasara por la cabeza acercarte a él te haría lo mismo que a mí”
-Venga Kytzia, acércate y habla con él.
-¿Quéeeee? No, ni hablar, vámonos de aquí.
El inconfundible timbre de voz que llegó a su mente la dejó helada. Miró a Michael, que sonreía y acto seguido se daba la vuelta y se marchaba. Mientras caminaba hacia casa sola, pues ya había pasado la casa de su amiga, pensaba en lo mucho que extrañaba a Nathan. No era normal, no en ella. Jamás había sentido nada parecido por nadie, hasta que llegó Michael. Y pensó que jamás volvería a sentir algo así después de que él se fuera… Ya no estaba tan segura. Llegó a casa y su madre abrió la puerta antes de que ella pudiera sacar la llave de la mochila. La miró con una extraña expresión en su cara, entre interrogante y cabreada.
-Hija, en la cocina hay alguien que quiere verte… -su voz sonó preocupada.
Kytzia entró precipitadamente y le dio un vuelco el corazón al ver a Nathan sentado en su silla de comer. Él la miró, directamente a los ojos, y ella se apoyó disimuladamente en el marco de la puerta, pues sus piernas se habían convertido en gelatina.
-Hola –fue la única palabra de él, pero estaba impregnada en un tono que expresaba muchos de los sentimientos que pasaban por su mente.
-Hola… -susurró Kytzia, y fue a sentarse en una silla, lo más alejada de Nathan que pudo.
-No… -dijo él, ella le miró de nuevo, sin entender –No te sientes…Ven aquí, por favor, ven aquí- las últimas palabras las susurró. Se puso en pie y Kytzia se acercó.
Cuando estuvo lo bastante cerca, él alargo los brazos y la atrajo hacia sí, abrazándola con todas sus fuerzas. Ella correspondió a su abrazo y derramó unas pocas lágrimas en la chaqueta del chico.
-Kyt, lo siento, yo… -el susurro del chico fue interrumpido por un suave carraspeo, proveniente de la madre de Kytzia, que les observaba desde la puerta.
-¿Alguien va a explicarme qué significa todo esto?
“Supermegaultrachachipiruleta… Genial, esto es estupendo, metida en una mini cocina, aferrada delante de mi madre al cuerpo serrano de un chico que ella no había visto nunca, y que ha invadido su casa para sobar a su preciosa e inocente hija. Además, contando con el insignificante hecho de que me escapé de casa sin dar explicaciones y gracias a eso mi pobre madre ha tenido que mentir a todo el vecindario diciendo que me había mandado a un internado a convertirme en una “señorita de provecho”. Mierda, pensé que ni siquiera yo podría meterme en algo así…”.
Kytzia divagaba para elegir entre las posibles excusas y falsas explicaciones que darle a su madre. Pensó en decirle que se había ido con una nueva amiga a la aventura. No colaría. También sopesó la posibilidad de hablarle a su madre de un cruel asesino en serie que la había mantenido secuestrada en un Mc Donals de una carretera perdida de la mano de dios, la había torturado día y noche hasta que aquel chico la salvó. No colaría, y además a su madre le daría un infarto antes de terminar de contarlo. También pensó en una historia sobre piratas, barcos llenos de ron y Leviatanes, notaba como poco a poco su mente se perdía en excusas cada vez más ridículas, genial, el momento más oportuno para evadirse… Y de repente fue Nathan el que empezó a hablar. Le contó a su madre del tirón todo lo que había ocurrido, pero jamás mencionó a Michael ni nada acerca de sus “semanas raras”, puesto que eso es lo que fueron para su madre. Aunque no fue ella la que vivió con ella en aquel tiempo, su madre no lo sabía, ni tenía por qué saberlo.
“ESTAS LOCO O QUE TE PASA!!! ¿¡No ves que la vas a infartar, capullo sin escrúpulos irritamadres!? Suficiente tiene la pobre mujer con que irrumpas en su casa, para que ahora le vengas con milongas de que si vampiros, bichos inhumanos y demás seres diabólicos persiguen a su hija por los rincones, solo porque un Míster Malvado 2010 se lo ordena… Sigues siendo un maldito rubio impertinente… ” Los pensamientos de Kytzia eran iracundos, pero en el fondo sabía que Nathan le estaba ahorrando el mal trago, y le estaba agradecida por ello, muy en el fondo. Pero miró a su madre, de pie impasible junto a la nevera de la cocina, y algo en su fuero interno la avisó de que algo estaba mal. Sus sospechas quedaron casi confirmadas al ver la expresión de su madre cuando Nathan pronunció el nombre de Michael. Su madre se acercó a ella, la miró a los ojos con el rostro entristecido y le susurró algo al oído, mientras una lágrima caía por su mejilla.
-Así que ya nos han encontrado… Pensé que tardarían más… Tenemos que irnos de aquí… ¿Hay algún sitio seguro al que podamos ir?
Nathan estaba paralizado por la sorpresa, pero respondió quedamente.
-Si, tenemos una pequeña base al otro lado de la ciudad, bastante adentrada en el bosque… -su rostro era pura sorpresa e incredulidad.
-Un refugio en medio del bosque… Es inteligente, rodeados de vampiros y hombres lobos por todas partes… -era la primera vez que Kytzia oía hablar a su madre en tono irónico, y desde luego, la primera vez que hablaba de vampiros y hombres lobo.
-Tenemos inhibidores de poder, protecciones de sobra y un gran número de efectivos, no se les ocurre acercarse a nosotros…
-Pues vámonos de aquí –la resolución en la mirada de su madre era tal que cuando le tendió la mano, Kytzia la tomó sin vacilación.
-Cuando estemos a salvo de lo que sea que pasa aquí, vas a tener que explicarme muchas cosas…
-Desde luego hija, pero todo a su tiempo –miró a Kytzia y luego gritó hacia las escaleras –Cynthia cariño, coge la maleta y mete todas tus cosas en ella, nos vamos de vacaciones.
Desde arriba llegó una vocecilla cantarina y alegre.
-Pero mamita, si todavida no se ha terminado el cole, y mi profe me ha decido que tengo muchas cosas que aprender.
-Si hija, pero a donde vamos hay profes que te enseñaran muchas más cosas.
-¡Bien! –el gritito de alegría hizo sonreír a Kytzia – Voy a coger a todos mis juguetes pada que aprendan codmigo. ¿Viene Keka? Quiero que venga Keka…
-Suerte que ella sea tan pequeña… -la madre de Kytzia la miraba significativamente, y su voz sonó cargada de alivio.
-Si cariño, yo también voy –gritó Kytzia.
-¡Bien! ¿Y el chico que se parece al príncipe que sale en el libro que siempre me cuenta Keka también viene? –Kytzia se quedó paralizada ante aquella pregunta de su inocente hermana.
La decisión de seguir en su vida o desaparecer para siempre de ella volvía a estar sobre la mesa. Nathan miró a Kytzia a los ojos y gritó.
-Por supuesto que voy, ¿Quién si no iba a cuidar a las dos princesitas?
-GENIALLLLLLLL!!! –Cynthia apareció en un remolino de ropa y peluches en el borde de la escalera… y un ser informe y repugnante se alzó tras ella a la misma vez que la niña arrugaba la nariz y miraba hacia atrás.
Kytzia miró al bicho con los ojos desorbitados, mientras arrancaba literalmente uno de los cuchillos de cocina de su sitio y volaba hacia las escaleras, introduciendo el cuchillo en la espesa carne del bicho justo en el mismo instante en el que éste le asestaba un golpe a Cynthia, tan fuerte que voló escaleras abajo sin tocas un solo peldaño. Nathan se encontraba en el final de las escaleras, y la recogió del suelo en cuanto cayó pesadamente. Sheyla, la madre de Kytzia, corrió a su lado, llorando, mientras Kytzia apuñalaba una y otra vez al bicho. Por lo menos su duro adiestramiento había servido para algo. Miró abajo, cubierta de sangre, y se precipitó por las escaleras junto a Nathan. Recogió el pequeño rostro inerte de su hermana entre sus manos.
-No, no, no, no… Cyn, despierta, por favor, no me hagas esto pequeña, ¡despierta! –la última palabra fue un alarido desgarrador.
-Tenemos que llevarla con Tucsan, él la curará, se pondrá bien en nada… -Nathan sonaba seguro, y eso tranquilizó en parte a Kytzia.
-Tú, también vas a tener que explicarme muchas cosas, hija… -su madre la miraba suspicaz.
Si, vale que fuera atleta, taekwondista y competidora de élite en su tiempo, pero ni siquiera una campeona olímpica sería capaz de hacer lo que su madre había visto hacía escasos momentos.

_________________________________________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Soy de la generación de:
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Spoiler:
 

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

Spoiler:
 
Volver arriba Ir abajo
http://half-bloodhill.bestesforum.com
Nana99
quimera
quimera
avatar

Mensajes : 423
Fecha de inscripción : 13/07/2012
Edad : 18
Localización : Campamento Mestizo

MensajeTema: Re: Kytzia está deseando contaros su secreto... ¡y el de su rubio acompañante!   22/07/13, 05:50 pm

LALALALALALALALA.
QUIERO MÁS. ¿Cuando acabes los capítulos que hay vas a seguirla? Es que ya sabes que me encanta, y no puedes dejarla.

_________________________________________________
[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

Spoiler:
 

Fue sin duda el mejor beso submarino de todos los tiempos.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Volver arriba Ir abajo
http://half-bloodhill.bestesforum.com/
Contenido patrocinado




MensajeTema: Re: Kytzia está deseando contaros su secreto... ¡y el de su rubio acompañante!   

Volver arriba Ir abajo
 
Kytzia está deseando contaros su secreto... ¡y el de su rubio acompañante!
Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba 
Página 1 de 2.Ir a la página : 1, 2  Siguiente
 Temas similares
-
» Kytzia está deseando contaros su secreto... ¡y el de su rubio acompañante!
» Nuestro Pequeño Secreto (Joe&Tú) /SuperHot/
» un secreto en la family(joe y tu)(romantica) leanla pliz es super cool
» Discos que están echando raices en el huerto
» El Circulo Secreto..

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
Percy Jackson Spain :: Contenido del Foro :: Fan fics-
Cambiar a: